LOS PASOS A NIVEL MORALOS

POR DOMINGO QUIJADA GONZÁLEZ, CRONISTA OFICIAL DE NAVALMORAL DE LA MATA (CÁCERES)

Desde que llegó el ferrocarril en el ya lejano 1870, tanto los técnicos de la línea como el municipio fijaron los pasos a nivel que habría, con el fin de sortear dicho beneficioso obstáculo. De ese modo, en un principio se delimitaron tres en las proximidades del casco urbano (fuera hay más):

1.- En el sector más oriental, el del POZÓN, que permitía a los agricultores y jornaleros del Cerro y la Plaza Vieja acceder a las dehesas septentrionales de ese sector (Ejido Grande, Ejido Chico, El Fondón, etc.); así como al camino de Valverde (o Vera Alta), sobre el que se construiría en los inicios de los años 60 la carretera de los Pueblos Nuevos. Era un paso peligroso, sin barreras. Y sufrió varios cierres y aperturas (como la última de 1998) a lo largo de los años.

2.- Cerca de la Estación, al final de la entonces calle Ramales (hoy Pablo Luengo), se instaló otro más importante (el único que tenía un vigilante (“guardabarrera”, con caseta icluída), puesto que nos comunicaba con las desaparecidas “ERAS DE ABAJO”(que fue el primer nombre de ese paso, en torno a la variante de la carretera nacional V y complejos hosteleros, mecánicos e instalaciones comerciales de esa zona); igual que con el camino de Talayuela (posterior y actual carretera a esa localidad y la Vera) y del Carrasco (dehesa de Abajo, Boyal, del Matadero y Cerro Alto, hasta el Baldío de Casatejada).

3.- A poniente, el paso a nivel de LA PARRILLA, muy utilizado por el ganado de La Mesta a través de la Cañada Real Leonesa Occidental (popularmente conocida como “El Cordel”). Pero que también se aprovechaba para conectar los caminos de Cerrolejos (que llevaba a un sector del Espadañal, Galochas, El Peazo, Majadas y la barca de Jaraíz en el Tiétar) y el de Casatejada (cruzando el Espadañal de este a oeste, casi paralelo a la vía férrea, con otros caminos secundarios).

4.- En 1892, cuando se construyó el nuevo –y actual– Cementerio, se habilitó un nuevo paso a nivel para poder acceder a él desde el templo de San Andrés (por la popular “calle de los Muertos”, porque primero comunicaba con el “viejo”, sobre el que levantó el colegio de la Vía, y después con el “nuevo”). En un principio carecía de barreras, pero durante la 2ª República se solicitó “debido al gran tránsito que tenía y el peligro del colegio contiguo”. Como hemos visto hoy en nuestra diaria Agenda, lo cerraron en 1998, volviendo a abrir el del Pozón. Del camino del Camposanto se bifurcaban otros dos: el camino de los Conejos, que nos ponía en contacto con las dehesas del Turuñuelo, el Fondón, la Jara del Romeral y las Lomas del Saliente (pasando el Tiétar desde allí, hasta la Vera); y el camino de los Palos, que nos comunicaba con La Chaparrera, el Ejido Nuevo, las Lomas del Poniente, el Tiétar y la Vera (recibía este nombre porque, a través de él, venía la corriente eléctrica desde la central de la garganta de Cuartos).

Para finalizar, y ya que estamos inmersos en pleno problema de aislamiento (el “Muro”), recordemos que, cuando se trazó la vía y esos pasos estaban muy bien diseñados, lejos del casco urbano. El problema surgió después, cuando –al igual que en todas las ciudades– la expansión urbana se hizo en dirección a las Estación. En algunos lugares se ha subsanado soterrando las vías (como se pretende en Navalmoral), mientras que en otros lo han hecho elevando la misma sobre pilastras (Leganés, Zarzaquemada, etc.; tema que conozco muy bien, porque soy de los pocos moralos que viaja a Madrid en tren…).

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