OTRAS MEMORIAS INÉDITAS: LOS TRABAJOS REALIZADOS EN FUENTE-TÓJAR BAJO LA DIRECCIONES DE NAVASCUÉS Y DE SANTAOLALLA.

POR FERNANDO LEIVA BRIONES, CRONISTA OFICIAL DE FUENTE-TÓJAR (CÓRDOBA)

Corría el mes de septiembre de 1933, unos labriegos tojeños (José Matas Moral y Alejo Pareja Ruiz) encontraron en LAS CABEZAS una extraña lápida romana inscrita en la que aparecía el topónimo SVCAELO.

El hallazgo tuvo una especial resonancia en el Mundo Científico Español incluyendo al Presidente de la República Española D. Niceto Alcalá Zamora. Según J. M. de Navascués y de Juan “…

Su Excelencia, convencido del interés que lo descubierto podía tener, lo hizo saber al señor Ministro de Instrucción Pública, el cual, en orden de 5 de octubre último, me mandaba ir al lugar del hallazgo para informar del mérito arqueológico de lo encontrado. Cumplida la misión oficial en tiempo oportuno, quiero ahora dar a conocer las novedades que vi allí…

Del poblado quedan restos de la muralla y muy poca cosa de las construcciones interiores. En los restos de la muralla, que se ceñía al contorno de la meseta, se revelan arquitecturas diferentes, sin que de ello se puedan inferir ahora atribuciones a épocas concretas. En la banda del Norte y en la del Este domina una construcción de piedras irregulares, asentadas, al parecer, en seco, y acuñadas con otras más pequeñas, acusando una obra de aspecto primitivo…

Todo ello podría ser obra de mano indígena…

En el interior del recinto el suelo está cuajado de vestigios de la antigua ciudad…

Lo que sobrevive de edificios está muy echado a perder. A lo largo de la parte que mira al Mediodía, donde aflora la roca, quedan los cimientos de algunas casas excavadas en ella; pero no a lo rústico, sino con muros rectos, recintos amplios y regularmente escuadrados, umbrales en las puertas, escaleras, organizaciones complejas de plantas, todo bien hecho y acabado; acaso no fueran talladas en la roca más que las partes bajas; lo demás se completaría con los materiales usuales y la piedra sacada de la excavación.

Sólo subsisten a la vista los restos de un edificio construido con sillares. Entre estas ruinas quedan trazas de algunas calles, de dos metros de anchas. Lo más completo de las construcciones que se conservan son los cuatro aljibes descubiertos el año último. Están excavados en la roca, tapados con losas, una de ellas taladrada formando la boca, y revestidos con una mezcla de pedacitos de ladrillo, cal y arena; las plantas son cuadrilongas y las secciones verticales trapeciales, con la base más ancha abajo.

De estos cuatro depósitos, uno está hacia el centro del despoblado, y los otros tres en 1a zona donde subsisten las ruinas, dispuestos en serie, unidos por sus testeros, en cuyas paredes tienen en alto un ventanillo de comunicación. La profundidad mayor que medí en ellos es de tres metros y medio. Aparte éstos se conocían de antiguo otros dos aljibes, uno descubierto y cegado y otro, todavía en uso, con la boca cercada por un brocal y con una pila contigua excavada también en la roca…

A1 despoblado acompañan dos necrópolis: indígena la una y romana la otra… Otro lugar donde aparecieron sepulturas es una haza, propiedad de don José Madrid, sita en una loma al Norte de Las Cabezas, y frontera al cerro.

El hijo del propietario me refirió que en distintas ocasiones, al hacer las labores, habían salido bajo tierra sepulcros hechos con piedras y tejas planas, a las que acompañaban vasijas de terra sigillata; de ellos vi algunas muestras, y son lo suficiente para atestiguar la existencia de sepulturas romanas en lugar apropiado para necrópolis y distante del de la indígena.

