POR SAN MIGUEL LOS HIGOS SON MIEL

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Eso dice el refranero y es verdad… siempre y cuando por esas fechas no vengan días lluviosos y los higos, ya maduros y rebosantes de azúcares, absorban el agua de lluvia y, al aumentar su volumen, revienten y ¡zas! nuestro gozo en un pozo.

Dícese que la higuera fue «el árbol del pecado original», y no el manzano como nos cuentan otros. Los primeros alegan que, por lo visto, Adán y Eva, que andaban «en pelotas» por el Paraíso, después de comer la fruta prohibida sintieron vergüenza al ver sus «partes pudendas» y las cubrieron con unas hojas de higuera a modo, diríamos hoy, de «bikini vegetal».

Y, claro, si estaban bajo una higuera o cercanos a ella, lo lógico «ye que anduvieren a figos».

Esto de «andar a figos» pues, ¡bueno!, hay que entenderlo en muy diversos sentidos. ANTÓN DE MARIREGUERA (Antonio Gonzáles Reguera) aquel cura candasín, párroco de Albandi en el siglo XVIII, nos lo deja entrever en su poema satírico «El Ensalmador»:

«Hay, Pero Suare, allá na mio quintana
una FIGAR muy guapa y muy temprana;
y habiendo otres allá , más que la mía,
non la dexa de noche nin de día
un estornín, el cual ye tan porfiado
que todo FIGO dexa espicotado

.- Eso , en verdad, que no me plasma cosa:
será la vuestra, FRUTA más sabrosa.»

Lo entienden, ¿verdad?

Les cuento otra cosa muy curiosa que leí en un libro (que poseo) editado en los finales del siglo XIX bajo el título «Los árboles frutales y la viña» y escrito por P. D´Aygalliers. En él se da una fórmula para adelantar la maduración de los higos y hacerlos más dulces. Este es su texto:

«Cuando el ojo del higo ha tomado un color rojizo, se le pincha con una varita puntiaguda impregnada en un poco de aceite. Cuando maduran estos higos presentan una gotita como de almíbar destilado en el ojo y tienen un gusto especialísimo. Se conocen en el mercado como HIGOS DE LA GOTA DE MIEL.

A mi, personalmente, me gustan mucho, muchísimo, estos «figos miguelinos» y, si puedo, los como recolectándolos directamente de «la figar».

Ya en casa, disfruto enormemente preparándolos a modo de ensalada envueltos en una loncha de jamón y acompañando de queso fresco (afuega´l pitu, queso de Burgos, requesón, o simplemente «quesu de untar»).

Los expertos cocineros y habilidosas amas de casa se decantan por elaborar FIGOS EN ALMÍBAR, MERMELADA DE FIGOS, DULCE DE FIGOS…

No, no les doy la fórmula porque yo no los se preparar así y una vez que intenté lo del almíbar, EXPLOSIONARON los tarros debido al dióxido de carbono generado en la fermentación del contenido. Me remito a mi libro «Recetas para amar Asturias» y a la receta que me dio una riosellana.

¡Ah! Si piensan ir «a robar figos» recuerden que las ramas de la higuera, por su alto contenido en agua y escaso en lignina, rompen con mucha facilidad. Ya lo advierte el refranero cuando dice aquello de «YE MÁS FALSU QUE MADERA DE FIGAR».

Buen fin de semana. Vayan hoy a PIVIERDA (Colunga), que celebran la fiesta de la Virgen Dolorosa.

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