LAS RUINAS DEL CERRO ALCALÁ –OSSIGI LATONIUM- ENTRE LOS TÉRMINOS DE JIMENA, TORRES Y MANCHA REAL (JAÉN)

POR JOSÉ MANUEL TROYANO VIEDMA, CRONISTA OFICIAL DE LAS VILLAS DE BEDMAR Y DE GARCIEZ (JAÉN)

Panorámica del Cerro Alcalá.

Ante la noticia aparecida en la Revista Digital de la RAECO de la 2ª quincena de octubre de 2019, quiero con estos datos aportar mis conocimientos sobre el lugar del Cerro Alcalá, por si sirven de algo a los nuevos estudiosos de esta zona en la Edad Antigua, en especial a mi querida amiga y Cronista Oficial de Torres, Dª. María José Sánchez Lozano, los cuales han sido extraídos de mi libro: Jimena de los Caballero. La Magia de Mágina. Madrid, 2014. Pp. 233-237.

Algunos investigadores han relacionado Cerro Alcalá [Documento nº 1] con la ciudad romana de Ossigi Latonium a la que hacen referencia las fuentes escritas y sobre todo porque por ella pasaba una de las principales calzadas romanas, mandada construir por Augusto entre los años 8 y 7 a. C. y que ponía en comunicación a Tugia –Santuario de Toya-, con Aurgi a través de Ossigi Latonium y Mentesa –“La Guardia”- y por consiguiente se ponía en contacto la ciudad de Acci (Guadix) con Cástulo (Linares). De esta vía nos queda una descripción del tramo que iba desde Accabe (Bedmar) hasta Mentesa y/o Castulo a través de la ciudad de Ossigi Latonium, cuyos miliarios encontrados se corresponden a las cuatro reformas y mejoras realizadas en la misma entre la de Adriano, realizada en el año 136 d. C. y la de Crispo, realizada entre los años 317 y 326. Dicho tramo procedente de Toya, llegaba a Bedmar, proveniente de Jódar –“por el antiguo camino Jaén”- y se encaminaba por los siguientes pagos –Camino Viejo/La Pililla/La Puente de la Valdiviesa/Proximidades del Cerrillo de la Mesa/Barranco de Arroyo Sequillo/ Fuente de Don Pardo/ Batanor/ El Pino/Succubo –“Jimena”- a Cerro Alcalá –“Ossigi Latonium”- y dirigirse desde ahí hacia los lugares antes señalados; es decir a Castulo (Minas de Plomo y Plata) pasando por Las Tinadas, Jarafe y Puente del Obispo, junto a otras características medioambientales y económicas y geoestratégicas notables. “De Alcalá ciudad muy fuerte antiguamente puesta en una eminencia, entre Torres y Recena (Jimena) en la ribera occidental del río Torres, que es a la parte meridional de Baeza, no ha quedado en 1652 en ella casa alguna ni Iglesia. En el Archivo de la ciudad de Baeza existe Memoria de esta Alcalá y de su Camino en una Escritura de fecha 16/V/1340… en el pontificado de Obispo D. Juan de Soria, cuando esta ciudad se quejó al rey Alfonso XI de que parte de sus tierras baldías les habían sido usurpadas por Jaén. Estando en Úbeda el citado Obispo de Jaén, pronunció sentencia en el pleito planteado en 1335. Tras haber comprobado la certidumbre de los hechos dichas tierras les fueron restituidas a Baeza –desde el Camino que va de Baeza a Jaén, como va el Royo Vil… y la Fuente de Don Pardo. Y dende arriba como parte Jaén con Torres. Y en ancho como vienen el Camino de Alcalá –Ossigi Latonium- fasta el Mojón… Y como viene los otros Mojones, que los de Jaén pusieron, fasta el Atalaya de Recena” [XIMENA JURADO, M. de. Catálogo de los Obispos de las Iglesias Catedrales de Jaén y Anales Eclesiásticos de este Obispado. Imprenta de Domingo García y Morras. Madrid, 1654. P. 193].

Años más tarde dichas tierras baldías fueron empeñadas por la ciudad de Baeza a la de Jaén.

