ANTONIO RODRÍGUEZ MEDINA, INGENIENSE ILUSTRE EN EL OLVIDO

POR RAFAEL SÁNCHEZ VALERÓN, CRONISTA OFICIAL DE INGENIO (CANARIAS)

Antonio Rodríguez Medina y esposa.

Los padres de Antonio Rodríguez Medina (Francisco y Pepita Ramona), hermana María Candelaria y esposo Juan Manuel Hernández, y sobrinos.

Desde las páginas de La Provincia, pretendemos rescatar distintos personajes nacidos en “el Ingenio” que han destacado por su trayectoria humana o social, habiendo sido un referente en el devenir histórico del municipio por méritos propios y que sin embargo apenas se conoce su trayectoria y actuaciones en pro de su tierra natal. Es el caso del vecino Antonio Rodríguez Medina, de origen humilde, que habiendo emigrado a Cuba, y después de lograr una gran fortuna no se olvidó de la tierra que lo vio nacer y efectuó importantes donaciones a la Parroquia y Templo de Nuestra Señora de Candelaria de Ingenio a la par que reconocimiento social en la isla caribeña.

Nació nuestro personaje en Ingenio el 15 de enero de 1871, suponemos que en el barrio de la Banda (toponimia perdida), localizado en la parte sur del casco antiguo de Ingenio, según algunos testimonios en una casa en la zona del Puente esquina con la Calle Nueva. Se sabe que su padre solicitó permiso al Ayuntamiento en 1873 para construir una casa “junto al Puente”, que posteriormente fue habitada por su hermana María Candelaria, esposo e hijos. Fueron sus padres: Francisco Rodríguez Medina y Josefa Ramona Medina, constando el primero como “artista” y artesano. Tuvo cinco hermanos: José Rafael (1863), casado en primeras nupcias con Rosa Santana y luego con María Santa Hernández Pérez; Francisco (1865), casado con María del Rosario Estupiñán; Juan (1867), casado en Cuba en 1817; Manuel, y María Candelaria (1873), casada con Juan Manuel Hernández Hernández. En el padrón de 1875 consta dentro de la unidad familiar cuando contaba 4 años junto a sus padres Francisco Rodríguez Medina de 46 años y Josefa Medina de 36, junto a sus hermanos Francisco, José, Juan, María y su abuela Rita Medina de 68 años.

A los 17 años emigró a Cuba, fijando su residencia en la ciudad de Cárdenas, provincia de Matanzas, cuyo territorio había acogido a muchos ingenienses, también lo hicieron sus hermanos Juan y Manuel. Tuvo la suerte de encontrar trabajo como encargado en la finca de un matrimonio de ricos hacendados, los cuales le legaron sus propiedades que supo explotar y comercializar. Por su laboriosidad, inteligencia y honradez acrisolada llegó a conquistar una elevada posición social, logrando una respetable fortuna. Quiso y supo corresponder a la suerte, haciendo bien a todos; socorriendo a los pobres, subvencionando establecimientos de beneficencia y cooperando al mayor esplendor del culto. En la ciudad que lo acogió en Cuba hizo construir a sus expensas el templo de San Antonio. Fue bienhechor y fomentador de vocaciones eclesiásticas sufragando los gastos para los estudios de aspirantes al sacerdocio. Contrajo matrimonio en dos ocasiones: la primera con Valentina Santos Hernández y la segunda con Aurelia Rodríguez Santana, natural de Ingenio el 3 de mayo de 1915, de cuyo matrimonio vieron la luz varios hijos: Antonio, Pedro, José, Rosa, María de las Mercedes y Beba que igual que su padre, aunque por distintas circunstancias, se vieron obligados a abandonar su tierra natal y establecerse en Estados Unidos con posterioridad al proceso revolucionario de 1959.

Retablo e imagen de San Pedro (izquierda), en madera policromda con una inscripción con el nombre del donante Antonio Rodríguez Medina.

En una larga lista de donantes para financiar la construcción del templo de Nuestra Señora de Candelaria en los inicios del siglo XX figura con una donación de 125 pesetas, cantidad considerable para la época. Desde que su disponibilidad económica se lo permitió realizó distintos donativos para adornar el templo parroquial de la Candelaria, inaugurado en 1908, pero a falta de muchos detalles por terminar. Este “bondadoso caballero y ejemplar cristiano” al decir de los periódicos de la época, fue uno de los mayores contribuyentes en la terminación del Templo Parroquial, habiendo donado uno de los cuatro retablos con que cuenta de estilo neogótico, ocupando una de sus hornacinas la imagen de San Pedro, regalo suyo efectuado el 10 de octubre de 1911. También se deben a su generosidad los encalados exteriores de la iglesia, el zócalo interior de mosaico, las escaleras de granito que a lo largo de todo el frontis daban acceso a la iglesia y alguna otra cantidad para ornamentos. Ya existía un precedente de generosidad por parte de emigrantes ingenienses, cuando en 1820 llegan a la parroquia de Ingenio dos campanas regaladas y enviadas por isleños radicados en Cuba que fueron colocadas en la nueva torre del primitivo templo a su terminación en 1823, de las cuales en la actualidad aún se oyen sus tañidos. Como dato anecdótico y curioso la bella escalinata objeto de su donación que ocupaba la parte delantera del templo por donde tenía su acceso fue demolida en los primeros años de la década de 1950, según la voz popular por influencia del por entonces párroco Andrés de la Nuez que alegaba que era un lugar “pecaminoso”, ya que los hombres se apostaban en la acera para ver las piernas a las jovencitas al levantar sus faldas el viento mientras subían por la escalinata, siendo sustituida por otra estrecha al lado izquierdo del frontis.

