OTOÑADA

POR LEOCADIO REDONDO ESPINA, CRONISTA OFICIAL DE NAVA (ASTURIAS)

Nidos y aviones comunes.

Comenzó septiembre siguiendo la tradición, pues el domingo, día primero del mes, se celebró, en la capilla de Paraes (Nava) la misa en honor de la Virgen del Carmen, y en la misma fecha fallecía en Gijón Pedro Muñoz Mayor. Tenía 75 años y le recuerdo de cuando era chaval y jugaba al fútbol en Ceceda, de donde era natural su madre. Siguiendo un orden, el martes 3 la coral naveta efectuó el primer ensayo de la nueva temporada, y el miércoles 4 nos dejó, en Oviedo, Antonio Ordoñez Sánchez, vecino de La Colegiata que, en su tiempo, regentó la Mantequera de Nava, industria láctea que estaba instalada en Villabona, y que los mayores seguramente recordarán. Según datos de Alicia Langreo Navarro, Antonio el de la lechería, como era conocido, comenzó su actividad en 1942 recogiendo leche en el entorno, utilizando burros, para venderla en Oviedo, a donde la enviaba por ferrocarril, iniciando, además, a partir de 1950, la fabricación de quesos (azul tipo roquefort, de nata y de barra), con la denominación de Mantequera de Nava, S. A. y una inversión inicial de 100.000 pesetas. En 1956 dotó a la fábrica de un refrigerador y un pasteurizador, y empezó a producir queso de bola, y también mantequilla. Luego, compraría también un camión, y cabe decir que, a principios de los años setenta del pasado siglo, la empresa, que se encontraba en su punto más alto, recogía unos 4.000 litros de leche al día, y unos 700.000 al año, y contaba con una plantilla de cinco trabajadores, de los que, aparte Antonio, recuerdo a Julia, Leonides y Luis Vigil. Finalmente, Antonio Ordoñez vendió la fábrica en 1987.

Y el 5 finaba en Oviedo María Luisa Onís Vega, a los 91 años. María Luisa estaba casada con José Javier Torre Díaz, más conocido como Pepe La Mora, y el matrimonio, que tuvo una hija, María Gladys, residió durante bastantes años en el pueblo de Buyeres, parroquia de Nava. Y ese mismo jueves, por la tarde, tuvo lugar la presentación de la XXV edición de la prueba cicloturista denominada Los Puertos Esmeralda. (La clásíca, que cumplía sus bodas de plata, y rendía homenaje, en esta ocasión, al corredor vizcaíno Igor Antón, se disputó el domingo día 15, a partir de las 9,00 horas de una mañana neblinosa, por cierto).

Luego, el viernes 6 fallecía Felisa García Martínez, a los 66 años. Viuda de Heliodoro Álvarez López, con el que tuvo dos hijas, Sonia y Nuria, era vecina de la calle de La Cogolla, en esta villa. Y el martes 10, como jarro de agua fría, cayó de repente sobre nosotros un anticipo en toda regla del tiempo otoñal, en forma de cortos pero fuertes y frecuentes chaparrones y notable descenso de la temperatura. Vino entonces al pelo aquel refrán que, previsor, avisa; “a mediados de septiembre, tu fuego enciende”, aunque, a decir verdad, el tiempo, desde ese día, experimentó una notable mejoría.

También esa semana dieron comienzo las clases, y los escolares, niñas y niños, con sus mochilas a la espalda, han vuelto a poner la nota alegre y vital en las calles de la villa. Y, como cierre de la misma, anotamos la falta, acaecida el sábado 14, de María Luz Vega Vega, a los 95 años. María Luz, que era viuda de Dámaso Cuesta Rodríguez, lavianés que fue empleado de la empresa ERCOA, S. A., con el que tuvo una hija, María Luz, vivía en El Palaciu, Monga (Tresali), en cuyo camposanto parroquial descansa desde el l5.

Termino con una nota sobre ornitología, pues, de los dos ñeros que hay próximos a mi terraza, este año los aviones comunes solo ocuparon uno. ¿Puede ser el calentamiento global la causa, o, por lo menos, una de ellas? Por si acaso, ahí lo dejo.

Publicado en ‘La Nueva España’. Miércoles, 18 de septiembre 2019, página 10.

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