Ossigi Latonium fue una ciudad Julia y en ella estuvo muy extendido el culto a Júpiter, “el rey de dioses y hombres” junto al de Marte, adorado aquí como “protector de las cosechas y de la vegetación”, de acuerdo con la documentación epigráfica existente y analizada a tal efecto. Con la difusión del Cristianismo pronto llegó a Ossigi, donde quedaron testimonios de restos de arquitectura religiosa y de ella salió un Presbítero que representó a los cristianos del Municipium en el Concilio de Elvira. También se han detectado restos que indican contactos de este pueblo con los pueblos colonizadores fenicios y helenos, los cuales penetraban en el interior en busca de metales. De esa presencia es fruto el hallazgo de un jarro de cobre y plata greco-púnica y la Dama de Cerro Alcalá junto a restos de bajo relieves con motivos decorativos de tipo vegetal y fustes de columnas que imitaban troncos de palmeras, como los que en la actualidad se encuentran colocados bajo el popular “arco de la plaza de Jimena”.

Numerosos hallazgos epigráficos y constructivos –obras públicas: canales, puentes, cisternas, baños, templos, arcos y pórticos- demuestran que este asentamiento de origen ibérico de Cerro Alcalá ostentaría, siglos más tarde, algún tipo de estatus romano –Municipium– dentro de la Provincia romana de la Tarraconense, donde seguiría bajo la dominación visigoda. Entre ellos cabe citar el hallazgo de esculturas incompletas de ciervos y de toros. Fragmentos de cerámica de “terra sigillata” junto a otras cerámicas más comunes y junto a ellas también se han encontrado algunos restos de cerámica de tradición ibérica con decoración de motivos geométricos, que estudió en profundidad la profesora Dª. Mercedes Roca Roumens, en su trabajo: La investigación de la Terra Sigillata Hispánica en Andalucía [ETIENNE, R. El Culto Imperial en la Península Ibérica de Augusto a Diocleciano. París, 1974. Mapa 23. MUÑIZ COELLO, J. El sietema fiscal en la España Romana. Huelva, 1980. P. 356. KNAPPS, R. C. Aspects of the Roman experience in Iberia, 200-100 B.C. Valladolid, 1977. P. 225, mapa IV B].

Estatuto Jurídico de Ossigi Latonium según Plinio.

En la Historia de Jimena del Presbítero Reverendo Padre D. Lope Piñar Martínez se reproducen dos inscripciones más procedentes de Caniles –“Cerro Alcalá”-, cuyo contenido es el que sigue:

“D. M. S.
CORNELIVS GEN. ROM,
VIXIT CONDITAE URBIS DXXI
IN MVNDO CVM IDILLIO
TERRA LEVIS”

Su traducción es más o menos la siguiente: “Dedicado a los Dioses Manes. Cornelio General Romano vivió el año 521 de la fundación de la ciudad de Ossigi… seate la tierra leve”. Esta inscripción le llevó a pensar a D. Lope en la posibilidad de que se refiriese a Cornelio Escipión, el cual general romano fue vencido y muerto en el año 210 a. C. cerca de Cástulo y que ese lugar pudo ser Ossigi Latonium (Cerro Alcalá), una ciudad que siguiendo los textos de Polibio, Tito Livio y Plutarco, los romanos se establecieron en ella en el año 236 a. C. y llegó a contar con dos Templos, el primero estuvo dedicado a Augusto, como lo prueba la tabla de mármol blanco de 1,35 por 0,30 metros que apareció en la Loma de la Atalaya y que se encontraba colocada en el Cortijo del Castillo de Recena y el segundo, bajo la advocación del dios Apolo, del que según el Padre Lope Piñar, se encontró el Ara.

La segunda es más breve y también imposible de traducir por las pocas palabras que se conservan:

“SANTIMS / … / APOLLINI / … / V. S. L. M.”

Piedra sepulcral de forma cúbica con cinco hendiduras (Jimena).

[MUÑIZ COELLO, J. El sistema fiscal en la España Romana. Huelva, 1980. P. 356. KNAPPS, R. C. Aspects of the Roman experience in Iberia, 200-100 B.C. Valladolid, 1977. P. 225, mapa IV B. Se trata de una piedra cuya forma es la de un cubo perfecto con cinco hendiduras, como se puede apreciar en la imagen y que se encontró cuando se realizaron las excavaciones para la construcción de la carretera de Mancha Real a Jimena. Siendo en uno de sus lados y en un reglón donde se encuentran las palabras arriba indicadas, las cuales son difícil de interpretar. [Don Lope de Sosa. Año 1915. P. 67. PIÑAR MARTÍNEZ, Lope. Historia de Jimena. P. 129].

