MEMORIAS DEL CONCEJO DE PARRES 1835-1985 (CAPÍTULO LXII)

POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDA (ASTURIAS)

BARCA DEL LLADUENGU EN 1932.

Los vecinos de Las Caserías, Valdeladuerna, Santianes del Terrón y otros -junto con Amalia Faes y Bernaldo de Quirós- solicitaron se repusiese la barca del Lladuengo a partir del día primero de enero de 1932 y se suprimiese la barca del “Reguerín” cercana, ya que sólo servía para atender a dos o tres vecinos.

Así se hizo y se subvencionó el servicio con 200 pts. acordándose que podía ser utilizada por cualquier persona que necesitase transitar por el lugar, no sólo por los vecinos.

A Amalia Faes se le abonaría 1 peseta de renta anual para que no perdiese los derechos de propiedad de las fincas por las que era necesario pasar para utilizar la barca, la cual firmó el restablecimiento de la misma por dicho paso.

En mayo de 1932 una comisión vecinal amenazó con manifestarse si el asunto de las escuelas no acababa de solucionarse y proponía ir a la “Capital de la República” para entrevistarse con el ministro correspondiente, ya que sólo se disponía de un mal “caserón” donde se hacinaban más de 120 niños.

La Corporación Republicana Parraguesa estaba muy comprometida con dar solución a este problema, mientras en el salón del Círculo Cultural y Recreativo de Arriondas se iba dando cuenta de los trámites a los vecinos, siendo -precisamente- en este Círculo Cultural donde se impartían las clases escolares en los meses previos, cedido por sus socios.

ESTACIÓN DEL FERROCARRIL DE ARRIONDAS EN 1903, RECIÉN INAUGURADA.

Como no tenían medios económicos para desplazarse a Madrid, los vecinos acordaron ir a ver al Gobernador Civil, y la Corporación Municipal anunció que dimitiría si no había soluciones en una semana. Al final fueron el Gobernador y el Director General de Primera Enseñanza los que se desplazaron a Arriondas para tratar el tema in situ, a los que se les concedió el habitual -en estos casos- “voto de gracias”.

En Ayuntamiento ofrecería al Estado en diciembre hasta 100.000 pts. para la construcción de escuelas (16.000 pts. para Santo Tomás de Collía, 10.000 para Romillo, 10.000 para Granda, 9.000 para Cividiello y las 55.000 restantes para las graduadas de Arriondas). Esta suma se remitió a la Dirección General y el alcalde se trasladó a Madrid a negociar el asunto, además de tratar de la defensa de las inundaciones y del parque de La República o de La Llera.

El centro de la U.G.T. ofreció trabajo a doce carpinteros y ebanistas que estuviesen en paro, con la finalidad de hacer las mesas, bancos, sillas, etc. de las nuevas escuelas y poder competir con otras grandes empresas y -de paso- “remediar la falta de pan” de tales parados.

El Centro de Instrucción y Recreo se ofreció a prestar dinero al 4% para el menaje de las nuevas escuelas, pero el concejal David Llamedo de la Vega prefirió utilizar los fondos que el Ayuntamiento tenía depositados en el banco y, así, no pagar intereses, máxime cuando un “elemento” de dicha Sociedad de Instrucción no quería prestar ese dinero. Así se hizo para las cuatro escuelas graduadas de Arriondas, Soto de Dueñas y Collado de Andrín.

La comisión formada para la escuela de Sto. Tomás para comprar los solares la formaron: Pío Pérez Póo, Adolfo Tereñes y Hermógenes del Cueto (como apoderado de Celestino Valle).

Otros vecinos como Patricio Rodríguez, Avelino del Cueto y Jesús Sánchez proponían que como los pueblos de La Vita y Montealea ya estaban servidos debería buscarse un sitio más céntrico, como pudiera ser “La Casona” o “Solasierra” para dos escuelas unitarias.

