MARZO. ALACENA DE LAS MONJAS (PRÓXIMO ARTÍCULO EN CRÓNICAS DE UN PUEBLO)

POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (SEGOVIA)

Las manos de marzo se estiran en sus hechuras ensanchando los brazos del aire que trae esta luz que llega callada, sin molestar. Él lo ha hecho todo. ¡Fiat lux! Y se hizo. Y luego fue la flor. Y llegó la vida. Primero se vistieron los almendros, luego las mimosas y los frutales que estrenan traje nuevo. Y ahí andan marceando y salpicando este mes que va desde el corazón a los asuntos. Es el canto de la antífona del rito que dentro de poco traerá su triunfo. Aroma, esencia y belleza. Tras la espera y la impaciencia ha llegado el gozo. Así anda, sabe y está el azahar, que abre ensanchándolo todo para que entre la fiesta con nombre de mujer. Sí, ya viene, tenías ganas, Primavera. Viene con ímpetu, sin complejos, proclamando la claridad que no para de avanzar. Viene llenándolo todo. Sí, viene esta dama elegante y hermosa, rompiendo las tardes que andan dormidas en la tibieza. Llega con su escritura, prodigio hondo, preñada de tinta azul y malva. Pregón de los árboles en Cuaresma.

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