ANIVERSARIO DE LAS MANIFESTACIONES DEL ALMA DE TACANDE, 30 DE ENERO DE 1628

POR MARÍA VICTORIA HERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE LOS LLANOS DE ARIDANE (CANARIAS)

El olivo de la casa del Alma de Tacande

Cuenta que Ana González, el Alma de Tacande, a petición del fraile Juan Montiel mostró una señal y de repente «botó por la cumbrera una piedra, del tamaño de un cuarterón, dentro de la casa, y abrió la puerta de un golpe con mucho ruido, y el fraile cayó del escabel donde estaba sentado».

En el lugar donde cayó la piedra nació el árbol de la paz, un olivo que -según cuentan- fue el primer ejemplar que floreció por aquel pago. Lo cierto es que un olivo viejo y retorcido por la brisa permaneció erguido hasta principios de los años cincuenta del siglo XX entre la casa y el aljibe. Hoy, otros caminantes buscan su rastro en el sobrecogedor lugar, donde el viento y el umbrío siguen recordando y repitiendo los desconsolados cantares de cuna de Ana González, el Alma de Tacande.

Así relaté hace años ese momento de la leyenda, más tarde descubrí un olivo a unos 100 metros de la casa. Me gusta pensar que se trata de un hijo del de la leyenda. Aquí tienen la foto y otras de la casa antes se ser pasto del incendio de 2012.

Sin Comentarios.

Responder

Mensaje