AÑO NUEVO (BISIESTO) Y ANGULAS DE MONTE PARA CELEBRARLO

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Iniciaremos el nuevo año con una pequeña clase de historia y de latín.

La cosa es que suele decirse que el año dura 365 días y la verdad es que la duración es de 365 días; o, dicho de otro modo 365 días, 6 horas, 9 min, 9 s .

Para subsanar el error que se comete «al perder» un día cada cuatro años durante el imperio de Julio César se aumentó 1 día en ese intervalo de tiempo como «bis sextus dies ante calendas martii» (de ahí lo de bisiesto). Durante el papado de Gregorio se dispuso que tal «día de aumento» fuese el último de febrero

En consecuencia: todos los años que sean múltiplos de 4 serán bisiestos y febrero tendrá 29 días en vez de 28.

Pero, ¡ay, amigos!, se presenta otro problema. Resulta que 6 h, 9 min, 9 s es un poco más de 1/4 de día, y de nuevo hubo que adoptar una solución compensatoria de ese error. No serán bisiestos aquellos años que terminen en dos ceros (00) y no sean múltiplos de 400.

¿Me entendieron? Seguro que no, pero no importa. Este 2020 es bisiesto y si atendemos al refranero, tengan precaución porque se asegura que los bisiestos son años malos.

Y ahí tenemos al Nenín, ¡ay, qué chiquirritín! metidito entre pajas, para nacer con nosotros a una nueva etapa de vida. Esperemos que nos ayude a lograrlo con éxito y felicidad.

Bueno, bueno… ¿Saben una cosa?

Para celebrar este año que apunta con sol y buen tiempo, mis vecinos Mariano y Tere, gentes de senderismo y de monte, me acaban de regalar un buen plato de ANGULAS DE MONTE, auténtica joya de paladar que nada tiene que envidiar a las angulas de río.

Las ANGULAS DE MONTE, llamadas así por su pedúnculo alargado y delgado, son unas setas de pequeño tamaño, de color amarillento amarronado y forma que asemeja a una pequeña trompeta; por lo que algunos micófilos las denominan «trompeta amarilla»- Su sabor es afrutado y muy aromático; de ahí que sea muy apta para acompañar platos de caza o de carne tipo cordero o cabrito de monte.

Su nombre botánico es CANTHARELLUS LUTESCENS y guarda cierto parecido con otra seta análoga, también comestible y muy sabrosa, como es la Cantharellus tubaefomis.

A fuer de sincero les diré que las prepararé al ajillo con un poco de perejil picadín y harán compañía y complemento a un exquisito cordero guisado, de los pastos de los montes de Covadonga, y que año tras año me sirven en la carnicería SERVANDO HUERTA de Cangas de Onís y cocinamos en casa según nuestro leal saber y entender.

Y nada más por hoy.

Feliz, muy feliz entrada de año y que el NIÑO DIOS, humilde en su cunina de paja, sea nuestra ayuda y nuestra paz.

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