“UNA FERIA DE VERDAD O UNA VELADA. UN SOLO DÍA QUE PARA BARULLO CON UNO BASTA”. AÑO 1895

POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ)

Reproduzco el tercer y último artículo de los tres que han sido publicados en la Revista de Feria y Fiestas Patronales, Montijo 2019. Tiene por base documental el periódico “La Cotorra”, en su titular “Impresiones”, que ofrecía una opinión de lo que debería ser la Feria de Montijo, en los años finales del s. XIX. Vayamos al texto: “Yo que vería con gusto en nuestra población una verdadera feria donde las transacciones de ganados atrajesen buen número de forasteros y proporcionara utilidades positivas a granjeros y comerciantes, detesto ese ridículo mercado de chirimbolos que hace gastarse muchos cientos de duros en trastos inútiles. Bueno, que se celebrara el día de la Virgen; pero ese día solo, que para barullo con un día basta; más ya por este año no tiene remedio; veremos si los señores del Ayuntamiento estudian en el próximo asunto y se deciden por una Feria de verdad o una velada”.

Era director del semanario “La Cotorra”, Juan Antonio Codes Rodríguez; su administración estaba en la calle Mérida núm. 42, el número suelto costaba diez céntimos y la suscripción anual tres pesetas.

BAILES EN “LA UNIÓN”

Y continuaba “La Cotorra” en su cotorreo hablando sobre la feria: “La Unión”, esa afortunada sociedad, célebre por sus hermosos bailes. Organizó uno la noche de la Virgen y otro la siguiente, dignos por todos conceptos de figurar entre los más animados. Sabido es que nuestras bellas paisanas prestan con sus multiplicados encantos irresistibles atractivos, y si a esto se agrega el primoroso grupo de forasteras que también asistieron dando mayor realce a tan espléndidas fiestas, podrá formarse aproximada idea del brillante golpe de vista que presentaba el amplio salón de Fernando Mantellés”.

“El temor de cometer alguna omisión involuntaria me decide a no publicar los nombres de las jóvenes montijanas, de las que diré solamente que vi allí todas las que he visto otras veces, y de las forasteras recuerdo a varias señoritas de Lobón, Villafranca de los Barros, Puebla de la Calzada, Mérida y Calamonte. La señorita María Martín, de Villafranca, cantó con gran sentimiento y exquisito gusto unas malagueñas que fueron muy aplaudidas, y bailó con su graciosa hermana Antolina una jota, derroche de gracia y elegancia”.

SALÓN DE BAILE DE DIEGO FERNÁNDEZ

“Los artesanos bailaron, proseguía el artículo de “La Cotorra”, en el salón de Diego Fernández; tuve el sentimiento de no poder tomar allí las notas indispensables; pero en cambio escuché de labios de un chico que tiene muy buen gusto, que allí reinaron una y otra noche el entusiasmo y el orden; que había mujeres hermosísimas, y que, de un baile de estos al cielo, hay solo una cortísima distancia”.

El semanario “La Cotorra”, en su ironía, terminaba 1895, antes de desaparecer, con esta noticia: “El domingo último no celebró sesión nuestro Ayuntamiento por haber tenido que cumplir el deber sagrado de dar gracias a la Santísima Virgen de la Concepción, que ha intercedido para que tan felizmente hayan dado solución a los problemas que acaban de resolver”. Dos años después, en el mes de abril, se autorizaba, tras el informe favorable de la Comisión de Policía urbana y rural, a la Sociedad Jorge Díez Madroñero y Cía., de la que era socio mayoritario el Marqués de la Vega, la instalación de la red conductora de la luz eléctrica en la población, con la colocación de postes y palomillas.

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