«MUSLINOS DE POLLEQUÍN ASAOS»

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Resultado del «nuestru pollequín cumpleañeru».

Hoy estoy «de buenes», que es lo mismo que decir «de buen humor». Es mi cumpleaños y desde bien temprano (4 horas de la madrugada) se suceden las felicitaciones; cosa que agradezco mucho y que me anima a seguir disfrutando de la vida y de y con ustedes. Además, fui al control mensual del Sintrom (Club al que pertenecemos un buen número de españoles) y al ver el resultado INR (2,5) me acordé de aquel anuncio del brandy Fundador (Domecq) de mi época: ¡Está como nunca, está como nunca; Fundador!

Así que ya en casa, y con calma chicha», me puse a releer algunas «poesías humorísticas», de esas que llaman epigramas, para seguir riéndome. Y así, en primer «hallazgo», encontré un poemilla de don Juan Pérez Zúñiga (1860-1938), el célebre autor de «VIAJES MORROCOTUDOS» y de COCINA CÓMICA (que poseo), muy acomodado a la cultura y bien decir de los políticos actuales:

«Mire usted si es pollino
el yerno de Felipa
(electo diputado por chiripa)
que en la carta que escribe a don Gabino
da cuenta el mentecato,
de que ha muerto su padre » AB INTESTINO»
en vez de decir «AB INTESTATO».

Esto de los epigramas y de la polisemia en sus versos tiene su gracia. Vean este poema de Juan Martínez Villergas (1817-1894), muy propio para la Cuaresma:

«Llenando una resma / de versos, ni un chiste
os diera en Cuaresma / que es época triste.
Mas pronto, importunos / serán desterrados
cilicios y ayunos / sermón y pescados.
Vendrán los jamones / y el buen cochifrito,
y habrá pastelones…. / ¡Me alegro infinito!»

¿Y qué les parece este del poeta satírico que firma con el seudónimo de Fray Gaspar?

«A Juan Arango, pianista de gran fama,
decía la otra noche cierta dama:
¿No me TOCA usted nada
que a pasar nos ayude la velada?
Y complaciente, Arango,
por tocarla algo, LE TOCÓ «EL FANDANGO»

Pues después de verso y verso, con penitencia cuaresmal incluida, hoy (por razón de día y de «vieyura», razón que me evita prohibición de ayunos y abstinencias), preparamos un «pollequín asau» de los de «quitase el sombreru». De «granja», claro está, pero uno «tiene sus trucos».

Se lo cuento:

Compramos 12 trozos (9 muslinos y 3 contramuslos) que adobamos con ajo y sal, reposando así una noche.

Los llevamos a una olla rápida con una cebolla grande y medio pimiento rojo, picados; añadimos un chorro de aceite de oliva, un buen «bautizo» de güisqui y un «si es no es» de caldo de ave».

Tras 10 minutos de hervor en la olla, y una vez ya sin presión, echamos todo (pollo y salsa) en una fuente de horno y a dorar a unos 180º C.

Ya fuera del horno, añadimos unos champiñones de tamaño mediano (300 g), asados en un cazo del mismo modo que el pollo: aceite, sal y güisqui.

Para complementar: ensalada de lechuga, tomate y aceitunas.

Para beber: vino tinto (crianza) de Rioja y vino tinto (joven) de Cangas del Narcea, a elegir.

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