LA DESPEDIDA

POR FRANCISCO PUCH JUÁREZ, CRONISTA OFICIAL DE VALDESIMONTE (SEGOVIA)

Todas las despedidas son tristes. ¡Qué alegría cuando te vas de vacaciones!, ¿dónde vas?, de vacaciones; cuando regresas, atrás se queda la mar, las puestas de sol, los claros de luna, los paseos por la playa, los amigos, sobre todo los amigos a los que no vas a volver a ver durante todo un año y los echarás de menos.

Ha sido un mes de continuo ajetreo, de cansancio, de caminar de acá para allá, de pasarte en las comidas y bebidas, y llega un momento en el que añoras tu casa, tu hogar, la placidez del descanso en tu sillón tras el almuerzo, y la no menor placidez vespertina cuando tras haber dado un corto paseo te dispones a disfrutar de una frugal cena, te refugias de nuevo en tu sillón, para disfrutar de algún programa televisivo de tu agrado, de los que desafortunadamente ya quedan pocos, y con la lentitud de la noche me van adormilando.

Las vacaciones son muy bonitas, pero como la casa de uno…

Me recuerda el episodio de aquella ancianita que en los momentos finales de su vida, el párroco trataba de confortarla, hablándole de la gloria y de estar sentada a la derecha del Señor, no te preocupes mujer, que Dios te tiene preparada una casita en el cielo con todas las comodidades. Si padre, le respondía ella, pero como la casa de una ni hablar.

Adiós amigos con los que he disfrutado de treinta días felices, con vuestras ocurrencias, vuestra conversación y vuestra sabiduría en la inolvidable tertulia de La Glorieta a la que entre todos hemos convertido ya en famosa, a todos os dedico esta despedida con mi mayor afecto y este soneto improvisado.

19 TERTULIANOS

A Bartolo, a Garmendia y a Pareja,
a Rufo, a Martín a Nono y Ramón,
a Juan Ruiz y a Guevara, qué ilusión,
a Alcázar, Juan Francisco, ni una queja.

Y sigo con la cuenta de la vieja,
¡qué llegar a casi veinte es un montón!,
García Calvo, y Navarro, ¡qué ocasión¡,
Tomás y Pepe López, en la reja.

No sé si alguno falta, por favor,
y si no está en la lista, que lo diga,
pues quiero que estéis todos, si señor.

Barnés, Regino, Ortega, “de chapó”,
a todos, que la vida nos bendiga;
y al final me olvidaba, falto yo.

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