También, procedentes del Cerro Alcalá y conservadas en Granada, en el Museo de la Universidad, nos encontramos con estas otras inscripciones:

“C. CORNELIO CF
GAL VETVLO HA VIRO
PONTIF CAESARIS
PRIMO
CORNELIA L. F. VSOR
POST MORTEM”

La traducción puede ser: “A Cayo Cornelio Vetulo, hijo de Cayo, de la tribu Galeria, duoviro, primer pontífice de Cesar. (Lo dedica) a su mujer, Cornelia, hija de Lucio, después de la muerte”.

“CORNELIAE . L . F .
SILLIBORI . VETVLI
`PLEPS . LATONIENSIS
HONOREM ACCEPIT
INPENSAM REMISIT”

Cuya traducción es la que sigue: “A Cornelia, hija de Lucio Silliboro Vetulo. El Pueblo Latoniense. Recibió honor. Pagó los gastos”.

En otro yacimiento, denominado Fuente de la Salud, dado a conocer en 1987 por el Colectivo de Maestros de la Comarca de Sierra Mágina, apareció en 1957 un prisma de mármol cárdeno base de un busto que tiene la siguiente inscripción: “PROCULI / IULIUS / ET / CAESIENUS FIRMO / D.S.D.”. Dicha pieza se encontró a unos siete metros de profundidad, junto a un fuste de columna y fragmentos de cerámica ibérica y romana. La inscripción por su tipo de letra debió de ser realizada en una etapa avanzada del Imperio Romano.

PROCULI
IVLIUS
ET
CAESIENSVS FIRMO
D. S. D.

[ROMERO DE TORRES, E. “Nuevas lápidas romanas de Jimena y Mengibar en la provincia de Jaén”, en BRAH. I (Enero de 1915), p. 6. GÓNGORA, M. “Viaje Literario”, en Don Lope de Sosa. Jaén, 1926, p. 147. JIMÉNEZ COBO, M. Mancha Real, historia y tradición. P. 31. GUERRERO PULIDO, Gregoria. “Fuentes literarias y epigráficas para el estudio de la administración y el status jurídico de la ciudad romana de Ossigi Latonium”, en Actas de las VIª Jornadas de Estudios de la Comarca de Mágina: Huelma, 1990. Granada, 1992, p. 22. JIMÉNEZ COBO, M. Mancha Real, historia y tradición. P. 29. GUERRERO PULIDO, Gregoria. “Fuentes literarias y epigráficas para el estudio de la administración y el status jurídico de la ciudad romana de Ossigi Latonium”, en Actas de las VIª Jornadas de Estudios de la Comarca de Mágina: Huelma, 1990. Granada, 1992, p. 22].

En el Museo del Louvre (París) se encuentra un Cuenco con inscripción ibérica –celtibérica- procedente del Cerro Alcalá (Jimena), aunque también puede aparecer catalogado como “Cuenco con inscripción ibérica de Torres-Jimena”. Dicho “cuenco” ha sido estudiado, desde su aparición en 1618 por Velázquez de Velasco, en 1782; por Erro y Espiroz, en 1806; por Teodor Mommsen, en 1863; por Hübner, en 1893, en su Monumenta Linguae Ibericae; y, finalmente por Enrique Romero de Torres en 1913, dentro del Catálogo Monumental de la Provincia de Jaén.

Panorámica general de Cerro Alcalá.

fotografía aérea (centro) y planimetría ampliada de la misma zona (derecha), con la situación aproximada de la necrópolis ibérica de la Era Alta (A) y Tosquillas (B).

Entre los hallazgos encontrados en este yacimiento destaca el “jarro de cobre y plata”, de origen greco-púnico, que perteneció a la Colección Vives y que fue adquirido en Granada según la información dada por el arquitecto y profesor Gómez Moreno, en su obra Pictografías andaluzas, que publicó en el Anuario del Instituto de Estudios Catalanes. Barcelona, 1908. Claramente púnica o cartaginesa lo es también la figura escultórica conocida con el nombre de la Dama de Alcalá, depositada en el Museo Arqueológico de la Provincia de Jaén, la cual apareció junto a bajo relieves con motivos vegetales y fustes de columnas que imitan troncos de palmera, de igual procedencia y que podemos ver bajo el arco de la Plaza de Jimena.

