LA SIMBÓLICA CASA DEL GALLO DE TAFIRA SALE A LA VENTA POR 1,2 MILLONES

TIENE SUS ORÍGENES EN EL SIGLO XIX, AUNQUE SE DESCONOCE LA FECHA REAL EN LA QUE SE LEVANTÓ LA VIVIENDA, SEGÚN RELATA JUAN JOSÉ LAFORET, CRONISTA OFICIAL DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

Vista general de la finca de la Casa del Gallo desde la Carretera General del Centro, en Tafira ayer.

La Casa del Gallo, uno de los edificios más simbólicos del barrio de Tafira, está a la venta por un valor de 1,2 millones de euros. El histórico inmueble, situado junto a la Carretera del Centro, data de la primera mitad del siglo XIX y cuenta con más de 600 metros cuadrados en una parcela que roza los 2.500 metros cuadrados. Aunque el primer arquitecto que trabajó en su construcción es desconocido, la vivienda ha tenido sucesivas ampliaciones de la mano de Rafael Massanet, primero, y Marrero Regalado después. Con el tiempo se ha forjado un conjunto urbanístico «ecléctico», según los expertos, el cual ha merecido su inclusión en el catálogo municipal de patrimonio histórico del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria con un grado de protección de tipo ambiental.

Durante más de un siglo el torreón de esta casa, el cual está coronado por una veleta en forma de gallo, ha sido todo un punto de referencia para quienes se mueven entre el interior de la Isla y la capital. Hasta tal punto que el edificio da nombre a esta zona del barrio de Tafira y, al mismo tiempo, a la calle residencial donde se encuentra el acceso al mismo. Según detalla el anuncio de venta, el cual está publicado en el portal inmobiliario Idealistas.com, el conjunto se compone de tres viviendas, un amplio jardín arbolado y garaje.

Detalle de la torre de la casa coronada por una veleta en forma de gallo.

De esta manera, cada una de las dos plantas que componen la casa principal se trata de dos viviendas individualizadas aunque conectadas mediante una escalera exterior, según detalla el anuncio. Un apartamento independiente de «estilo ibicenco» completaría el conjunto. Esta sería la construcción más reciente dentro de la parcela, pues el inmueble central conserva buena parte de los elementos originales del siglo XIX. No obstante, los techos de la segunda planta son a dos aguas, cubiertos de teja roja, y además cuenta con varios balcones de estilo canario. Piezas arquitectónicas que están presentes en el edificio desde hace más de 100 años, según atestiguan varias fotografías históricas.

Precisamente, la ficha de la vivienda dentro del catálogo de edificios protegidos de la capital grancanaria incluye estos elementos. El documento hace especial hincapié en las fachadas en hastial, es decir, con el tejado a dos aguas en triángulo, el torreón de planta poligonal con persianas y la verja de rejería. En conjunto, el Ayuntamiento resalta su composición «pintoresca y asimétrica».

Lo cierto es que se desconoce la fecha real en la que se levantó la vivienda, según relata Juan José Laforet, cronista oficial de Las Palmas de Gran Canaria. Las primeras referencias sobre esta parcela datan de la primera mitad del siglo XIX. Miguel Déniz Mirada compró entre 1813 y 1840 «una hermosa finca en Tafira», tal y como la describe José Miguel Alzola en su libro Domingo Déniz Grek (2008).

Déniz Miranda sería quien levantó la primera planta del edificio, según resalta Laforet. Su esposa fue María del Pino Grek Hidalgo, hija de una conocida familia de malteses que se estableció en el barrio de Triana en el siglo XVIII. El primogénito de ambos sería Domingo Déniz Grek, quien heredaría la casa de campo situada en Tafira, en un punto en el que por aquel entonces no había más construcciones a su alrededor. La Casa del Gallo no sería su residencia habitual, destaca el cronista, pues este afamado médico de la época vivió en el entorno de la Alameda, en la capital. A pesar de esto, «disfrutó de temporadas allí, donde organizaba encuentros familiares y de amistades», apunta Laforet.

No obstante, Tafira fue durante buena parte de los siglos XIX y XX el lugar de recreo y de vacaciones para las familias pudientes de la capital grancanaria, caso de los Déniz Grek, como señala el cronista. Con el tiempo, «la casa pasó a generaciones sucesivas y luego a otras manos», destaca Laforet. Lo cierto es que, según la ficha técnica de Patrimonio del Ayuntamiento, este singular edificio también se conoce como Casa Martel. Pero, a pesar de los diferentes cambios a lo largo del tiempo, la torre y la veleta han sido su seña de identidad desde un principio.

La vivienda sufriría una primera gran intervención en 1927 de la mano del arquitecto Rafael Massanet, uno de los más reconocidos en la Isla en aquel entonces. Posteriormente, sería el tinerfeño José Enrique Marrero Regalado quien realizaría nuevos cambios en 1954 en el lado naciente del edificio, apunta el catálogo. Estos actualizarían las instalaciones y añadirían elementos a la estructura original.

La Casa del Gallo es una de las pocas mansiones históricas de Tafira que se encuentran en venta. El barrio capitalino cuenta con un buen número de inmuebles reseñables y protegidos por el Ayuntamiento; tales como la Casa Van Isschot, la Del Castillo Westerling o la Villa Rosa.

Fuente: https://www.laprovincia.es/ – Adzubenam Villullas

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