MUERE AURELIO CUESTA, «LELO», PADRE DEL MUSEO DEL SIFÓN DE LA POLA (ASTURIAS) • LA FAMILIA LOGRÓ ANTES DE SU MUERTE QUE SU LEGADO SE EXPONGA EN EL BALNEARIO DE BORINES

EN SU TIERRA, EL RECONOCIMIENTO VINO DE LA MANO DE UNA BIOGRAFÍA SUYA QUE RECOPILÓ EL CRONISTA OFICIAL DE NOREÑA, MIGUEL ÁNGEL FUENTE

Aurelio Cuesta en el Museo del Sifón, hoy cerrado.

Aurelio Antidio Cuesta Martino, «Lelo», falleció el pasado jueves en la Pola a los 87 años de edad, y con él se va la memoria viva de un oficio en torno a un recipiente: el sifón. Lelo fue el promotor del Museo del Sifón, ubicado en un almacén de la calle Soledad, donde durante años mostró a todo el mundo su saber enciclopédico sobre todos los envases que exponía y sobre los muchos que tenía almacenados en otras partes.

Porque hizo acopio de material a lo largo de más de cincuenta años. Su padre tenía la fábrica «La Tropical», y él compró la fábrica de «La Cotorra», cuyos sifones comercializó durante años. Posteriormente, fue comprando una tras otra todas las fábricas de sifones de Asturias.

Con todas estas fábricas acabó por reunir una colección de más de 20.000 sifones, de los que solo exponía en su museo una parte muy pequeña. También recibió cesiones de sifones singulares, así como botellas de refresco raras.

Durante años, Aurelio Cuesta propuso a las autoridades que les cedería buena parte de su colección si le conseguían un sitio adecuado para exponerla. Pero su propuesta cayó siempre en saco roto.

El tiempo pasó y Lelo terminó por desistir. Y meses antes de cumplir los 85 años -que caería el 14 de abril de 2017- anunciaba que el museo echaba el cierre definitivamente porque la salud ya no le permitía atenderlo debidamente.

Unos años antes, en abril de 2014, Lelo celebraba otra despedida: la del mercado de los domingos de Grado, a donde había acudido puntualmente durante 52 años -en todo ese tiempo solo faltó en cuatro ocasiones- y donde se convirtió en una institución. Esa fidelidad fue reconocida con un homenaje por el Ayuntamiento de Grado.

En su tierra, el reconocimiento vino de la mano de una biografía suya que recopiló el cronista oficial de Noreña, Miguel Ángel Fuente, y que se presentó en la Pola en un acto muy caluroso.

Por suerte, antes de morir y por mediación de su hijo Miguel, consiguió que las piezas más significativas de su colección tuvieran una salida. Se expondrán en el balneario de Borines.

Fuente: https://www.lne.es/ – Manuel Noval Moro

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