ARBEYINOS CON JAMÓN Y CHAMPIÑONES CON LANGOSTINOS

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Cuando, «de nenu», era alumno de bachillerato en el Colegio de la Inmaculada (PP Jesuítas) de Gijón, se organizaban «actos culturales» y «distribuciones de premios a alumnos de notas altas», siempre en un marco solemne de salón de actos o de teatro en la ciudad. que, en nuestro Gijón, era el «Jovellanos».

Recuerdo que por el año 1953 o 1954, y en gala de honor en el Jovellanos, asistimos (nos llevaron) a la actuación del entonces famoso actor y rapsoda ALEJANDRO ULLOA quien, con excepcional maestría, recitó el poema de Rafael Duyos (1906-1983) «Romance de la Infanta Isabel «la Chata».

Pueden creerme si les digo que ese poema encendió la llama de mi «querer saber cosas sobre esa Infanta a la que describían como una gran señora en Palacio y una gran mujer en su arraigo de pueblo».

¡Ay, amigos, aquí llegaron mis sorpresas!

La Infanta Isabel (doña María Isabel Francisca de Asís Cristina Francisca de Paula Dominga de Borbón y Borbón ,1851-1931), dos veces Princesa de Asturias, fue una de las muchas hijas e hijos (unos 12, si no me equivoco) que tuvo la reina doña Isabel II, esposa de don Francisco de Asís y con el que no…»eso». Y , claro, la joven reina, con un marido «como que no», y ella un si es no es ninfómana, pues se las arreglaba como podía».- La lista de «regios complacientes» la encabeza el general don Francisco Serrano, duque de la Torre, al que llamaban «el general bonito» y la finaliza don Carlos Marfori. Pues en esa larga lista de amantes regios figura el duque de Baena (título del reino concedido por Felipe II a un nieto del «Gran Capitán», don José Ruiz de Arana. A él se le atribuye la paternidad biológica de la Infanta Isabel, excelente señora, a la que el pueblo madrileño apodó cariñosamente como LA CHATA y un tanto malevolamente como LA ARANEJA.

Bueno, bueno… Pues resulta que La Chata vino a Asturias para rendir pleitesía y culto a nuestra Virgen de Covadonga y, de paso, a descansar unos días de veraneo en nuestra tierra. Y se cuenta que en el retorno de uno de esos viajes se detuvo a comer en la villa de Pajares donde le sirvieron unos sabrosísimos ARBEYINOS CON JAMÓN, preparación que la dejó maravillada.

Algo deben tener los «arbeyinos d´Asturies», que son guisantes, para gustar tanto a «personajes de alto mando», pues me han contado muchas veces que en su día el general don Francisco Franco era fiel cliente de los que preparaban, cuando andaba de pesca de salmón, en Casa Eladia, de Cangas de Onís, y en Casa Julián, en Niserias-Peñamellera Alta.

Yo, manías que tiene uno, alterno arbeyinos y champiñones. Estas son mis recetas.

1.- En una sartén con aceite (no mucha), al fuego, pocho una cebolla más bien grande y muy picadina. Cuando está en su punto añado unos 150 g de jamón serrano picado en menudo y rehogo. Aparte, en una cazuela, tengo ya cocidos y escurridos unos 300-400 g de guisantes finos de máxima calidad (que compro congelados, de momento). Les añado el sofrito de cebolla y jamón y un «breve» toque de vino blanco. Mezclo bien, doy unos hervores al conjunto, reposa unos minutos… ¡ y a comer!

2.- Compro 400 g de champiñones muy frescos y les elimino el tallo y la cutícula exterior que los recubre. Los doro a la plancha, por las dos caras, engrasada con un poco de aceite.- Cuando tomen color de avellana los dispongo en una cajuela y los complemento con colas de langostinos (abiertas a lo largo en dos mitades) fritas al ajillo.

¡Oiga! ¿Y la sal?

Miren ustedes, el jamón ya aporta sabor salado a los guisantes y es complemento del sabor dulce que tiene esa legumbre. Más aún, les recomiendo que añadan un poco de azúcar a los guisantes cuando los cuezan.

Y en cuanto a los champiñones, el ajo también aporta sabor salado.

¿De acuerdo?

¡Pues que aproveche!

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