LA GLORIOSA

POR FERNANDO JIMÉNEZ BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CÁCERES

La Constitución de 1869, de cuya promulgación se cumple este año el ciento cincuenta aniversario, contiene las aspiraciones de lo que sería conocido como el sexenio revolucionario, una etapa que arranca con la revolución de septiembre de 1868, provocando el exilio forzoso de la reina Isabel II y finaliza en diciembre 1874 con la claudicación de la primera experiencia republicana que habría de conocer un país de profunda tradición monárquica. La nueva constitución, salida de esta revolución burguesa, amparó el reconocimiento de un importante catálogo de derechos y libertades, hasta ese momento desconocidas en España, como los derechos de los detenidos o la libertad de opinión. Aunque sigue manteniendo ciertos contenidos, visiblemente anclados en el pasado, como otorgar el poder ejecutivo al rey o la obligación de la nación para mantener tanto el culto como a los ministros de la Iglesia. La nueva constitución supone un importante avance en cuestiones, hasta ese momento inéditas, como el sufragio universal, estrictamente masculino, o los primeros y tímidos pasos para la abolición del esclavismo, especialmente en las colonias de ultramar, Cuba y Puerto Rico. Con ello se pretendía que España diese un salto de modernidad que la identificase en Europa como una monarquía liberal y democrática.

En ciudades periféricas, como Cáceres, la revolución del 68 se inició con el cambio del gobierno municipal y gobierno civil y la posterior jura de la Constitución por parte de todos los estamentos de la villa. Para nuevo alcalde, la Junta Revolucionaria de Cáceres nombra el 2 de octubre de 1868 a un conocido hombre de negocios de la localidad, José de la Riva en sustitución de Tomás Hernández, conocido monárquico, que ya había sido concejal en otras ocasiones. Con esta medida se pretendía que los sectores más progresistas de la ciudad tomasen el rumbo del consistorio en momentos de tanta expectación política. Aunque cambios habría pocos. Si acaso la finalización del nuevo edificio del Ayuntamiento que, a fecha de 6 de noviembre de 1868, carecía de proyecto para la construcción de las escalinatas para su acceso y para el que se solicita el cambio del tejado por otro que ofreciese «mejor armonía con el resto de la obra».

Un aspecto, al que se la da mucha importancia, es el juramento de la nueva constitución por parte no solo de los nuevos cargos públicos, también se invita a jurar a todos los empleados municipales, desde los alcaldes de barrio hasta los serenos o el director de relojes de la villa, hasta los profesores de instrucción pública, los médicos o los peones camineros. Todos son citados, el 27 de junio, para jurar la nueva norma promulgada por las Cortes el 6 de junio de 1869. Para este acto se convoca a los vecinos a un acto en las puertas de la nueva Casa Consistorial, siendo el primer evento que se celebra en el nuevo edificio.

La Gloriosa, nombre que recibió la revolución del 68, pretendía cambiar las estructuras del Estado para hacer un país más moderno y democrático, algo que no sería posible, pero que 150 años después es importante recordar.

Fuente: https://www.elperiodicoextremadura.com/

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