CRISTIAN ALONSO Y LA TABLAJERÍA DE PEPÓN

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

FOTOGRAFÍA del diario LA NUEVA ESPAÑA, publicada el 10 de noviembre de 2019.

Quisiera contarles muchas cosas -«mucho Colunga»- y no sé cómo empezar. Les explico mi historieta para que comprendan mi alegría.

En 1923 se editó una Guía informativa sobre los diversos municipios, villas, ciudades… de España. En el capítulo dedicado a Asturias, página 459, se lee esto (resumo el inicio):

«Situado en la zona oriental, con 8 091 habitantes de hecho y 9 171 de derecho, encuéntrase este concejo, uno de los más pintorescos de Asturias.

La villa de Colunga es notable por la situación que ocupa; desde cualquier punto de vista contémplase un paisaje espléndido y soberbio de hermosura, que llama poderosamente la atención, hasta de los acostumbrados a verlo diariamente…»

Después de hacer un listado de autoridades civiles y eclesiásticas locales, de servicios públicos, etc., en el apartado de «Profesiones, Industria y Comercio», figura este dato: «TABLAJERÍA: ALONSO MARTÍNEZ, JOSÉ.

¡Caray!, me dije, este José Alonso era el padre de «Pepón el carniceru» José Alonso Roza, marido de Luz («la Luz de Pepón), y por tanto abuelo de Pinón, bisabuelo de Pinonín y tatarabuelo de Cristian, galardonado como ASTURIANO DEL MES por el diario LA NUEVA ESPAÑA.

La tablajería (hoy se dice CARNICERÍA) de la Luz de Pepón, que yo conocí de muy rapacín, junto con las ya posteriores de Ramón Junco, de Leonides Quintanal («la Leo») y de Anselmín. ¡Qué gentes más buenas y llenas de colunguesismo!

¡Tablajería! ¡Qué palabra tan bonita y hoy abandonada, quizá ya olvidada, en nuestra habla española! Creo que apareció por vez primera en un Diccionario de la Lengua Española y Francesa escrito por Juan Palet en 1604. La Real Academia Española la incorporó a su Diccionario en 1832.

Pues, amigos míos, CRISTIAN ALONSO, fisioterapeuta, el galardonado por LA NUEVA ESPAÑA, es colungués y pregona a Colunga con su ejemplar trabajo a lo largo de muchos años vinculado al ciclismo español. Más de un cuarto de siglo (que dicho así «suena» a tiempos de cuando Prim era cadete). Y por Colunga trabajó y mucho su padre «Pinonín», gran organizador de Fiestas Patronales de Loreto. Y hasta su abuela Moraima, que en su actividad lúdica era PORTERA en el equipo de fútbol femenino que competía en días de fiesta.

En fin, una familia colunguesa en sus raices y en su corazón.

Yo, lo digo con orgullo, presumo de ser su amigo.

¡ENHORABUENA, CRISTIAN…Y A SEGUIR TRIUNFANDO!

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