SAN VALENTÍN Y EL AMOR CON MARISCO

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

/ Foto de Mikel Alonso para mi libro «Afrodisíacos, recetas para amar». Everest,S.A. León 2005.

/ Foto de Mikel Alonso para mi libro «Afrodisíacos, recetas para amar». Everest,S.A. León 2005.

¿Recuerda alguno de ustedes un cantar muy pegadizo, fondo musical de la película de 1959 titulada «El día de los enamorados», con partitura de Augusto Algueró, que empezaba así:

«Hoy es el día de los enamorados
con ansias y esperanzas de un querer.
Por eso teniéndote a mi lado
tu amor en este día lograré.
San Valentín, yo no te olvido
porque en tu fiesta tu cariño he conseguido…»

¡Ay, qué tiempos! Yo, siendo estudiante de Químicas, vi esa película en el Cine Principado, de Oviedo; hoy desaparecido. La interpretaban Jorge Rigaud, Conchita Velasco, Antonio Casal, Tony Leblanc…

¿Quién fue San Valentín y por qué es «patrono de enamorados?

Se dice, se cuenta…que San Valentín de Roma (226-273) fue un médico y sacerdote romano, cristiano ferviente, que tuvo «la osadía» -contraviniendo las leyes del imperio- de casar a los soldados con sus novias enamoradas. Esto molestó al emperador Claudio II «el Gótico» y lo mandó decapitar en el año 273. El culto a este «presunto» mártir data del año 498 y su fiesta se señaló el 14 de febrero porque es en estos días cuando los pajarillos inician su cortejo y «buscan pareja».

¡Oiga! ¿Es verdad esto que cuenta o es una «historieta» de las suyas?, me preguntarán ustedes.

Pues, verán. Yo no soy experto en la interpretación del Martirologio y por eso me remito al magisterio de la Iglesia. Y esta Iglesia mía, que es la Católica, Apostólica y Romana, como consecuencia de las conclusiones del Concilio Vaticano II, retiró del santoral la celebración de San Valentín en la década de 1960-1970.

Ahora bien, algo es indudable. Lo que para la Iglesia pudo ser considerado «fantasía», para los «fieles del pulgarín» -es decir, para los comerciantes- es un «chollo impresionante» que conviene promocionar «a más, más». Floristerías, Perfumerías, Confiterías, Tiendas de Regalos, Restaurantes… luchan y luchan por presentar ofertas tentadoras capaces de exaltar el amor «mutuo y simultáneo, que decía un amigo mío.

En esa letanía de ofertas no pueden faltar las PARRILLADAS DE MARISCO, como las que preparan en el RESTAURANTE «LOS NOGALES», en Gijón. Todo es cuestión de calidad en presencia de bugres (que son llobicantes, bogavantes, llocántaros…), nécoras (que son andariques), almejas (que son amasueles), langostinos, cigalas… y un exquisito «champagne de la France» o un cava español como compañero de viaje.

Se ha dicho -y los naturalistas parecen confirmarlo- que la vida empezó en el mar. Lo nacido y criado en el mar, en interpretación divina, es considerado como «tesoro de vida y de placer». Riqueza que encierra secretos de perpetuación de la especie con el consiguiente gozo que ello supone.

Probablemente nuestros pescados y mariscos, preparados con arte de asado a la parrilla, sean más enamoradizos que la influencia milagrera de San Valentín y los consejos de autores que, como yo (perdón, por la autocita), hemos escrito libros sobre «Cocina Afrodisíaca».

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