LA TORRE DE LA CALDERUELA Y EL CASTILLO DE MALANQUILLA: REVISIÓN HISTORIOGRÁFICA DE UNA CONFUSIÓN.

POR ANTONIO SÁNCHEZ MOLLEDO, CRONISTA OFICIAL DE MALANQUILLA (ZARAGOZA)

Torre de la Calderuela.

Durante años de Malanquilla se hablaba casi en exclusiva de su molino de viento, algo que sin ser baladí, nos encasillaba en el apartado de lo anecdótico y singular, sin desdeñar -por supuesto- su importancia histórica.

Con el paso del tiempo y el avance de los estudios de investigación que abordan temas tan dispares como la historia o el arte hasta consideraciones lingüísticas, pastos comunales, etc. de Malanquilla se habla ya desde nuevas perspectivas como se ha puesto de relieve en el X Encuentro de Estudios Bilbilitanos donde tres comunicaciones han versado sobre Malanquilla, defendidas por otros tantos autores llegados de Huesca, Barcelona y Madrid, lo que da idea de la implicación personal que supone además de la propia labor de investigación.

Este Blog que ha sido y será la casa común de cuantos asuntos tengan relación con Malanquilla, no podía dejar de hacerse eco del interesante estudio de Miguel Angel Solá Martín presentado como comunicación en el X Encuentro de Estudios Bilbilitanos y que próximamente será publicado por el Centro de Estudios.

Presentamos a continuación un resumen del mismo.

Durante la Baja Edad Media el término de Malanquilla fue asiento de tres núcleos de población. Dos desaparecieron tras despoblarse en fecha incierta. Uno de esos despoblados corresponde a una aldea llamada Torre de la Calderuela, fundada en 1263 por vecinos de Aranda de Moncayo. Su único edificio en pie es un torreón actualmente llamado Casa de los Moros. Por su parte, el castillo de Malanquilla se edifica entre los años 1264 y 1330. La historiografía ha confundido la torre del despoblado y el castillo del pueblo más de una vez. Esta comunicación se propone deshacer definitivamente el equívoco.

En 1984, Antonio UBIETO regestaba un documento que daba noticia de la erección en 1263 de una torre en un lugar llamado Calderola, en término de Aranda de Moncayo. Pero es Francisco Javier GARCÍA MARCO, en 1993, el primer investigador que se interroga sobre el paradero de la mencionada torre y lugar. GARCÍA MARCO conjetura si Calderola se trata del antiguo nombre de Pomer, llevado de una datación errónea de la concesión del feudo pomerano a Pedro Vera en 1270, que le hace creer que ésta es posterior a la aparición de la torre de Calderuela.

En 1999 aparece Aragón, una tierra de castillos, obra divulgativa de Aurelio CABAÑAS, que dedica una entrada a la “Torre del Moro” de Malanquilla, condicionada por lo escrito años antes por Cristóbal GUITART sobre el castillo de Malanquilla. En 1976 GUITART había interpretado las ruinas del molino de viento cercano a la población como una atalaya de enlace entre Aranda y Berdejo. CABAÑAS sitúa la Casa de los Moros en su emplazamiento correcto, pero mantiene la anacrónica referencia a esa supuesta atalaya de enlace, sin advertir que al hablar a renglón seguido del antiguo molino, ya restaurado se está refiriendo al mismo objeto -el molino de viento de Malanquilla, en ruinas o reconstruido- de manera contradictoria.

Pese a que las fuerzas vivas de Malanquilla ya habían demostrado entre 1977-1982 que se trataba de un molino de viento del siglo XVI y éste había sido objeto de reconstrucción integral entre 1981 y 1990, lo escrito en su día por GUITART y CABAÑAS estaba llamado a seguir sembrando confusión entre historiadores y divulgadores poco rigurosos. No está de más, pues, que para acabar de desentrañar las raíces del equívoco reproduzcamos la cita original del insigne y ya fallecido castellólogo aragonés:

Zurita mencionó el castillo de Malanquilla, inmediato a la raya soriana, en la guerra de 1357, pero la torre que hoy existe no parece haber tenido nunca un recinto y sería una atalaya de enlace entre los castillos de Berdejo y Aranda. Se levanta sobre un repecho a poca distancia del caserío y conserva la mitad inferior, cilíndrica, de 7 metros de diámetro, de piedras bastas, con saeteras y dos puertas, una semicircular con las dovelas caídas y la otra bajo un enorme bloque que sirve de dintel. (Siglo XIV?).

