FIESTA DEL PEREGRINO

POR JOSÉ DIONISIO COLINAS LOBATO, CRONISTA OFICIAL DE LA BAÑEZA (LEÓN)

Esta semana pasada nos hemos encontrado en un lugar privilegiado de nuestra ciudad, un lugar que derrama historia por sus cuatro costados. El monasterio del Señor “Sancti Salvatoris”.

Nos reunimos en un lugar, como indican aquellos escasos documentos que hoy se conservan en los archivos, llamado “Monte Urba”, palabras derivadas del latín Mons, Montis: elevación, altura; porque se trata de un alto del terreno que en su día estuvo poblado de ese árbol característico que tanto abundaba en nuestra provincia y limítrofes, la encina, que, con la llegada de los romanos, en ciertos lugares se fueron talando, para luego edificar aquellos castros, urbes romanas y burgos medievales. Y Urba, palabra derivada también del latín Ur, Urbis, ciudad o población, porque aquí nos vamos a encontrar ante un núcleo poblacional formado en esos primeros siglos de la historia por esas tribus venidas en plan de conquista y asiento, mozárabes cordobeses (como diría mi buena amiga la profesora Margarita Torres).

Casi siempre, junto con las conquistas está la parte religiosa; de aquí que también nos encontremos con ese monumento arquitectónico religioso que ha sufrido sus cambios a lo largo de la historia y que sabemos, por un documento que hoy se guarda en el Archivo Diocesano de Astorga, encontrado por don Augusto Quintana Prieto, perteneció al mozárabe Abamor Eximiz y su esposa Cendina, que luego generosamente donaron al Obispo de Astorga, San Genadio, junto con otras tierras.

En aquellos años la Diócesis de Astorga tenía un deseo por edificar iglesias y monasterios; de aquí se deduce que en este lugar se levante un cenobio en honor del Señor San Salvador (como así aparece en los documentos antiguos) y que se encuentra en una población en la que existe una vía o camino que lleva a aquellos peregrinos hacia la tumba del Apóstol Santiago (hoy conocida como Vía de la Plata). Y que, a la vez, servía para dar refugio, alimento y curación a todo aquel pobre y peregrino que a sus puertas llamaba.

Fuente: http://adelantobanezano.com/ (Puede leer el artículo completo en nuestra edición impresa)

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