DE CASINOS A CHELVA: RUTAS POR LA SERRANÍA VALENCIANA, DOS ARCOS DEL ACUEDUCTO ROMANO • EL DESTINO DE ESTA RUTA ERA LLEGAR HASTA UNA PARTE DEL ACUEDUCTO DE LA PEÑA CORTADA

POR JOSÉ SALVADOR MURGUI. CRONISTA OFICIAL DE CASINOS (VALENCIA)

Acueducto de la Peña Cortada. / EPDA

La jornada es soleada, es ya casi medio día, rodeado de almendros en flor, olivos con las ramas en el suelo, con las aceitunas convertidas en aceite, y la poda del árbol recién efectuada, llego a la capital de la Serranía, a la monumental ciudad de Chelva tan histórica como antigua, tan fecunda como próspera.

Los rincones de Chelva son preciosos, el ambiente festivo que encuentras en sus calles es mágico, y al ser domingo se ve incrementado por los visitantes que concurren en las cafeterías y bares de la carretera.

Que recuerdos de aquella parada de la Chelvana, medio indispensable de transporte que siempre ha unido estas comarcas con la capital; casas señoriales, rincones que cautivan, evocación de momentos de vida y por encima de todo el porte y poderío de ser una ciudad acogedora y atractiva.

El destino de esta ruta era llegar hasta una parte del Acueducto de la Peña Cortada. Mucho se ha escrito y hablado en los medios de comunicación estos días de esta obra milenaria. No voy a entrar en históricos argumentos, no estaría autorizado por mi ignorancia al respecto; tampoco voy a entrar en qué siglo nació o que recorrido tiene, ni tampoco es mi intención compararlo con otras construcciones de la época. Dejo esta tarea para los historiadores del Siglo XXI que con las nuevas tecnologías y las realidades virtuales seguramente podrán recrear lo que hace tantos años se construyó.

Yo me quedo con ese paisaje limpio, inundado de naturaleza, acompañado de ruidos ecológicos, contemplando el verde de los árboles, los matojos del camino, las rocas de la montaña o incluso lo polvoriento de las sendas de carro, fruto de una lenta o rápida conducción. Así paso por la Plaza de Toros, dejando a mi derecha e izquierda, el Cementerio y el Calvario.

Por aquellos caminos, muy bien indicados, llego hasta los dos arcos del Acueducto Romano de Peña Cortada. En la actualidad está declarado «Bien de Interés Cultural.» La Ruta del Acueducto Romano, seguramente pertenece a varios municipios por los que discurría: Tuejar, Calles, Chelva y Domeño, a los pies de la finca rústica donde se encuentra el monumento se ve la división del Término municipal de Chelva y de Calles.

Nunca en Casinos tuvimos constancia del paso de aquellas aguas que conducía este monumental acueducto, aunque al mirarlo de cerca, empapándote de su grandeza, recapacitas y recuerdas una vez más lo que fue para el mundo el Imperio Romano. Entre algarrobos y olivos, rodeado de una riqueza rústica natural se alza aquel monumento que los historiadores nos dicen que fueron construidos entre la segunda mitad del siglo I y principios del siglo II. Lo cierto es que empezando por Chelva y continuando por los ricos pueblos del entorno se pueden hacer varias excursiones descubriendo la historia.

Yo me quedo con el recorrido del domingo, dejándome empapar por el momento, disfrutando de la luz solar, recreando ese mundo imperial que tanto aportó a nuestra cultura y civilización. Una mañana sin mensajes ni llamadas, sin estar pendiente de las redes, solo contemplando la naturaleza, viviendo intensamente lo que descubres con los sentidos, y alejándote del mundo para convertirte en ciudadano del mismo.

Parada obligada al regresar camino de Chelva, en el Calvario, custodiado por limpias y definidas paredes , con azulejos bien cuidados, rematado por la ermita de San Sebastián, hecha construir «a expensas de la V. O. 3ª de penitencia del S.P. San Francisco, siendo hermano ministro D. José Martínez. Año 1855.»

Contemplando la XV estación, veo una puerta de hierro, me despiden las montañas, el silencio junto al encalado de las blancas paredes, la sombra fresca de los altos y verdes cipreses, el recuerdo a un pueblo abnegado conocido por su historia, sus ilustres hijos, su progreso detallado, su no olvido de sus profundas raíces, y su sabiduría para ser cada día, cada hora ese rincón seductor capaz de conquistar a muchos valencianos para reencontrase con la capital de la Serranía valenciana.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com/

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