UN MAR DE AGUA DULCE. HORNO TEJERO

POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ)

Desde las llanuras de las Vegas Bajas del Guadiana he viajado buscando lomas y cerros, besanas y barbechos. Olivares, viñedos, encinas y alcornocales. Observo y retengo estos nombres: Castillejo, Coscoja, Buenavista, Tiendas, Garbancillo, Utrera, Hoyones, Morales, Dehesilla y las Llanas. Cortijos blancos entre palmeras donde revolotean y juegan los pájaros. Otros caídos, en ruinas. Desde La Nava de Santiago a Cordobilla de Lácara la tierra se puebla de olivares, circundada por las aguas de los arroyos del Corcho y del Lugar. Hay miles y miles de olivos. Pasando Cordobilla de Lácara, almacenan un mar de aguas dulces los pantanos del Boquerón y Horno Tejero, pero antes de llegar a Carmonita se va hacia el Rincón de Ballesteros. Tierras surcadas por frondosos alcornoques y hermosas encinas donde faenan los animales. De las que nuestro paisano que en el cercano Casas de don Antonio nació y duerme, Pedro de Lorenzo, periodista, escritor y académico, sintiera el aroma del sosiego en un paseo por la dehesa a solas con el atardecer.

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