EL CRONISTA OFICIAL DE XIXONA DESVELA LOS SECRETOS DE LA SOCIEDAD DE SOCORROS MUTUOS EL TRABAJO A LOS ESTUDIANTES DEL INSTITUTO DE EDUCACIÓN SECUNDARIA

El pasado jueves 6 de febrero de 2020 el cronista oficial de Xixona, Bernardo Garrigós Sirvent impartió de 13 a 14h una conferencia sobre los orígenes de la Sociedad El Trabajo en el Instituto de Educación Secundaria de Xixona. A la conferencia asistieron los alumnos de 4º de ESO y 1º de Bachillerato. El acto fue organizado por la dirección del centro que pretendía que un especialista versara sobre una de las entidades sociales que realiza actividades culturales, recreativa y sociales desde hace ya más de un siglo.

El origen de esta asociación está en 1908 cuando se creó la Sociedad de Socorros Mutuos El Trabajo. El 14 de junio se reunieron en casa de Ramón Ibáñez en la calle del Vall nº 15 un grupo de 140 hombres para fundar la entidad, elegir a la primera directiva presidida por Francisco Cortés García, aprobar el Reglamento, autorizar a la Junta Directiva a alquilar una sede social y nombrar como presidente honorario a Don Carlos Regino Soler Mora, persona influyente no sólo en la ciudad del turrón sino en toda la comarca de la Foia de Castalla.

La fiesta de presentación de la asociación a la sociedad jijonenca y la inauguración del nuevo local se realizó el día 20 de junio. A las 9 de la noche con la asistencia del alcalde, de los presidentes de las diferentes entidades jijonenca y de un buen número de nuevos socios se procedió a la inauguración del nuevo local situado en el número 10 de la Plaza de Alfonso XIII, principal arteria de la localidad. Tras los discursos protocolarios de las autoridades la banda de música amenizó el acto con un concierto.

El objetivo fundamental de la nueva sociedad, como bien dice su nombre, Sociedad de Socorros Mutuos El Trabajo, era ayudar a los asociados cuando la necesidad llamaba a sus puertas con la concesión de socorros en caso de enfermedad o fallecimiento. Los socios pagaban una cantidad semanal de 0,30 pesetas, destinada a cubrir los gastos de mantenimiento del local, al pago de salarios del médico, del prácticamente, del conserje y a la concesión de socorros para los socios enfermos o para sus viudas y huérfanos cuando fallecían. En aquel tiempo el Estado no cubría estas necesidades y fue común la aparición de asociaciones de trabajadores que de mutuo acuerdo cubrían la asistencia sanitaria y los gastos de fallecimiento de sus socios.

Para cobrar la ayuda por enfermedad eran preciso tener una antigüedad de dos años y presentar el certificado del facultativo de la entidad en el que se detallaba la enfermedad padecida. La ayuda era de 2 pesetas al día durante los 50 primeros días y otra peseta los 50 días siguientes. No se abonaría la ayuda si se padecían enfermedades de transmisión sexual, o si habían recibido heridas, contusiones y roturas provocadas por enfrentamientos y peleas personales o por embriaguez.

El socorro en caso de fallecimiento era de una doble naturaleza; por una parte, se percibía una parte proporcional del capital social que variaba en función de los años de pertenencia a la asociación y por otra, una ayuda de 0,15 pesetas por cada socio dado de alta en el momento del óbito, que cada asociado debía pagar de forma obligatoria. Uno socio sabía que debía presentarse en la secretaria de la sociedad para pagar esta cuota cuando la bandera ondeaba a media asta en el balcón de la fachada principal.

Una redacción amplia y poco concisa del Reglamento permitió desarrollar una labor cultural, social y festiva muy importante. Los jóvenes estudiantes aprendieron que la Sociedad El Trabajo realizó una gran actividad cultural. Recogió el archivo y el instrumental de la disuelta banda de música La Independiente y creó una sección musical entre sus asociados, que estuvo en funcionamiento entre 1921 y 1924. Al finalizar la guerra civil el estado franquista disolvió las entidades culturales, sociales y políticas con la aplicación de la ley de Responsabilidades Políticas, por lo que la Sociedad de Socorros Mutuos El Trabajo, fue disuelta y sus instalaciones fueron cedidas a Falange Española y de las Jons. En 1942 la actividad musical resurgió en Xixona y se creó la Agrupación Artístico Musical. En 1953 la Sociedad de Socorros Mutuos El Trabajo volvió a abrir sus puertas y la banda de música buscó el amparo, protección y un local de ensayo en nuestra asociación por lo que la banda de música pasó a llamarse Agrupación Artístico Musical El Trabajo. En el 2005 la banda de música construyó su nueva casa y abandonó las instalaciones de El Trabajo, pero en agradecimiento a esta mutua y fructífera relación decidió mantener el nombre de El Trabajo en sus señas de identidad.