*Los objetos del ajuar mortuorio orientalizante del Yacimiento de Cerro Alcalá.-

Cerámica y restos de ajuares mortuorios: fíbula de bronce de doble resorte, provista de los restos de una placa decorativa del mismo metal junto a un cuchillo afalcatado de hierro, hallados en el Yacimiento del Cerro Alcalá (Jimena). Contexto de Las Tosquillas I, a partir del original de Negueruela et al. (1990: fig. 5).

Yacimiento de Cerro Alcalá (Jimena). Dibujos arqueológicos del ánfora 1 (1 y 3) flanqueando su imagen fotográfica (2), junto al detalle ampliado del borde (4). (Dibujos de C. Aníbal).

Fotografía y dibujo arqueológico del ánfora 2. (Dibujo de C. Aníbal).

Yacimiento Cerro Alcalá. Desarrollo de la faja decorativa del ánfora nº 2 en su estado actual (arriba) e interpretación de los autores (abajo). (Dibujos de C. Aníbal).

Sobre la iconografía de las dos ánforas del yacimiento de Cerro Alcalá lo más significativo, tanto si observamos la decoración de uno como del otro vaso, es la constatación de que estamos ante sendas procesiones de tres grifos, aunque con la diferencia de plasmarse con mucha mayor autenticidad en la segunda de las vasijas; entendiendo con ello que en este ánfora se amoldan mejor a la imagen prototípica que tenemos de esos animales fantásticos, teniendo en cuenta que los dos recipientes proceden del mismo contexto funcional, estaríamos ante la certeza de que en ellas pudieron fusionarse coetáneamente dos corrientes: la de la interpretación ortodoxa de los referentes míticos orientalizantes y la de la hibridación indígena, o asimilación personal del modelo original.

Yacimiento Cerro Alcalá (Jimena). Contexto de las ánforas orientalizantes (1): vaso ovoide.

Contexto de las ánforas orientalizantes (2): fuente de labio quebrado.

Las dimensiones del vaso ovoide son: altura, 33 cm; Ø exterior de la boca, 22,47 cm; Ø interior de la boca, 18,59 cm; Ø del asiento, 11,56 cm. La arcilla utilizada es de coloración ocre anaranjada al interior y ocre claro al exterior, con desgrasante medio arenoso, calizo y micáceo, junto a pequeñas inclusiones negruzcas; mientras que las dimensiones del plato o fuente de perfil estrangulado y fondo realzado son: altura, 6,5 cm; Ø exterior del borde 24,57 cm; Ø del fondo, 8,57 cm; anchura de borde 2,6 cm. Ahora bien, tanto el vaso abierto con forma de fuente honda y borde casi horizontal, aunque levemente inclinado al interior y vuelto como la fuente o plato de labio quebrado fueron realizados con pasta es de color ocre rojizo, el desgrasante de tamaño medio, conformado con granos de arena, cal, mica y esquisto. La superficie no se diferencia demasiado del cromatismo de la pasta, aunque en un color algo más claro, ofrece un tratamiento bien alisado, pero sin muestra evidente de alguna decoración pintada.

*La Dama de Alcalá (Jimena).-

“Dama de Alcalá” (Jimena), vistas de frente y de perfil derecho (Museo Arqueológico Provincial de Jaén).

