IBN MARDENIX, REY LOBO

POR ANTONIO DE LOS REYES, CRONISTA OFICIAL DE MOLINA DE SEGURA (MURCIA)

Ibn Mardanish (rey Lobo).

Del mundo musulmán murciano, hay que destacar su pacifico vivir. Su dudosa entrega al Islam, ya que la mayoría de la población venía de la creencia cristiana. Su participación en hechos militares que más tuvieron que ver con los mahometanos africanos que con los cristianos.

En ese aspecto se distinguió Abū ʿAbd Allāh Muḥammad b. Saʿibn Muḥammad b. ’Aḥmad b. Mardanīš al-Ŷuḏāmī o al-Tuŷībī, más conocido por Ibn Mardanix. Famoso emir árabe. En castellano Martínez o Mardanish o Mardanīs e irónicamente, Rey Lope o Lop o mejor Rey Lobo, (ladrón, ratero, depredador en la jerga popular). Sus antepasados fueron muladíes y su padre, Sa‘d ibn Mardanis, gobernador de Fraga como taifa independiente y a quien sucedió en el puesto.

Nacido en Peñíscola, (1124). Corpulento y sanguíneo. Hábil guerrero. Capitaneo mercenarios tanto musulmanes como cristianos o renegados, contratados en Barcelona, Castilla y Aragón. Decían los creyentes musulmanes que era una “desviación de la pureza”. Vestía, iba armado y aparejaba su cabalgadura a la usanza cristiana. Hablaba tanto árabe como romance. Usaba vestidos y hábitos alimenticios cristianos. Incumplía abusivamente las normas del Islam. (Se formó entre muladíes). Cuentan que, al terminar sus fiestas, regalaba con frecuencia a los invitados la vajilla de plata e incluso los tapices que decoraban la estancia. Tras ser elegido sucesor de su tío Abeniyad en el gobierno de Valencia en 1146, se autoproclamó emir de Valencia y Murcia, reconociendo la soberanía nominal de los califas abasíes de Bagdad. Ocupó entre 1147 y 1172, un amplio territorio musulmán conquistado a la fuerza, constituyendo una taifa con capital en Murcia donde sus tropas hacían de las suyas día y noche y nadie se atrevía a poner los pies en la calle. Él dio ejemplo emparedando y encerrando a sus rivales. Exigía obediencia absoluta. Su gobierno era despótico y dictatorial. Por todo este comportamiento los cristianos lo apodaron “Rey Lobo” y los almohades lo acusaban de mantener “amistad y compañerismo” con los cristianos. Eran sus enemigos los venidos de África, almohades. Ejército compuesto por bereberes, árabes, esclavos negros y arqueros turcos, a los que, pese a las derrotas batalla de Chelab, la de Fahs al-Yallab y la de Alhama, limitó su dominio. Por esta causa fue perdiendo prestigio. Los almohades saquearon los alrededores de Murcia incluida la fortaleza de Monteagudo.

A su favor tiene la economía, exportando a Italia cerámicas, textiles y productos agrícolas y en el rio Segura, el aumento de los regadíos. Su moneda era de las más apreciadas de Europa. Los morabetinos lupinos.

Sus hermanos, parientes y fieles musulmanes, se pasaron a los almohades a causa de su comportamiento. Por igual motivo, los campesinos, a consecuencia de los gravámenes, fueron progresivamente empobreciéndose, apareciendo el bandolerismo y debilitando su gobierno y su persona.

Al principio vivió un periodo de paz y tranquilidad. Y más prolongadamente, con los reinos cristianos con los que gustaba le considerasen como rey y a los que pagaba fuertes parias (mil dinares diarios), que habían de salir de los tributos de su señorío, le “permitieron mantener estables sus fronteras norteñas y frenar el avance almohade en el suroeste”. La presencia de mozárabes en sus territorios, enfadó a muchos que le abandonaron.

Se proclamó emir independiente, pero gustaba que los cristianos lo considerasen rey de Murcia. (De este tratamiento viene lo de Reino de Murcia que ha servido como precedente a la hoy Región de Murcia). Mantuvo su poder político desde el sur de Tarragona hasta Jaén, e incluso llegó a tener cercadas Córdoba y Sevilla, y consiguió entrar en la ciudad de Granada en 1162.

Mardenix fijó su residencia en el Castillo de Monteagudo, que mejoró. Aunque su vida se desarrolló sobre el caballo. Llegaba acompañado de asesores, servidores, la élite de ejército, parientes, un amplio harem y narradores de sus hazañas. Por él pasaban dignatarios, comerciantes, artistas, poetas, músicos… Fueron años inmejorables para a cultura musulmana murciana.

Mandó reparar y mejorar las fortalezas y castillos de su territorio a costa de sus vecinos. Él se singularizó en Monteagudo donde murió en 1147. Dicen que asesinado por su madre asustada de tales comportamientos. Lo cierto es que sufrió un fuerte deterioro físico y moral.

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