UN BOSQUE ESCONDIDO EN BADAJOZ

LA PROPIEDAD ES MUNICIPAL, SEGÚN CONFIRMÓ EL CRONISTA OFICIAL DE BADAJOZ, ALBERTO GONZÁLEZ

Víctor Vargas en una de las estampas del río Gévora. :: casimiro moreno

A tres kilómetros de la Plaza de España de Badajoz desemboca uno de los ríos mejor conservados de la península ibérica. A 8 minutos en coche o remontando la corriente a pie durante una hora los pacenses pueden meterse en un paisaje de bosque de galería sin salir de su término municipal. Según reivindican los senderistas y ciclistas que pasan a diario, el río Gévora es uno de los espacios más bonitos de la ciudad, pero es muy desconocido. Quieren que se conozca y se proteja.

El Gévora nace en Portugal, en el Parque Natural de la Sierra de San Mamede, y discurre durante 73 kilómetros siguiendo la Raya hasta desembocar en el Guadiana, en Badajoz, paralelo a la carretera de Cáceres. Su desembocadura, junto con la entrada del Rivillas, forma el llamado Pico. La peculiaridad de este afluente es que no hay localidades en su ribera, por lo que es un río virgen, sin apenas contaminación del hombre. Eso ha permitido que la vegetación sea autóctona y esté incluido en la Red Natura 2000.

El puente de Cantillana, en el mismo río. / C. MORENO

A diario hay senderistas, aún más el fin de semana, que recorren la distancia entre Badajoz y Gévora siguiendo la ribera. Este recorrido forma parte del camino que une la capital pacense con Cáceres y que está reconocida como ruta para caminantes. Uno de los pacenses que suele completar este recorrido es Víctor Vargas Giraldo, profesor de Educación Física y miembro de la Asociación Cívica Ciudad de Badajoz. Él mismo reconoce que apenas conocía este paraje hasta que se casó con una mujer de Gévora y se enamoró de la zona.

«Creo que gran parte de la gente de Badajoz no lo conoce. Sin embargo, los vecinos de las pedanías, por ejemplo Gévora, sí. Están acostumbrados a venir. Creo que sería importante que la gente de Badajoz lo conociera más para que se valorase y se conservase», explica Vargas. Para conseguirlo, este docente ha investigado sobre el río y ha creado un dossier en el que reivindica que se de a conocer.

«A pesar de ser de Badajoz, esta zona del río Gévora es muy desconocida. Investigando un poco te das cuenta del valor histórico y medioambiental que tiene», añade. «Hay un puente del siglo XVI y otro de hierro del XIX y desde el punto de vista medioambiental tenemos uno de los ríos mejor conservados de la península tanto por la calidad del agua como por la vegetación de rivera. También hay una gran riqueza faunística».

Un puente en la UCI

Uno de los puntos más valiosos del río Gévora son sus puentes. Cuenta con uno de hierro del siglo XIX que muchos creen que es un antiguo paso del tren, pero este pacense lo descarta. La pasarela más conocida es el puente de Gévora o de Cantillana, del siglo XVI y que está bastante deteriorado. Hay grietas en los arcos y agujeros en la pasarela.

«El puente medieval está a punto de derrumbarse, está en la UCI. Habría que hacer algo. Desde el Ayuntamiento de Badajoz ya han dicho que son ellos los propietarios y que lo van a restaurar. Solo esperamos que sea rápido. Sería una pena, creo que no nos perdonaríamos ninguno que este puente se derrumbase, sobre todo los habitantes de Gévora. Tienen este puente como emblema, lo lleva el escudo del equipo de fútbol, está en el cartel de las fiestas. Hay que intentar restaurarlo cuanto antes», pide Víctor Vargas.

Este pacense recuerda que el pasado mes de febrero el pleno municipal aprobó que Badajoz asumiría el mantenimiento de este puente si la Junta descarta que sea rehabilitado. La propiedad es municipal, según confirmó el cronista oficial de Badajoz, Alberto González, ya que fue costeado con fondos del municipio entre 1531 y 1535. Lo levantó el ingeniero Gaspar Méndez por encargo del corregidor Don Pedro de Espinosa. Por entonces era un paso fundamental.

Esta infraestructura, según destaca el estudio de Víctor Vargas, también ha sido testigo de acontecimientos históricos importantes como la batalla de Gévora en la Guerra de la Independencia o la revista de las fuerzas de ocupación de Portugal que realizó Felipe II.

Varios senderistas en la ruta de Gévora a Badajoz. / C. MORENO

Otro punto fuerte del río Gévora es la biodiversidad. En las orillas se encuentran fresnos, chopos o sauces dentro del bosque de galería. Eso permite que haya sombra en los alrededores. Muchas ramas, además, se inclinan sobre el agua y dan un paisaje muy característico. «Es un bosque de ribera, una imagen especial porque se imagina a Extremadura como un sitio seco y existen oasis como este», dice Vargas.

La buena calidad de las aguas también permite que se encuentren especies endémicas de la cuenca del río pacense como el jaramugo o la boga del Guadiana. Así mismo, se puede ver al martín pescador, la nutria, del tejón, la garza real o el pájaro moscón europeo. Este último forma un característico nido que cuelga de las ramas de los chopos y los sauces.

Vargas destaca que en Portugal sí existe un centro de interpretación para dar a conocer este río. Está en el antiguo puesto de la guardia fiscal en Ouguela, en Campomayor.

Este vecino pide que se proteja al río Gévora para que se mantenga como está. Por ejemplo, la zona del afluente más cercana a Badajoz suele aparecer con basuras los fines de semana, ya que celebran barbacoas y no recogen los restos. Se trata de un área a la que puede acceder en coche, por lo que es más transitada. También hay actos vandálicos como daños a los carteles o la desaparición de los depósitos de basura.

Fuente: https://www.hoy.es/ – NATALIA REIGADAS

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