La cita permanece inalterada en la segunda edición de Castillos de Aragón, de 1986; no así en la reedición del libro acometida en 2004 por el Centro de Estudios Bilbilitanos, que suprime el párrafo dedicado a Malanquilla.

Entre 1999 y 2004 quien esto suscribe, conjugando documentos del Archivo de la Corona de Aragón y microtoponimia local, determinó con exactitud el paradero de la aldea de Calderola en varias publicaciones.

La abundante toponimia circundante, que plasmo en el mapa adjunto, permite localizar con absoluta seguridad la aldea y su torre en el cerro denominado La Casa del Moro o de los Moros, en la raya de términos de Aranda y Malanquilla. Parte de ella ha preservado el nombre de la aldea: Cantera de la Calderuela, Corrales de la Calderuela, Barranco de los Corrales de la Calderuela.
El paraje ya atendía en 1263 al nombre de La Calderola, cuando el rey Jaime I autoriza a los vecinos de Aranda a crear allí una aldea y a edificar una torre para su defensa. Los deslindes que se sucedieron entre 1313 y 1490 en el monte Entredicho ya aluden a la aldea como Torre de la Calderuela. En todos ellos la torre figura como uno de los mojones de la linde oriental del monte, por tanto en la actual raya de términos, lo que corrobora su ubicación en la Casa de los Moros.

La aldea, que al correr de los tiempos acabaría despoblándose, todavía debía encontrarse en 1466, si no con habitantes, sí con edificios en pie, a juzgar por la concordia ajustada ese año en las casas de la Calderuela. A finales del siglo XVIII ya se había borrado por completo el recuerdo de que allí se había alzado una aldea medieval, atribuyéndose los restos visibles “a tiempo de los moros”, como la vox populi ha seguido haciendo hasta hoy en día.

Las entradas que a la “Torre del Moro” dedican ciertas páginas web en Internet (castillosnet.org, patrimonioculturaldearagon.es, Wikipedia.org) suelen carecer de un mínimo rigor histórico. A la repetición de tópicos y afirmaciones gratuitas –atalaya de enlace entre Aranda y Berdejo, importante papel en la Guerra de los dos Pedros- se suma una cronología arbitraria: la de que la torre es de origen musulmán y concretamente del siglo X. En otros casos (castillosdeespaña.es) la datación resulta correcta (cristiano medieval) pero abundan los errores de bulto: “Torre de Malanquillo”, planta circular, citado en GUITART 1986. Y es que la “red” internáutica es un terreno especialmente propicio, a fuerza de copiarse indiscriminadamente unas páginas a otras, a crear bucles de información tóxica.

Mención aparte y crítica detenida merecen las dos entradas que Joaquín MELENDO dedica a torre y yacimiento en sus publicaciones. Especialmente la primera, un artículo aparecido en la prensa comarcal en 2008.

El artículo parte de la afirmación de que la Casa del Moro es el castillo de Malanquilla, dos realidades distintas y físicamente alejadas puesto que la Casa se halla 3 km al Noreste del pueblo. MELENDO reconoce la existencia, en el llamado barrio del Castillo de Malanquilla, de una fortaleza documentada en 1357 por Jerónimo ZURITA, pero acto seguido asocia la cita de ZURITA a la Casa del Moro. El autor no repara en lo absurdo de su poco o nada meditado razonamiento, que implica imaginar a los malanquillanos corriendo a refugiarse, ante la amenaza castellana de 1357, en una atalaya a 3 km de distancia, en vez de hacerlo en el recinto defensivo existente en la propia aldea.

El resto del artículo es un rosario de contradicciones sobre el despoblado y su torre, a la que cuadrarían simultáneamente los dictados de atalaya de origen musulmán –datación fundada en la mera literalidad del topónimo-, recinto-refugio durante la Guerra de los Pedros y atalaya de enlace entre Aranda y Berdejo. Ni siquiera la propia valoración de la fortaleza –que vacila constantemente entre atalaya, recinto y castillo- es congruente. En definitiva: un totum revolutum, coronado por una datación tan precisa como arbitraria: la torre es islámica del siglo X, para más inri del tiempo del califa Abderrahmán III. ¿Se puede saber en base a qué características arquitectónicas de la torre, o tipos cerámicos hallados en su entorno?

