EL GRIAL DE VALENCIA SE MONTA UNA PELÍCULA

EL DOCUMENTAL ALEMÁN LLEGA UN AÑO DESPUÉS DEL ESTRENO DE ‘ONYX’ SOBRE EL CÁLIZ LEONÉS Y PROTAGONIZADA POR JIM CAVIEZEL E INSPIRADA EN EL LIBRO DE LOS HISTORIADORES MARGARITA TORRES Y JOSÉ MIGUEL ORTEGA

Imagen de archivo del estreno de la peícula ‘Onyx. Los reyes del Grial’. / fernando otero

Al cáliz de Valencia le ha costado un año montarse su propia película. Tras el estreno de Onyx. Los reyes del Grial, dirigida por Roberto Girault y protagonizada por Jim Caviezel (La pasión de Cristo), María de Medeiros (Pulp Fiction) y Anthony Howell (La dama de oro) e inspirada en el libro en el que los historiadores Margarita Torres y José Miguel Ortega desvelaron que el cáliz de Doña Urraca es la copa de la Última Cena, el realizador Alexander Landsberger graba un documental para la televisión pública alemana (ZDF) sobre las últimas investigaciones del cáliz de Valencia.

El filme recoge las tesis de la doctora Ana Mafé García sobre la copa que se preserva en la catedral de la capital del Turia. La historiadora defiende que la reliquia que viajó de San Juan de la Peña a Valencia es la que daría origen a toda la literatura griálica a partir del siglo XII.

El documental sobre el Grial valenciano forma parte de la serie Mitos de la Humanidad y tendrá una duración de 45 minutos.

El equipo de la televisión alemana filmará el recorrido del cáliz, desde San Juan de la Peña a Valencia, y contará con la participación del periodista Michael Hesemann, conocido en Alemania por sus libros de ovnis y extraterrestres. Está previsto que el filme se emita el próximo verano.

‘Guerra’ de copas

Cuando Torres y Ortega publicaron su ensayo sobre el Grial leonés hace cinco años, Valencia inició una «carrera» por probar la autenticidad de su cáliz, sobre cuyo origen no existen fuentes documentales. Desde entonces han creado un museo dedicado al Grial y se han multiplicado los investigadores que tratan de autentificar el cáliz valenciano.

Hasta ahora solo leyendas medievales sustentaban que esta copa fue la de la Última Cena. La historiadora del arte Ana Mafé, con una tesis sufragada por una óptica, irrumpió a principios de año con una teoría matemática. Según ella, la pieza «cumple con todos los requisitos» para que provenga de la Jerusalén del siglo I o II a. C.; una amplia datación cronológica que coincidiría con la época en la que presuntamente Jesús habría instituido la eucaristía. Mafé aseguró que se trata del «primer estudio en el mundo de la protohistoria del Santo Cáliz». Entre sus conclusiones destaca que el Grial que custodia la catedral valenciana es «una verdadera copa hebrea» y que «nunca se había catalogado así». Mediante un cálculo de probabilidades (el teorema de Laplace), que la historiadora no incluyó en su trabajo, considera que la copa valenciana cumple «el 99,9% de los requisitos» para poder haber sido la de la Última Cena, mientras que el cáliz de Doña Urraca solo cumple el 33%».

Margarita Torres afirmó entonces que «el cáliz de Valencia es muy fácil de desmontar». Tan sencillo como que «el rey Jaime II, que tenía en su poder el cáliz de San Juan de la Peña, más tarde de Valencia, solicitó al sultán de Egipto a principios del siglo XIV que le envíe el cáliz de Cristo, como consta en el Archivo Corona de Aragón. El monarca «era consciente de que no tenía el cáliz de Cristo». El rey aragonés «había oído campanas», bromea Torres. Y es que, efectivamente, el Grial leonés procede de Egipto, donde la dinastía fatimí se había llevado como botín, tras la conquista de Jerusalén en el siglo XI, la copa que los cristianos custodiaban en la iglesia del Santo Sepulcro. Cuando Jaime II demanda el cáliz a Egipto, la copa llevaba ya tres siglos en San Isidoro.

El califa de Egipto había pedido ayuda durante una gran hambruna. Solo acude en su ayuda el rey de Denia, que envía un gran cargamento de víveres y pide a cambio «la copa que dicen los cristianos que es del Mesías», para enviársela «a Ferdinand al Kabir, emir de Liyyun» (Fernando El Magno, rey de León). El monarca leonés recibirá la copa en el año 1054. Estos datos proceden de dos manuscritos encontrados en la Biblioteca de El Cairo.

Fuente: https://www.diariodeleon.es/ – VERÓNICA VIÑAS

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