SAN FRANCISCO, EL CORDONAZO Y LOS ANGELES DECAPITADOS

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Los ángeles de la iglesia de San Juan de Duz, antes de su fusilamiento, propiedad de Mimí y Pablo Rodríguez Cuervo.

Cuenta la leyenda (que algunos aceptamos como «predictora del tiempo meteorológico) que San Francisco de Asís, il poverello d´Assisi , fundador de la Orden Franciscana en el siglo XIII , quiere recordarnos anualmente que somos pecadores y que, para nuestro perdón, precisamos «un punto de penitencia».-Por eso el día de su fiesta , 4 de octubre, nos advierte a base de golpes dados con su cordón de hábito (cordonazos) donde encierra rayos , truenos, chubascos torrenciales, etc., etc.

Otros, más benévolos, dicen que San Francisco se puso a jugar al escondite con los ángeles ocultándose entre nubes, y para evitar que éstas le mojasen y los truenos y rayos no delataran su presencia, las hizo descargar previamente sus lluvias y tormentas.

¡Vaya!, que estos próximos días -y si la leyenda no falla- viviremos días de cordonazo con aguas y tempestades.

Y esto me molesta un poco porque van a ser las fiestas de mi pueblo y no quisiera que la «humedad» perjudicara la devoción y la «folixa».

Nuestra iglesia parroquial de San Juan de Duz, donación de don Luis Montoto y su esposa en los finales de la década de 1920, es una de las más bonitas y singulares del concejo. Su torre-campanario terminada en un hórreo, tiene apoyado su basamento en el pórtico de entrada y en sus laterales se apoyaban, uno a cada lado, dos ángeles en devota actitud.

Dos ángeles con su cabeza, su cuerpo, sus alas…

Pero «el cordonazo de la guerra», que no el de San Francisco, no dejó sin castigo a estos seres celestiales hechos piedra y, ¡zas!, una serie de disparos de fusilería les privó de su cabeza.

Y ahí siguen, firmes y decapitados, en su postura de apoyo al campanario y al templo.

Cuando Alfonso VIII de Castilla junto con don Diego López de Haro (señor de Vizcaya) y el rey Sancho el Fuerte (ayudados misteriosamente por aquel legendario personaje llamado Martín Halaja, «pastor e coneiero») vencieron al árabe invasor en la batalla de Las Navas de Tolosa (año de 1212), lograron que el Papa Inocencio III nos concediera una Bula para dispensarnos de la obligada abstinencia de carnes durante los viernes del año.

Así que el próximo día 5, viernes, en San Juan, Huerres y La Poladura podemos hacer fiesta con mesa de carnes y manteles con sidra nueva.

Y el domingo, que ya no lloverá, al procesionar a la Virgen con su estandarte y ramos alrededor de la iglesia, echemos una miradina a los angelinos decapitados y roguémosles que ese pasado de cordonazo no vuelva a repetirse.

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