TEATRO TRIETA: CUANDO EL CINE COMENZÓ A HABLAR

POR JOSÉ JESÚS SÁNCHEZ MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA MORATALLA (MURCIA)

Copia de prospecto-anverso.

El edificio que actualmente -y desde hace varias décadas- ocupa la Casa Cuartel de la Guardia Civil, fue en tiempos más remotos Hospital de San Camilo, entonces en las afueras de la localidad, disponiendo en su entorno de amplios terrenos comunales. En dichos ejidos, los hermanos Aldrete, José, Francisco y Joaquín, construyeron de madera -tras la oportuna licencia y demás trámites necesarios- una plaza de toros, la primera que hubo en la comarca del Noroeste, inaugurándose en junio de 1854 y de efímera duración.

Aprovechando luego los restos del citado coso decimonónico, a finales del XIX comenzó a construirse con fondos municipales un modesto teatro que en principio se llamaría, precisamente, de San Camilo. Pero las obras se fueron dilatando en el tiempo debido a la escasa aportación dineraria que el ayuntamiento destinaba a las mismas. Por ello, la sociedad moratallera que ardía en deseos de ver culminada definitivamente la construcción, recriminaba en cierto modo la dejadez y poca atención que el gobierno local dedicaba a las obras del teatro.

Por fin, en septiembre de 1916 y con motivo de la Feria de San Miguel, pese a que todavía no habían finalizado totalmente las obras, se “preinaugura” el ansiado teatro. Para el acontecimiento se contó con la presencia de Estrella Gil, gran artista moratallera de le época, junto con su marido el barítono Enrique Beut. El numeroso público asistente pudo deleitarse con la actuación de la famosa pareja, siendo particularmente ovacionada Estrella Gil quien al poco, abandonaría esta tierra. Como homenaje a la misma, este nuevo escenario llevaría su nombre a partir de entonces, llamándose: “Teatro Estrella Gil”, nombre que se mantendría hasta la época de la Guerra Civil de 1936 que pasó a denominarse Teatro Trieta que actualmente conserva.

El marco del Teatro Estrella Gil acogió multitud de representaciones de todo tipo, incluyendo musicales, de variedades, conciertos y galas benéficas en ciertos momentos del año. La sociedad moratallera de la época se enorgullecía de poseer este espacio tan confortable y acogedor donde acudir, un teatro donde se concentraba buena parte de la expresión cultural de la Villa.

El inexorable caminar de los años, se encontró con un nuevo artilugio que proyectaba imágenes en movimiento. Era algo que las gentes veían con cierta curiosidad, interés y recelo al mismo tiempo. Un artilugio que comenzaba a imponerse y que la sociedad moratallera iba demandando. Así, en 1922 nuestra localidad se une a la lista de las ciudades que se habían incorporado a la nueva tecnología de la imagen en movimiento al instalarse el primer cinematógrafo mudo, una mudez que habría de durarle once años pues, concretamente el jueves día 28 de septiembre de 1933, con motivo de la feria de San Miguel -día grande en la localidad- se inauguró el cine sonoro en el Teatro Estrella Gil de Moratalla; fue entonces cuando el cinematógrafo rompió su silencio y comenzó a hablar, gracias a un aparato llamado “Orpheo Sincronic”. La primera película que se ofreció al público, “hablada y cantada en español por el notable tenor José Mojica” fue: “El Caballero de la Noche”.

No obstante, el interés por el arte escénico continuaba presente en la sociedad moratallera y de ahí, que continuaran realizándose representaciones teatrales por los aficionados locales, siquiera fuese para recaudar fondos por motivos benéficos o para fiestas; la actividad en el escenario se mantenía viva.

Tras la contienda nacional y consiguiente restauración y reformas para la modernización del local, fue cuando se rebautizó bajo el nombre de “Teatro Trieta”, nombre que, supuestamente, “pudo tener Moratalla en época romana”. Pero nada más lejos de la realidad; Moratalla nunca llegó a denominarse con tal sustantivo, pese a que algún aficionado a la historia local lo divulgase, con todas sus consecuencias pues, parece ser que el vocablo procede de una errónea traducción de la palabra “tricta”. El caso es que por diversas circunstancias se popularizó y hoy, la palabra Trieta figura como nombre comercial de varias empresas moratalleras, aludiendo equivocadamente “al nombre que antiguamente tuviese Moratalla”, además de relucir como distintivo de nuestro acogedor Teatro.

Una de las últimas restauraciones serias del recinto se efectuó en 1987, acometiéndose una remodelación total y dotándolo de modernos medios para la actividad teatral y cinematográfica, además de nuevos camerinos y aseos. Años después, en 2006, se instaló el moderno sistema de sonido estereofónico “dolby digital”, construyendo una pequeña caseta de madera en la zona superior para albergar la maquinaria oportuna y cuadro de luces. En noviembre de 2008 se realizan nuevas reformas: se suprime la referida caseta debido a la escasa visibilidad del escenario por parte del operario, trasladándose a la parte baja, junto al pasillo de la derecha, aprovechando la existencia de una habitación-almacén; se construye un aseo para minusválidos y se dota a la entrada principal de una rampa para el acceso al Teatro de estas personas, realizándose también pequeñas reformas de acondicionamiento en el escenario.

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