BREVE HISTORIA PARA UN «CASI CENTENARIO» DEL ASILO DE COLUNGA (IV)

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Doña Carmen Montoto Cuervo cuando tomó posesión de su cargo de Presidenta de la USC.

Presidencia de los actos de las Bodas de Oro de USC.

La celebración de las «Bodas de Plata» de la USC, además de forjar una nueva toma de conciencia sobre la realidad del Asilo, urgió la necesidad de abordar reformas (materiales y de personas) para poder afrontar nuevas realidades.

Fallecidas Generosa Pérez y Palmira Fidalgo, fue AMPARO CONLLEDO quien aceptó la responsabilidad -que cumplió exitosamente hasta su fallecimiento- de regalar cariño, entrega, servicio… a todos los residentes. Una mujer ejemplar en su trabajo, en su amor a los ancianos y en su fidelidad a la Institución.

1.- UN SUCESO EVENTUAL.- En el otoño de 1953 «aparece en Colunga» una Pía Unión de religiosas (monjas) que fundan en la villa un Colegio con notable éxito de alumnado.

Un servidor de ustedes duran la homilía.

A esta comunidad se le ofrece, en noviembre de 1953, la atención del Asilo; cosa que aceptan…y que rechazan en 4 de diciembre de 1954.

La breve presencia de monjas en el Asilo obligó a la construcción de un «pabellón-residencia» para la Comunidad.

Y así, con proyecto del arquitecto don Federico Somolinos, esta obra fue realizada por don Manuel García con un presupuesto de 158 372 PTA. a pagar en dos plazos de 50 000 PTA. cada uno y un tercero de 58 000 PTA.

Les diré que el primer plazo fue abonado por una persona anónima (yo se quién fue), el segundo por doña Carmen Ysant, y el tercero por la misma persona anónima del primer plazo. Otra donante anónima (que yo supe también) donó ornamentos, bancos, sagrario, imágenes, enseres… para la Capilla de ese pabellón-residencia monacal.

2.- NUEVA PRESIDENTA DE LA USC. En noviembre de 1954 doña Carmen Ysant, alegando razones de edad, de salud y de residencia, renuncia a la presidencia de la USC y propone a su sobrina doña CARMEN MONTOTO CUERVO, esposa de don Antonio Figaredo Sela, para el desempeño de tal cargo; responsabilidad que acepta el 10 de diciembre de ese año y que cumple abnegadamente hasta sus últimos años de vida.

Doña AMPARO CONLLEDO, una persona entrañable para todos los residentes en el Asilo.

Uno de los primeros acuerdos de la nueva presidencia fue el nombramiento de doña Carmen Ysant como Presidenta Honoraria de la USC (marzo de 1955), honor que ostentó con orgullo hasta su fallecimiento en 9 de enero de 1968.

Dejó en herencia para el Asilo diversos bienes y dineros, que no debo comentar por razones de prudencia.

3.- UN NUEVO CARGO: DELEGADA DE LA JUNTA DE USC.

El Asilo, creciendo en atenciones a los residentes, precisaba de una persona que, en representación directa de la Junta, controlase directamente el cuidado de enfermos, la administración interna del Asilo, el control de entradas y salidas de residentes… y liberase en cierto modo el enorme trabajo de Amparo Conlledo. Fue contratada para ello doña CARMEN CUETO, a la que se asignó un sueldo mensual de 2 000 PTA/mes.

4.- NUEVA JUNTA DIRECTIVA y BODAS DE ORO.

En octubre de 1970, bajo la presidencia de Dª Carmen Montoto, se designa una nueva Junta >Directiva y, con calma, ilusión y trabajo, se proyecta una magna celebración de las BODAS DE ORO de la Institución.

Esta gozosa celebración tuvo lugar el 26 de agosto de 1978, con asistencia de autoridades, misa, homilía, merienda-cena popular para ancianos y público… Un día de gozo y de esperanza.

Los actos fueron presididos por el Gobernador Civil, don Fernando Jiménez; don Fernando Ladreda , teniente coronel, en representación del Gobernador Militar, alcalde de Villaviciosa don Alfredo Pando en representación del Presidente de la Diputación, alcalde de Colunga, Junta Directiva de la USC y participados por una gran cantidad de público.- No hubo representación «oficial» del Obispado, Celebró la Eucaristía el párroco de San Juan de Duz, don Ignacio Mejido, y la homilía (con perdón) estuvo a cargo de este servidor de ustedes.

La parte musical corrió a cargo del médico don Jorge Ordóñez, a la gaita, y de don Julián Vicente, al tambor.

Permítanme cerrar este capítulo de hoy con los versos de Carmen Ábalos (Manos Libres Doncel, Madrid 1971):

«Pienso en cada uno de los pasos dados
en cada beso,
en cada abrazo,
en las manos estrechadas,
en las horas compartidas,
en la vida tan vivida,
y un sabor a ausencia,
a nostalgia,
va cundiendo con la espera,
no ya de las horas,
sino de las lágrimas.

Creo, porque lo que se, que esos sentires afloran en la vida de quienes precisan amor, atenciones y calor de hogar.

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