DESPEDIDA A UN DIA DE VISITA A LAS HIJAS DE SANTA CLARA

POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ)

Despierta la mañana en sus laudes. Por la ventana que hay en el muro izquierdo de la iglesia, frente a la reja, en la que las hijas de Santa Clara rezan, una luz tenue la atraviesa. Se reza y se canta. Los siglos van y vienen en la serenidad de la capilla. Desde la reja de la clausura habita la libertad más absoluta de unas mujeres que creen en Él con tanto realismo y entrega que le han consagrado sus vidas. Las hijas de Santa Clara han sacado para recibirla el mejor ajuar, las mejores galas, los mejores cantos, los más alegres volteos de campanas, la mejor liturgia para esta madre que porta la sonrisa de la infancia de un niño. Agradecen haberla tenido con ellas a las que es Fuente de Salvación, que año tras año los favores que hace, sus hijos pregonan.

El sacerdote que preside, Manuel Malagón Martínez, recuerda emocionado cuando llegó a Montijo en 1976, con veinticuatro años y recién ordenado (13 de junio de 1976), dispuesto para darse al servicio, para estar con ella, desde ella y ser de ella. Se escuchan los primeros acordes musicales. Y con ellos la grata sorpresa para el celebrante: “Las monjas se han modernizado, nunca las había escuchado tocar la guitarra”. Tres visitas programadas a tres casas donde habita Dios. La primera se ha cumplido. Enhorabuena a los que han hecho posible se hiciese realidad esta jornada que continuará en el devenir de los años.

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