La Corporación se opuso a los nuevos impuestos ordenados por la Diputación, tanto al consumo de energía eléctrica como a la sidra (5 pts. por hectólitro).

La sociedad de obreros en paro forzoso se llamaba “Aurora Parraguesa” y a ella se le abonaron las 6.113 pts. que supuso el menaje de carpintería de las escuelas citadas, y se gastaron 3.226 pts. en libros, mapas, encerados, papel, etc. en la Librería Galán de Oviedo.

Este centro obrero “Aurora Parraguesa” ofrecía obreros competentes de todos los ramos para que los arquitectos que contratasen obras los tuviesen en cuenta y no los trajesen de afuera.

DERRIBO DEL PUENTE DE LA MERMEYINA PARA SU AMPLIACIÓN EN EL AÑO 2010.

Pero no todos los contratistas de obras estaban de acuerdo y algunos traían sus propios obreros, de forma que los reproches se hacían notar en algunos plenos o sesiones permanentes municipales, acusando incluso a algún concejal de la oposición conservadora de “recibir visitas nocturnas de distintas ideologías políticas”.

Con la Monarquía Española en el exilio no tenía sentido alguno que el dinero que la Corporación anterior a la República había donado para levantar un monumento a la reina María Cristina (madre de Alfonso XIII) quedase en el banco, de modo que la sucursal del Banco Herrero en Arriondas devolvió aquellas 100 pts. a la nueva Corporación, como se haría en el resto de España.

En el mes de junio de 1932 fue derribado el puente de la Mermeyina situado junto a la estación de Arriondas, no teniendo Ferrocarriles Económicos ninguna intención de volver a construirlo, de forma que el acceso al cementerio fue desviado 200 metros a la derecha, en la Teyería.

Se exigía que se construyese un camino desde la carretera general hasta la parte superior del puente eliminado, en la zona exacta de la fuente de la Mermeyina (que aún existe, conocida como “la Jornica”) negándose los vecinos a que ese camino se desplazase a la Calleja de La Vega.

En septiembre de este año 1932 el Ayuntamiento envió al Ministerio de Agricultura, Industria y Comercio una instancia en la que se reafirmaba que “la tierra debe de ser para el que la trabaja” y que aquellos arrendatarios de tierras a los que se les explotaba deberían tener unos derechos reconocidos.

La respuesta -ya a nivel nacional- fue que el Gobierno de la República dictaría en breve medidas justas y oportunas para regular los contratos de los arrendamientos rústicos.

A final de año, José Llamedo -como presidente- y Manuel Iglesias como secretario, notificaron que se había creado en la villa una Sociedad Gimnástica y solicitaban una subvención municipal.

Por otra parte -con la nueva municipalidad republicana- al siempre conocido como Corral de Abajo comenzó a llamársele Barrio de Abajo, y el 30 de diciembre se inauguró la carretera de Arriondas a Fuentes por Bode.

A veces se encuentran anécdotas curiosas como la de M. T. -vecino de Castañera- que reclamó no abonar los derechos de consumo de los dos cerdos que había sacrificado, puesto que le habían robado de su domicilio el embutido y tocino de los dos, sin poder recuperarlos; fueron indulgentes y le perdonaron el abono de tasas.

Solicitaba el maestro Hilario García y otros vecinos ayuda para un “Cine escolar” que sería beneficioso para la enseñanza de los niños del concejo, consiguiendo 100 pts. para ese fin.

El sueldo de los braceros subió a 7 pts. diarias y desde el Gobierno Civil se ordenó que se pusiesen servicios higiénicos en todas las viviendas que nos los tuviesen, además de arreglar y pintar las fachadas, vallar los solares, etc. para dar así trabajo a los muchos obreros en paro.

Y -remitido por “Galerías Artísticas Hispania”- se adquirió para el Ayuntamiento un retrato del Presidente de la II República (Manuel Azaña Díaz) cuyo importe fue de 32,80 pts.

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