SANTOS BENÍTEZ, CRONISTA OFICIAL DE CÁCERES, ABORDA LA VIDA DE JUANA LA LOCA EN AULA HOY

Santos Benítez, cronista oficial de Cáceres.

El historiador y cronista oficial de Cáceres, Santos Benítez, pronuncia esta tarde en Aula HOY una conferencia sobre Juana I de Castilla. ‘Juana La Loca. Historia de una perdedora’, es el título de la ponencia, tras la que se abrirá un coloquio. Es a las 20.15 en la sede de Caja Almendralejo, en la Casa de los Málaga.

Estaba destinada a ostentar un poder político desconocido hasta la fecha. Juana I de Castilla (Toledo, 1479-Tordesillas, 1555), que ha pasado a la Historia como Juana la Loca, representaba en primera persona la unión dinástica de las coronas de Castilla y Aragón. Hija de los Reyes Católicos y, tras la muerte de sus hermanos -Juan e Isabel- y de su primo -Miguel-, heredera de los tronos de sus padres, su matrimonio con Felipe el Hermoso también unió las casas Trastámara y Habsburgo en una época en la que el territorio de Castilla se expandía por América. Sin embargo, en lugar de reinar pasó más de 45 años cautiva en Tordesillas.

El cronista de Cáceres, Santos Benítez, repasará la vida de esta reina sin poder en Aula HOY con la conferencia ‘Historia de una perdedora’.

-¿Por qué una perdedora?

-Porque pudiendo tener todo no llegó a tener nada. Perdió todo el poder y perdió el amor de Felipe, que era lo único que le interesaba. A la muerte de éste desatendió sus deberes de monarca. Pudo ser una reina con un poder único en Europa.

-Más que perder, el poder se lo quitaron.

-Fue una víctima de las ansias de poder de los hombres de su familia. Hay autores que hablan de que hubo una confabulación tramada por su padre Fernando el Católico y asumida por su hijo Carlos I para que no reinara de manera efectiva. La mantuvieron al margen. Incluso intentaron ocultarle la muerte de su padre, porque muchos nobles querían que gobernara Carlos y pretendían evitar que ella hiciese ningún movimiento.

-Aunque sí tuvo posibilidad de actuar en contra de su hijo.

-Sí. Los comuneros de Castilla intentaron revitalizar la figura de Juana. Padilla y Bravo, dos de los líderes de este movimiento, se presentaron en Tordesillas para pedir que ella fuera la reina. Los comuneros tenían un desencuentro brutal con Carlos I porque le había dado todos los cargos de poder a los nobles que le acompañaron desde la corte flamenca. Los comuneros le pidieron a Juana que firmara la exclusión de Carlos I del trono, pero no pudo revocar a su hijo. Aún así, cuando se sofocó la revuelta y mataron a los comuneros en Villalar, las condiciones de Juana se extremaron.

-No solo quisieron ocultarla, también borrarla de la Historia.

-Hay escasa documentación sobre ella. Son muchos los historiadores que señalan que Fernando el Católico, Carlos I y Felipe II, su nieto, trataron de borrar cualquier vestigio documental de su vida. El Corpus Documental de Carlos V, obra de Manuel Fernández Álvarez, apenas recoge 50 documentos que hablan de Juana I de Castilla.

-Pese a los pocos documentos hay historiadores que están tratando de revisar su figura al considerar que Juana ha sido maltratada por la Historia. ¿Realmente estaba loca?

-A diferencia de sus hermanos ella tuvo una educación más humanista. Su madre, Isabel la Católica, era profundamente religiosa, pero los cronistas destacan que Juana sentía aversión hacia todo lo religioso. Eso le supuso chocar con su madre y le provocó una serie de desequilibrios afectivos. Además, hubo gente en la época que pensó que estaba endemoniada. Incluso Isabel estaba preocupada por la estabilidad emocional de su hija; en su testamento nombró heredera a Juana, pero especifica que si no está bien desde el punto de vista mental, podría reinar su padre Fernando. A Juana también le afectó el profundo cambio de la corte flamenca, donde su marido tenía relaciones con otras mujeres, lo que le causó mucho dolor. Ella sufrió desequilibrios y se pensó que tenía algún tipo de enfermedad mental. Todo se agravó con la muerte de Felipe el Hermoso.

-Sí se conservan en Cáceres documentos relativos a Juana.

-Exclusivamente dos documentos y de poca repercusión. En ellos Juana confirma un privilegio dado por Sancho IV en 1221 sobre los adehesamiento de Casar y otro de Enrique IV a un noble que cobraba la alcabala en Cáceres.

-¿Tuvo Juana alguna otra relación con Extremadura?

-No. Se marchó muy joven a casarse con Felipe el Hermoso y luego no se movió de Tordesillas. Aún así, en la Puerta de Palmas de Badajoz aparece la figura de Juana I de Castilla. Una de las cuatro efigies de los reyes que hay en esa puerta es la suya, junto a las de su padre, su hijo y su nieto. En la conferencia hablaré de ello, porque está relacionado con el mito imperial español y creo que mucha gente lo desconoce.

-¿Qué más temas tratará?

-Las relaciones políticas de la época y de como al final de la vida de Juana, Carlos I se apenó de ella y mandó a Tordesillas a San Francisco Javier para que la atendiera. También de como a su muerte fue trasladada a Granada y allí descansa junto a su marido y al lado de sus padres.

-La figura de Juana I de Castilla ha resultado fascinante y se ha llevado al teatro, al cine…

-Su recuerdo se fue desvaneciendo con el paso del tiempo, pero con el romanticismo su figura cogió un poco de auge. Juana reunía una serie de características muy valoradas por este movimiento artístico: la pasión arrebatadora de un amor no correspondido, la locura por desamor y los celos desmedidos. Pintores como Gregorio Romero, Lorenzo Vallés o Santiago Sevilla hicieron de Juana su figura principal, sin olvidar la obra ‘Doña Juana la Loca’, de Francisco Pradilla y Ortiz, que se expone en El Prado. También ha sido llevada al cine en varias ocasiones y hay una ópera sobre su vida, que se titula ‘Juana’, así como múltiples obras literarias.

Fuente: https://www.hoy.es/

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