EL SILENCIO DE MÁS DE 200 AÑOS, EL ASENTAMIENTO Y ORATORIO DEL CERRO DE SANTIAGO, ENCONTRADO POR LA CRÓNICA MUNICIPAL

POR JOSÉ ARTURO CASTILLO RAMÍREZ, CRONISTA DE RÍO GRANDE, ZACATECAS (MÉXICO)

El Cerro de Santiago, del que se tiene expresado, fue un asentamiento virreinal del que se presume por manuscritos encontrados, es el que marcó el inicio de la conquista espiritual que emprendiera el fraile francés Bernardo Cossin, religioso celosísimo de la salvación de las almas que no dudó en meterse a la tierra adentro entre los indios bárbaros, saliendo en su segundo peregrinar del mineral de Saín Alto, pasando por Santiago para doblar a la derecha al sitio que más tarde sería Santa Elena sin siquiera tocar tierras postreras al mineral de Santa María de las Nieves. La ruta trazada era el Mazapíl.

Se tiene conocimiento su explotación a finales del siglo XVII, siendo el siglo XVIII su momento dorado, por Juan José González Castrillón, vecino de la hacienda de San Felipe; los minerales se beneficiaban por azogue. Para el año del 1771 ese paraje se había enajenado a la hacienda de los Agustinos, debido a múltiples problemas financieros de González Castrillón. La descripción del beneficio y afine de los metales fueron escritas por Joseph Matías de Vergara el 18 de septiembre de 1777; en un informe sobre la parroquia de Santa María de las Nieves siendo localizados los manuscritos en la biblioteca Nacional de Madrid, que corresponde al documento 18, libro: Relaciones Topográficas de Pueblos de México, Tomo I, manuscrito 2449.

Según datos extractos de libros parroquiales de tributarios, para el año de 1797 se tenía una población de 36 contribuyentes; 2 viudas y solteros; 18 niños y niñas; 2 mulatos de edad casados con mulatas; 9 mulatos viudos y solteros; 3 mulatas casadas con indios y 2 próximamente en edad de tributar. Por lo que era de consideración el total de la población de este famoso rancho minero.

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