¿VENDIENDO COLUNGA O VENDIENDO EN COLUNGA?

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Los TRASGOS, el DIAÑU BURLÓN, los DUENDES DE IMPRENTA… son entes de ficción que, cosa increíble, parecen empeñados en demostrar su existencia.

Gastan bromas aparentemente inocentes, pero que causan molestias ; hacen desaparecer cosas que suelen ser útiles; meten ruidos cuando se precisa silencios; y hasta muestran burlas, incluso insultantes, cuando el momento es de los más inoportuno.

A mi me «la han jugado» en multitud de ocasiones. Les cuento:

.- Comentando en uno de mis artículos historias vitivinícolas explicaba cómo Thibault IV le Chansonnier (Teobaldo IV el Trovador), conde de Brie y de La Champagne, fue quien introdujo las PRIMERAS VIDES en el navarro Castillo de Irache.

¿Saben qué salió en letra impresa?

Pues que Teobaldo IV fue el introductor de LOS PRIMEROS BIDETS en Navarra.

.- En otra ocasión motivaba la necesidad de «probar y probar» la confección de un plato (guiso, asado, postre, etc.) para, mediante una correcta y continua EVALUACIÓN, llegar a un resultado óptimo.

¿Qué trajo la letra impresa?

Pues nada más ni nada menos que una eficaz OVULACIÓN era necesaria para juzgar el éxito de un plato.

¿Por qué les cuento esto?

Miren ustedes.

LA NUEVA ESPAÑA, de Oviedo, acaba de publicar unos artículos sobre la Guerra Civil (1936-1939) en Colunga. El autor de los artículos publicados el pasado lunes y hoy utilizó una fotografía, ubicada erróneamente en Cangas de Onís, cuando su ubicación real es en Colunga.

Asegura el articulista en el periódico de hoy que el error fue debido a un defecto de archivo en la Biblioteca Nacional.

Y, «aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid», refiere testimonios de dos historiadores (que no conozco, pero que respeto del mismo modo que a otros) donde narran las vicisitudes de bombardeos sobre Colunga debidos a acciones militares de las llamadas «tropas nacionales». Más aún, compara a nuestra villa como una nueva «GUERNICA» asturiana.

¿Hubo error en la ubicación canguesa de la «CASA DE LOS PABLOS?

Es evidente que sí.

¿Hay error en la narración de incendios y destrucción de ese edificio?

Es evidente que sí.

¿Hay error y exageración en el «martirio de guerra» que sufrió Colunga durante aquellos tristes años?

Creo que sí.

He repetido hasta la saciedad que YO NO SOY HISTORIADOR, aunque creo en los errores históricos y dudo mucho de la llamada «verdad histórica», generalmente falseada según los intereses personales e ideológicos del estudioso. Y aunque soy CIENTÍFICO, y por serlo, dudo mucho de «las verdades de la ciencia» por la sencilla razón de que NO EXISTEN.

La Ciencia es un «duende» muy útil.

Los TRASGOS, el DIAÑU BURLÓN y los DUENDES DE IMPRENTA nos siguen engañando.

Pueden merecer nuestra risa festiva, nunca nuestro insulto ni calificación irónica de «ignorancia intelectual».

Creo que, con errores o con aciertos, merece la pena VENDER COLUNGA, no VENDER EN COLUNGA.

A propósito: ¿Conocen ustedes ese «rincón » colungués ubicado en la parte derecha (sentido hacia Gijón) de la entonces llamada Calle de Pidal?

Espero que el DIAÑU BURLÖN no les engañe con sus bromas.

Sin Comentarios.

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