Nada más constituirse la sociedad la Junta Directiva habilitó un pequeño espacio y creó el gabinete de lectura donde los socios podían leer la prensa provincial y nacional. Cuando en 1912 se construyó un edificio social se fundó una biblioteca, que no ha dejado de ejercer su labor educativa desde aquel momento a la actualidad. Hay que reseñar que hasta que se creó la Biblioteca Pública Municipal en 1984 fue la única en Xixona.

En la actualidad la entidad se caracteriza por la cesión de su amplio salón de actos para la celebración de charlas y conferencias no sólo organizadas por esta entidad, sino incluso por asociaciones hermanas de Xixona. Sin embargo, a principios del siglo XX no era así, puesto que existía un cierto miedo a las charlas, comentarios y discusiones de raíz política y religiosa, por lo que en 1916 se intentó controlar la organización de conferencias, ya que se debía solicitar la sala con dos días de antelación aportando el nombre y apellidos del conferenciante y el tema y se prohibía explícitamente parlamentar sobre política y religión.

Las fiestas y verbenas no eran desconocidas para la Sociedad de Socorros Mutuos El Trabajo. La principal festividad era la celebración del aniversario de la fundación que se celebraba cada 14 de junio. En caso de caer esta celebración en día laborable se reducía el programa de actividades, que incluía: bailes, actuaciones musicales, veladas literarias y lanzamientos de castillos de fuegos artificiales.

La Sociedad de Socorros Mutuos El Trabajo también organizó diferentes actividades sociales que no tuvieron el éxito esperado, como pudieran ser: la creación de un economato en 1920 para proveerse a precios populares de alimentos de primera necesidad como el aceite y la harina, el préstamo de dinero a los asociados con el cobro de intereses razonables durante la década de 1910 o la compra de la casa de la calle Loreto número 32 para ofrecer a sus socios viviendas en alquiler en la década de 1920.

El cronista de Xixona también explicó a los jóvenes los tipos de asociados y los órganos de gobierno de la entidad, como: la Junta Directiva, la Junta General, el Comité de Enfermos o el Tribunal del Jurado.

Bernardo Garrigós, cronista de Xixona, puso especial énfasis en comentar que una de las principales labores ejercidas por la entidad a partir de 1924 fue la de actuar como agente inmobiliario y urbanizador de una gran extensión de terreno en el NE de Xixona. En 1924 se ofreció a la Sociedad de Socorros Mutuos El Trabajo el huerto de María Gómez en manos de unos propietarios alcoyanos que deseaban vender este importante terreno. El precio de venta fue de 142.500 ptas. que debía ser abonado por los afortunados asociados que quisieran construirse una casa en la prolongación de la principal avenida de la ciudad, la Plaza de Alfonso XIII.

La directiva pensó que entre los casi 1.500 asociados habría unos 24 o 25 para repartirse las parcelas con las que se dividió este inmenso huerto. Las tareas de venta se prolongaron casi dos años y en 1926 se dio por terminada la venta con un pequeño beneficio económico, un maravilloso huerto adyacente al local social y el respeto de las autoridades locales por haber cedido de forma altruista al común de los vecinos los terrenos necesarios para la creación del viario público.

Otra labor social por la que se enorgullecieron los asociados de la Sociedad El Trabajo se produjo en 1917, cuando las trabajadoras de la fábrica de redecillas para el pelo de Xixona se declararon en huelga, pidiendo una mejora de las condiciones laborales.

Tras una semana de huelga, el 8 de octubre, se reunieron con el alcalde, que se ofreció a terciar en el asunto. Dado que no se alcanzaba ningún acuerdo decidieron presentar sus reivindicaciones ante el Gobernador Civil de la Provincia y previendo que éste ni tan siquiera las recibiría buscaron la mediación de la Sociedad de Socorros Mutuos El Trabajo. El 18 de noviembre una Junta General extraordinaria acordó ayudar a las huelguistas dado el carácter de esposas e hijas de los asociados y al día siguiente las acompañaron a Alicante y se entrevistaron con la máxima autoridad provincial. A pesar de ello la huelga se enquistó, las huelguistas fueron despedidas y sustituidas por otras trabajadoras. El desenlace nos es totalmente desconocido puesto que la crisis económica y la llegada de la gripe hicieron que el conflicto desapareciera de las páginas de la prensa.

El sonido estridente de la campana anunciando el fin de la jornada estudiantil puso fin a esta apasionante conferencia que impartió Bernardo Garrigós, cronista oficial de Xixona, quien agradeció a la dirección del centro la deferencia de abrir las aulas a la historia y se ofreció a cuantas charlas, conferencias y debates fueran necesario sobre la historia de la ciudad más dulce del mundo, Xixona.

Bernardo Garrigós Sirvent, Cronista Oficial de Xixona.

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