LOS SAYAGUESES ENTONAN UN CANTO A LOS VALORES DE SU TIERRA EN EL DÍA DE LA COMARCA Y EXIGEN ESTÍMULOS PARA QUE LOS JÓVENES NO SE MARCHEN

RAMÓN M. CARNERO, ESCRITOR, CRONISTA OFICIAL DE PERERUELA DE SARAGO (ZAMORA), NOMBRADO «SAYAGUÉS ILUSTRE» POR LA ASOCIACIÓN DE EMPRESARIOS

La ermita de Gracia, icono de Sayago donde se venera a la patrona, acogió ayer la fiesta de exaltación de la comarca. Cientos de sayagueses abarrotaron el templo, primero para asistir a la misa y después al acto institucional, trasladado a la ermita debido al calor en la explanada. Un acto que se convirtió en toda una alabanza a los valores de la comarca, pero también una llamada de atención a las administraciones llegada de la mano de la Asociación de Empresarios de Sayago, organizadora del acto.

«Necesitamos que nos echéis una mano en cosas básicas como la banda ancha para que podamos hacer teletrabajo. No podemos esperar más» clamaba Isaac Macías, presidente de los empresarios ante un templo repleto y con alcaldes, representantes de la Diputación y parlamentarios nacionales en primera fila. «Necesitamos cooperativas que transformen nuestros productos y que nuestros institutos tengan ciclos de Formación Profesional para formar a los alumnos y que se queden aquí» expresó Macías entre el aplauso cerrado del público. «Eso, eso», se oía desde los bancos.

Era un día de reivindicación y también de reconocimiento a los suyos. Esta vez a Ramón M. Carnero, escritor, autodidacta, cronista oficial de Pereruela y gran recopilador de la historia de la comarca. Valores que la Asociación de Empresarios ha tenido en cuenta para el nombramiento de «Sayagués ilustre». Ramón M. Carnero agradeció el reconocimiento con un sentido discurso donde recordó a sus mentores, primero su abuelo materno, «el mejor cuentacuentos» al que perdió cuando tenía 7 años. «Un arriero-cacharrero y labrado que disfrutaba con los nietos, lo mismo al amor de la lumbre de la chimenea en el invierno que bajo la luz de las estrellas veraniegas a la puerta de casa».

También su abuela y su madre, y su padre, «pastor de la estirpe viriatuda» que batió a todos los romanos que el acontecer diario le ponía en frente para sacar adelante a una prole de 9 hijos. Ramón M. Carnero no se olvidó tampoco de su mujer y su hijo, sufridores de las «muchísimas horas de ausencia que he dedicado a los caminos y pueblos de esta tierra».

El homenaje de este perigüelano se extendió a los abuelos y abuelas de Sayago que «me han ido abriendo camino con sus enseñanzas». Porque han sido los maestros de un autodidacta que no se formó académicamente en ninguna universidad. «Mis estudios superiores los cursé en las universidades populares sayaguesas de la solana, la chimenea y la fragua, en las que cada uno de aquellos maestros sayagueses me ponían en el umbral de un Sayago que desconocía» dijo Ramón M. Carnero arrancando el aplauso del público. «Cuando fui capaz de franquearlo me encontré un mundo de Viriatos y Quijotes, pero no de leyenda sino reales. Era la vida palpitante de nuestra tierra. Todo un magisterio».

Tras lanzar un reivindicativo «todos a una», Ramón M. Carnero concluyó entonando una canción dedicada al «Sayago mágico de nuestros mayores». Y dio paso al pregonero, el periodista televisivo Javier Pérez Andrés, persuadido por Sayago. «Hace muchos años que frecuento vuestra tierra» confesó quien durante los últimos 25 años ha sido testigo de la evolución de las comarcas de Castilla y León. Javier Pérez Andrés también recurrió al héroe lusitano, Viriato, «el mejor ejemplo de cómo enfrentarse al poder romano; estímulos nos sobran».

Igual que exaltó el legado histórico de Sayago, destacó los valores naturales y conminó a los sayagueses a comprar en su comarca, «en lugar de hacerlo en la ciudad, porque así tendríamos más empresarios». Huyendo del acomodaticio discurso victimista, Pérez Andrés pidió que «no cometamos el mismo error de cuando nos dijeron «márchate» porque hay muchas cosas que hace en esta tierra».

El acto institucional dio paso a una comida en entorno de la ermita de Gracia, donde se repartieron 400 raciones. Por la tarde tuvo lugar una exhibición de Cruz Roja y una demostración de habilidades ecuestres, además de la proyección del documental «La cena» del etnógrafo sayagués Jesús Villar. Y el concierto del coro San Roque de Muga de Sayago.

Fuente: https://www.laopiniondezamora.es/ – Irene Gómez

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