Cuando por segunda vez (en 2017) aborda la historia del despoblado y su torre, MELENDO ha hecho desaparecer toda referencia al siglo X, a la Guerra de los Pedros, a ZURITA y al barrio del Castillo de Malanquilla, pero sigue vacilando entre castillo o torre y aferrándose a la tesis de una atalaya entre Berdejo y Aranda, materialmente imposible. El autor trae a colación gratuitamente un despoblado medieval llamado La Aldea, distante 11 km al Este, y en ningún momento precisa qué fuentes toponímicas le han inspirado la ecuación Calderola=Casa del Moro. En cuanto las fuentes de archivo que maneja –fuentes aparentemente objeto de autopsia personal-, su regesta es copia casi literal y simple rejuntado de tres párrafos de fuentes secundarias: PALACIOS (1980: 479), UBIETO (1984: 328) y SINUÉS-UBIETO (1986: 72).

Puestos a concluir esta revisión crítica, paso a resumir lo que se sabe sobre el auténtico castillo de Malanquilla.

Fosilizado su recuerdo en el nomenclátor del callejero, su existencia queda acreditada por una carta del rey Jaime II al concejo de Malanquilla, del año 1325, en la que se exime al lugar de impuestos durante cinco años con el fin de impulsar las obras de construcción de un castillo y de la cerca y foso destinados a proteger el caserío, quedando obligados sus vecinos a acometer y terminar la obra en dicho plazo. Las primeras órdenes reales de fortificarse se remontan, sin embargo, a los años 1264 y 1313.

El castillo no pasaría de ser una simple cerca de mampostería, a la que coronaría un torreón en el punto más alto de su perímetro, en donde cierta tradición oral sitúa al “castillo” propiamente dicho. El resto del recinto es lo que ZURITA llama el cortijo, en donde los malanquillanos pondrían a recaudo sus bienes durante la ofensiva castellana de 1357. Hoy sólo es reconocible la base del lado oriental de su perímetro, que marca dos niveles en la calle. Se trataría de un típico castillo-recinto o castillo-refugio, del mismo tipo que los identificados por GUITART en Belmonte de Gracián, Campillo de Aragón, Cervera de la Cañada, Mara, Morata de Jiloca, Tobed y La Vilueña.

La fuente de Zurita sobre el castillo de Malanquilla.

La Guerra de los Dos Pedros empieza a afectar a la comarca de Calatayud en noviembre de 1356. A finales de enero de 1357, los movimientos de los castellanos hacían previsible el agravamiento del frente bilbilitano. Pedro IV de Aragón se ve obligado a reforzar urgentemente la red de castillos de la comarca, cometido que encomienda entre enero y junio de 1357 al justicia de Calatayud Pedro Jiménez de Samper y al ciudadano barcelonés Pere Des Bosch -escribano de ración de su cancillería-, a través de una serie de instrucciones.

Nos interesa la fechada en Zaragoza el 28 de enero de 1357, en la que el Ceremonioso traslada a Samper y a Des Bosch, tras revisarlo, el memorial o informe que le remite el gobernador general de Aragón sobre las medidas necesarias para la defensa de las aldeas bilbilitanas. El rey escribe sus comentarios en aragonés, pues aragonés es uno de sus dos destinatarios (Samper), pero el informe que a continuación se inserta tiene que haber salido de la pluma del barcelonés Des Bosch, pues está redactado en catalán. ZURITA se valió, de manera indubitable, de ese informe y de las observaciones regias que lo preceden a la hora de redactar –con alguna que otra confusión toponímica, como leer Ateca y Santet donde ponía [A]Thea y Somet- el capítulo VII del libro IX de sus famosos Anales. Quiero reproducir, y con esto acabo, el párrafo que alude al castillo de Malanquilla, seguido, para su comparación, de la cita de Zurita:

Memorial (en catalán): Item, lo loch de Malanquiella que romanguen tots de la vila en lo castell e tots los bens sien meses en lo cortiello, e que sien dats al dit loch XXX homnes, los quals hi vagen de Servera e de Torralba e de Inyón (=Aniñón).

Zurita (en castellano): Y al castillo de Malanquilla que estaba en buena defensa, se recogió la gente de la villa y todos sus bienes se pusieron en el cortijo.

Miguel Angel Solá Martín es consejero del CEB

Fuente: https://cronistademalanquilla.wordpress.com/

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