Esta escultura es la gran joya del Cerro Alcalá y nos representa parte de una figura femenina en posición estante esculpida en piedra caliza y de bulto redondo. Le falta la cabeza, el cuello v toda la parte del hombro izquierdo, así como la zona lateral izquierda desde la cadera y ambas piernas desde más arriba de las rodillas. No obstante, y a pesar de su mutilación, se observa la calidad del trabajo. El artífice ha modelado las formas del cuerpo a través del tejido con cierta armonía y volumen marcando incluso la redondez del vientre, como se observa en el perfil. La figura aparece vestida y adornada con joyas y, aunque le faltan la cabeza y las manos, puede ser encuadrada dentro de la plástica ibérica en el grupo de las clasificadas tradicionalmente como «Damas«, por su relación con la primera conocida de la serie, la Dama de Elche. En la sala de “Ibérico” del Museo Arqueológico Provincial de Jaén se expone esta escultura femenina acéfala y de cuerpo incompleto,-(registrada con el n° 2817)-, de 64 cm de alto, 45 cm de ancho y 27 cm de grosor, de procedencia conocida y contexto desconocido. La figura ha sido reconstruida a partir de dos grandes fragmentos esculpidos donados al Museo. Uno de ellos es la parte frontal, constituida por torso, hombro, brazo v costado derechos hasta más debajo de la cadera, que ingresó en el Museo el 31/XI/1992 y cuyo donante comunicó que procedía del yacimiento de Cerro Alcalá (Torres/Jimena). El otro es la parte que corresponde a la espalda y al brazo izquierdo, que ingresó en abril de 1994. El lugar de procedencia, que se les atribuye, es un asentamiento ibero -romano (Cerro Alcalá) emplazado sobre una colina próxima al río Torres, afluente del Guadalquivir por su izquierda, cuyo perímetro de ocupación se delimita entre los términos municipales de Jimena y Torres. En julio de 2000 por mediación de la Asociación Amigos de los Iberos se procedió a la restauración de la escultura, la cual corrió a cargo de la Empresa Taller de Restauración del Patrimonio S. A. y financiada por la Caja Provincial de Ahorros de Jaén, para su puesta en valor y poder colocarla en la exposición permanente del Museo como se muestra en la actualidad. La restauración se llevó a cabo mediante un proceso previo de limpieza superficial de la piedra y desalación, seguido de un reforzado de las zonas de unión de los dos fragmentos mediante la incorporación de dos espigas de acero inoxidable ancladas en resina epoxídica. A continuación se reintegró con escayola la línea de fractura entre los dos fragmentos, así como la laguna existente en la parte inferior de la escultura. La reintegración de esta zona se realizó por dos razones importantes: En primer lugar, para reforzar la unión entre ambos fragmento y en segundo lugar para aportar integridad visual a la escultura y facilitar la lectura v contemplación de la misma. La reintegración se efectuó siguiendo el criterio diferenciador de dejarla a bajo nivel. Finalmente las zonas reintegradas se entonaron con pinturas acrílicas porque el dorso de la figura conservaba restos de color. Como paso final de la intervención se procedió a realizar una prótesis que le aportara estabilidad v permitiera su exposición. Esta prótesis está compuesta por resina epoxi y plancha de acero inoxidable de base. En ella se puede distinguir un atuendo compuesto por una túnica interior, sobre la que se dispone un manto sujeto al hombro y, cubriendo toda la figura, un manto largo o velo. Con respecto a los adornos, decir, que sobre el pecho se distingue un conjunto de tres collares. Los dos más próximos al cuello están formados por una serie de colgantes ensartados a un cordón o alambre metálico. El primero ensartaría un conjunto de tres colgantes en forma de «U«, de los que se conserva parte de dos, y dos de forma piriforme visible hoy sólo la mitad inferior de uno. El segundo collar es semejante en composición al anterior pero tendría un total de cinco colgantes en «U«, conservados tres y parte de otro, y cuatro piriformes, de los que se conservan tres. El tercer collar es un “torques” sogueado, liso, que descansa sobre el manto interior. Finalmente decir que de acuerdo con la lectura que se ha hecho de la vestimenta y los adornos de la Dama de Jimena, contrastados con los de la iconografía y la orfebrería, nos conduce a proponer que nos encontramos ante una mujer noble, de la aristocracia ibérica.

En la época ibera el Cerro Alcalá era uno de los oppidum más importantes de la zona, datado sobre el siglo VI A. de C., aunque siglos más tarde fue ocupado por los romanos, como ya se ha dicho, siendo varios los investigadores que relacionan este oppidum con OSSIGI LATONIUM; un topónimo que nos habla de cómo era su sistema defensivo. Un conocido sistema de hincado de piedras y lo quebrado del camino para acceder a las “ciudades”, con el fin de garantizar la defensa de las mismas. El significado de este topónimo, es el siguiente; OS: monte y SIGI: zigzag. Por lo que etimológicamente podemos decir que su significado era: “el monte del zigzag” [ESCRIBANO MUÑOZ, José María. “Estudio preliminar de los topónimos iberos (en Sierra Mágina y su entorno)”, en Sumuntán. Nº 28. Jaén, 2010. P. 135]

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