«LA CRISIS DE 1929 FRUSTRÓ EL ESPLENDOR DE CARTAGENA Y DE LA UNIÓN»

FRANCISCO JOSÉ FRANCO ES PROFESOR Y CRONISTA OFICIAL DE CARTAGENA

Francisco José Franco, con su libro. / PABLO SÁNCHEZ / AGM

Francisco José Franco (Murcia, 1963) une a su condición de cronista oficial de Cartagena y profesor de Historia en el Instituto Ben Arabí una incansable dedicación investigadora. Ese afán le ha llevado ahora a escribir el primer libro que relaciona 62 años de historia de dos municipios «cuya evolución en los dos últimos siglos se entiende mucho mejor si se cuenta al mismo tiempo», dice. ‘La Unión y Cartagena 1874-1936. El sueño modernista’ se llama esta obra, cuya presentación tendrá lugar hoy a las siete de la tarde en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy, con Javier Salinas, responsable de la Editorial Malbec.

-¿Por qué centra su estudio en ese periodo de 62 años?

-Porque es el que se abre con la Primera República y se cierra con la Segunda. Esos años que van de la Revolución Cantonal hasta el inicio de la Guerra Civil son los de explosión económica conjunta de ambos municipios gracias a la minería. Fueron años de un desarrollo impresionante y un gran progreso. Se hizo la obra que trajo el agua del Taibilla, se creó el Parque Torres y la Universidad Popular y se construyó el monumento a los Héroes de Cavite. Se formó el casco antiguos como lo conocemos ahora, gracias a la arquitectura modernista. Y en aquellos tiempos vivieron personalidades como Carmen Conde, en Cartagena, y María Cegarra, en La Unión. Además, por aquí se paseó Miguel Hernández. He hecho un análisis histórico, social y artístico de todo eso, porque considero que lo ocurrido entonces ha condicionado toda la historia posterior.

-¿Y por qué unir la historia de Cartagena con la de La Unión?

-Porque durante aquel tiempo vivieron realidades coincidentes, aunque en las décadas posteriores parece como si tendieran a separarse. Quizás por eso no existe ningún estudio histórico que haya aplicado esa misma metodología.

-¿Tanta relación hay?

-No hay más que mirar el mapa. La Unión está rodeada por Cartagena por todos lados. No tiene escapatoria, ni futuro si no está ligada a Cartagena. Las élites son las mismas de desde que surgió el negocio minero. La Sierra Minera, que ambos municipios comparten, se nutrió de clase trabajadora que se instaló en La Unión, que se conformó como un municipio más humilde, mientras que los promotores que hicieron fortuna se quedaron a vivir en Cartagena. Aquí construyeron sus casas los Pedreño, Dorda, Cervantes, etcétera. Y así se formó una ciudad que llegó a ser la octava más grande de España, con cerca de 100.000 habitantes

-Es más de la mitad de la población actual del casco urbano ¿Por qué el desarrollo se estancó después?

-Llegó la crisis de 1929 y frustró el esplendor de los dos municipios. Cayó la actividad económica basada en las exportaciones de mineral. Y siete años después empezó la Guerra Civil. La actividad económica se fue al traste y las élites económicas e intelectuales fueron reprimidas o se marcharon.

-¿Ni esas personas ni sus descendientes volvieron después?

-En su gran mayoría, no. Por eso, poco a poco, hemos pasado de tener un casco antiguo con vida a tener uno despoblado.

-¿Y qué pasó con La Unión?

-La caída fue prácticamente en paralelo. Desde entonces ha sido poco más que una ciudad dormitorio de Cartagena. Solo hubo un repunte en los años 60 con la actividad de Peñarroya, pero aquello no podía durar y, además, fue malo para el medio ambiente.

-¿Qué salida hay para el futuro?

-En el caso de Cartagena, la actividad portuaria fue la primera que permitió crear riqueza de nuevo. Después llegó la recuperación del patrimonio. Esto último debe ayudarnos a tener de nuevo un centro histórico vivo. Asimismo, hay que apostar por la recuperación ambiental, pero en conjunto. La degradación del Mar Menor tiene mucho que ver con la de la Sierra Minera y ambas tienen que ser solucionadas a la par.

Fuente: https://www.laverdad.es/ – EDUARDO RIBELLES

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