LOS FIGOS (HIGOS) DE SAN MIGUEL Y OTRAS HISTORIAS

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Dice un refrán que «por San Miguel los figos son miel». Y es verdad si el tiempo de sol y calor acompaña en estas fechas y la fruta no se estropea como en ocasiones suele suceder.

En Asturias a estos higos los llamamos MIGUELINOS por ser de tamaño mediano-pequeño y, a decir verdad, son más dulces y sabrosos «cuando son de figar (higuera) ajena».

Tiene una explicación: el placer del pecado complementa el propio placer objetivo del objeto.

Y ya que hablamos de placeres y de pecados, ¿por qué no recordar ese otro aspecto, poco comentado, del «efecto afrodisíaco» de los higos; fruta que por su forma, cuando abiertos, recuerda a los genitales femeninos?

Y como un servidor fue víctima de la represión educativa franquista (¡que bien suena este camelo!) pues les voy a contar cosas de un clérigo candasín del siglo XVII, don Antonio González Reguera, conocido en su faceta poética como ANTÓN DE MARI REGUERA, porque su madre se llamaba María Reguera.

Este ilustrado sacerdote, tío del famoso canónigo González Posada, fue autor, entre otros muchos poemas, de un curioso y simpático trabajo en verso, titulado EL ENSALMADOR, donde narra los engaños que un «fraudulento brujo», llamado Pero Suare, endilgaba a sus crédulos pacientes.

En una de esas consultas una mujer, presuntamente embarazada, le confiesa:

«Pero Suare, yo pienso que estó encinta
del Capellán.
.- Saquelo pe la pinta
¡Valgate Barrabás per capellanes,
qué dañibles facéis pe les quintanes!
Que no ha de quedar visiesto ni mes muerto
que no habéis de poner algún ensierto…”

Sigue la mujer contando otros males y tristezas para culminar con esta historia relacionada con nuestro tema de hoy:

.- «Hay, Pero Suare, allá na mio quintana
una figar muy guapa y muy temprana;
y habiendo otres allí más que la mía,
non la dexa nin de noche nin de día
un estornín, el cual ye tan porfiado
que todo figo dexa espicotado.”
.- «Eso en verdá que no me pasma cosa.
¡Será la vuestra fruta más sabrosa!»

El ensalmador le da una fórmula sofisticada para ahuyentar al estornín y todo queda en que

«.-Todo aquesto faré. Si bien me pinta
y dexo lluego y bien d´estar encinta,
te xuro por mio mano
pagate a to contento y bien temprano»

A que lo entendieron, ¿verdad?

Figos de San Miguel. Recién recolectados de la figar, frescos, turgentes y dulces, muy dulces.

¿Saben dos cosas?

UNA.- Si los acompañan con unas finas lonchas de un buen jamón, el placer es de dioses en el Olympo.

DOS.- Nunca beban agua cuando coman higos. Un buen vino tirando a dulce es el mejor complemento.

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