En lo alto de la vertiente de Mediodía del cerro, al promedio, debajo del banco de roca que lo corona, está el lugar que ocupaba el majano de cuyo interior sacaron la preciosa lápida de mármol negro con vetas blancas, cuyo letrero latino, una de las piezas más importantes con que contará la epigrafía española, nos ha revelado el nombre de la antigua ciudad: SVCAELO.

La lápida, que ilustra este trabajo, fue depositada en la Alcaldía de Priego. Mide 64 centímetros de anchura, 43 y medio de alta y 12 de gruesa. Está magníficamente conservada. Las letras son primorosas, de 45 milímetros de altura, y las interpunciones están figuradas por hojitas preciosamente estilizadas.

Hay que considerarla como un bello ejemplo de transición de la época de Augusto, de la que está ya algo alejada, a la de Trajano, y puede ser fechada, con bastante probabilidad, en la segunda mitad del siglo I.

En seis líneas dice: M(arcia) M(arci) f (ilia) Procula // Patriciensis an(norum) III S(emis). // M(arcus) Marcius Gal(eria) // Proculus Patricien//sis, domo Sucaeloni // Duumvir C(olonorum) C(olontiae) P(atriciae) [vel P(osuit?)]. // Lo cual significa: Marcia Prócula, hija de Marco, Patriciense, de tres años y medio. Marco Marcio Prócu¬lo, de la tribu Galeria, Patriciense, oriundo de Sucaelo, Duumviro de los Colonos de la Colonia Patricia, o, Duumviro de los Colonos de la Colonia, lo puso…

Sucaelo una de las ciudades más célebres del convento jurídico cordobés al decir de Plinio… sabiendo, por fuente literaria y acreditada, que estuvo en la Bética, que era una de las ciudades más célebres del convento jurídico de Córdoba, y que se la cita entre otras poblaciones situadas precisamente en los alrededores de Fuente Tójar. Por consecuencia lógica, lo verosímil es que Sucaelo fue el nombre del poblado que ocupó el cerro de Las Cabezas”… “Madrid, mayo de I934”.

Del resultado final de esas intervenciones arqueológicas (memorias, materiales…) nada sabemos, quizá se perdieron o no se llegaron a publicar debido al inicio de la Guerra Civil Española o ¿…?, máxime teniendo presente las “afinidades políticas” de Navascués y, sobre todo, de su sucesor D. Julio Martínez de Santaolalla (éste despreciaba lo ibero), por lo que solamente contamos con los testimonios de quienes trabajaron en aquellos sondeos o presenciaron las excavaciones: “D. Julio llegó a Fuente-Tójar en 1934 y permaneció hasta el siguiente.

Comenzaron las intervenciones por el Oeste del cerro abriendo el camino con el fin de poder llegar a la cima. Continuaron los trabajos -siempre de O. a E.- circunvalando el monte. Descubrieron la muralla y una calle abierta en la roca y finalizaron esta primera intervención una vez que giraron hacia el Sur y desapareció el lienzo de muralla.

A continuación limpiaron la cresta de Las Cabezas dejando al descubierto varias cisternas y silos, una calle tallada en la roca y plantas de casas, es decir, en la parte del cerro en donde José Matas Moral y Alejo Pareja Ruiz hallaron el epígrafe y donde le habían contado que habían aparecido un muerto y un ´santico´ (estatua).

Concluyeron los sondeos excavando las márgenes de la calzada de acceso a Las Cabezas por el Oeste y la zona del paraje conocido como el Peñoncillo, en donde salieron objetos muy raros y pesados y que al limpiarlos relucían mucho. Por la parte que mira a las Rentillas (N-O) salieron muchos platos y orzas de diferentes tamaños, algunas estaban pintadas.

Las recogían, las lavaban en la casa del cura y las embalaban con destino a Madrid o a Córdoba [caso de la estela funeraria de C. PVBLICIVS NEDVMVS, hallada en Las Cabezas en abril de 1936].

Dentro de las murallas apareció un muerto muy grande con un anillo de oro. Entre Las Cabezas y La Cabezuela se hicieron zanjas buscando cosas. Debajo del lindazo de los olivos viejos aparecieron muchos enterramientos con candiles y vasijas de colores…”

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