ALITAS DE POLLO («BUFFALO WINGS») QUE CONOCÍ EN SAHAGÚN

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Presentación con salsa picante.

Presentación en simple fritura al ajillo.

Esto era un paisano de pueblo, rico en sabiduría y en sorna, que así comentó con su nieto, estudiante en la Universidad, un estreno cinematográfico: «¡Ay, fíu ; tardé munchos años en aprender a dicir PILÍCULA y ahora resulta que dizse FLIN!».

Es la modernidad del lenguaje de hoy, que se dice innovador y no es otra cosa que una adaptación grotesca e inculta de un habla coloquial ya muy antañona.

¡Cómo PETA la música de los «NOSEQUÉ BOYS» triunfando en el «House Festival Rock»!, celebrado en Villaconejar del Infante don Fradrique!, leemos en la prensa.

¿Y qué será eso de PETAR?, se preguntarán ustedes. Y responderán: recrearse, agradar, disfrutar, gustar, gozar…

Pues sí, algo de eso significa. Pero su etimología va por otros caminos.
Petar es verbo que deriva del latín PEDERE (ventosear, pear, tirarse pedos), y que pasó al catalán como peter (pet es pedo) y al castellano como peer con significado de estallar. Petardo y petardeo significan estallido, explosión festiva…

En fin, PETAR no es otra cosa que tirarse pedos de gozo o alegrarse en estallido sonoro.

Pues comprendan mi estupor cuando leo que en un establecimiento de juventud se ofrecen unos excitantes «BUFFALO WINGS» en sus tres variedades de «mild», «medium» y «hot».

¿Y qué demonios será tal cosa que excita y peta?

¡Ay, Dios mío!. Ya lo aconsejaba el fabulista : «Si quieres ser feliz como me dices , / ¡no analices, Fabio, no analices!»-

Esto me pasó a mi al estudiar el caso. Resulta que las «Buffalo Wings» son unas alitas de pollo fritas al ajillo y acompañadas de una salsa picante (menos, regular o muy…).

¡¡Madre mía del Amor Hermoso!!, exclamé. Ese invento USA con cuna en Búffalo en el año 1964 ya se preparaba en Sahagún (León) en esa fecha en el Restaurante «La Bilbaína» regentado por (creo que así se llamaban) el matrimonio Arturo y Elena, y ubicado en la parte alta de la ciudad, muy cercano a la Estación de Renfe

¡Nada de invención USA! ¡Invención sahagunera (o facundina) que yo conocí y disfruté!

¿Cómo se prpeparan?

Muy sencillo.

Compren tres alitas de pollo para cada comensal (12 para 4 personas) y eliminen su parte extrema (la puntiaguda) y separen los dos trozos o partes restantes. Adoben con un majado de sal y ajo al gusto y dejen reposar un rato.

En una sartén con aceite de oliva frían dos dientes de ajo hasta casi dorar y retírenlos. En ese mismo aceite, primero a fuego medio y después a fuego fuerte, frían las alitas de pollo según el punto que deseen. Distribúyanlas en dos fuentes.

En una de ellas acompáñenlas con unas patatas fritas adornando con un espolvoreo de perejil, que contiene apiina y estimula el apetito.

En otra báñenlas con la siguiente salsa picante: En un sartén con aceite de oliva pochen media cebolla y un diente de ajo picados muy en menudo; ya en su punto agreguen una buena cantidad de tomate en salsa (natural) y, al gusto, una o dos guindillas de cayena. Déjenlo hervir unos minutos y pasen por el chino. La capsaicina de la guindilla, la aliina del ajo, el tiopropionaldehido de la cebolla y la provitamina A del tomate petan un montón. ¡Vamos, que «molan mazo»!

¡Comer en Sahagún, con historia de convento y monjes, es recordar sabiduría monacal!

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