Casino Español de Cárdenas.

Por su altruismo, el 24 de marzo de 1912 el Ayuntamiento de Ingenio bajo la presidencia de su alcalde Miguel Martín Ruiz, reunido en sesión plenaria, acuerda dar un voto de gracia al “hijo de este pueblo en la ciudad de Cárdenas”. Regresó ocasionalmente a Ingenio, pues siendo residente en su pueblo natal fue el 27 de junio de 1915 cuando la Corporación Municipal le concede autorización para colocar una valla de hierro para cercar la sepultura de su padre en el cementerio del pueblo. Regresa a Cuba y es el 13 de junio de 1920 cuando reunida la Corporación Municipal en sesión plenaria se hace constar en acta el más profundo reconocimiento al hijo predilecto del pueblo residente en la República de Cuba, Antonio Rodríguez Medina, en atención a los múltiples beneficios que había reportado al vecindario. Gracias a su posición económica y social en 1921 fue nombrado por aclamación presidente del Casino Español de Cárdenas, sociedad de beneficencia fundada en 1860, entidad de reconocido prestigio que albergaba un sanatorio, cargo que ejerció durante más de 25 años. La prensa de Las Palmas se hace eco de la noticia del nombramiento del “rico propietario natural del Ingenio”. Con ocasión de las fiestas de San Pedro en 1922, una vez terminada la función religiosa, la procesión recorrió las calles de costumbre con la imagen del Santo Apóstol regalo de un predilecto hijo del pueblo, residente en Cuba, Antonio Rodríguez Medina, insigne bienhechor de su pueblo natal. Llegados a 1948 el párroco anuncia para el próximo año el estreno de la nueva imagen de San Antonio de Padua con destino a la ermita a construir en la Pasadilla, costeada por Antonio Rodríguez Medina, hijo “del Ingenio” y residente en la isla de Cuba, tío del por entonces Alcalde de Ingenio el recordado Antonio Hernández Rodríguez, impulsor de la fiesta cumbrera. Sin embargo el insigne benefactor no pudo ver cumplida su última promesa al producirse su fallecimiento el 15 de agosto de 1948 en Cárdenas, donde residía cuando contaba 78 años de edad. La Corporación Municipal presidida por su sobrino Antonio Rodríguez acordó hacer constar en acta el gran sentimiento que había producido en este pueblo, su patria natal, por sus muchos méritos y eminentes virtudes cívicas y religiosas que culminaron en los beneficios por él otorgados a muchos de sus paisanos y especialmente en los espléndidos donativos hechos a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Candelaria. El funeral por su alma se celebró el 26 de agosto de ese año en el templo al que tanto había contribuido, atestado de fieles de distintos sectores sociales, en un sentido homenaje de gratitud, en ceremonia oficiada por sus paisanos el chantre de la Catedral, Juan Espino Juárez y el presbítero José Pérez Ramírez, acompañados del párroco.

El Ayuntamiento de Ingenio interpretando el sentir unánime de los hijos del pueblo dio su nombre para perpetuar su memoria a una de las principales calles de la localidad, la histórica y cosmopolita “calle de Alante”. En las fiestas patronales de 1949 se procedió a la bendición de la imagen de San Antonio de Padua con destino a la ermita de La Pasadilla. El día 11 de junio con motivo de las fiestas de aquel barrio tuvo lugar a las seis de la tarde la llegada a su Plaza.

El próximo día 24 de noviembre en la jornada que anualmente se desarrolla en La Pasadilla de ambientación, rescate y conservación de las medianías de Ingenio, dedicada monográficamente a La Pasadilla y sus fiestas en su XVI edición, por iniciativa del párroco, hijo del pueblo Jesús Vega Mesa, tendrá lugar a las 13 horas una misa en la ermita del barrio con especial recordatorio a la figura, obra y legado del benefactor Antonio Rodríguez Medina en el setenta aniversario de su fallecimiento y la llegada de la imagen de San Antonio, fruto de su generosidad.

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