A PROPÓSITO DEL CORONAVIRUS (COVID-19): “EL CÓLERA MORBO EN LA FERIA Y FIESTAS PATRONALES DE MONTIJO. AÑO 1884”

POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ)

Durante el siglo XIX varias fueron las oleadas que ocasiono la epidemia del “Cólera morbo”. España sufrió epidemias en 1833-1834, en 1854-1855 y 1884-1886, entre otras, convirtiéndose en el gran asesino de la población española, pues se calcula en cerca de 800.000 las víctimas causadas por la cadena de epidemias de cólera sufridas a lo largo de aquel siglo. En Montijo, en los meses de junio y julio de 1855 fallecieron 136 adultos y 64 párvulos. En igual período, fallecen en Puebla de la Calzada 36 adultos y 6 párvulos. En Lobón se registran para igual período 16 actas de defunciones por cólera morbo, sobre 56 defunciones totales para 1855.

En aquellas circunstancias, hoy hablo de la epidemia que sufrió la población de Montijo en 1884 y sus consecuencias. “A comienzos de julio de 1884 se daba cuenta en sesión plenaria de los acuerdos tomados por la Junta Local de Sanidad sobre medidas higiénicas ante la posible aparición del cólera morbo. Ante el temor de que éste apareciese. Se acordó el reconocimiento de los puntos de venta, por las noticias que habían llegado a la población de algunas partidas de bacalao en mal estado, procediéndose si así fuera a ser decomisadas en el acto. Una semana después se dio cuenta de “haber sido aprendidas nueve cajas y media en el comercio de los señores Muro y Lena, diecinueve arrobas a Francisco Fuentes y tres cuartos de arroba a Casimiro Moreno, que todo estaba en descomposición y por lo tanto se mandaron a quemar”. Los comercios de Mariano Diez de Lanzas y Miguel Lena Bote estaban en la calle de la Cárcel, actual de Eugenio Hermoso.

REDUCIR LOS DÍAS DE FERIA

En la antesala de la Feria, los regidores municipales tienen que tomar, junto con otras medidas, el difícil y doloroso acuerdo de reducir los días de festejos, “se dio cuenta del acuerdo tomado en el día anterior por la Junta de Sanidad de esta villa disponiendo, entre otras cosas, que por este año se reduzca la feria de esta población a la velada que antiguamente se celebraba a la Patrona Nuestra Señora de Barbaño, la víspera de su santo y a todo el día ocho, levantándose los puestos que se establezcan en las primeras horas de la mañana del día nueve y que no se consientan más puestos que los que figuren los vecinos y los de la inmediata villa de Puebla de la Calzada”.

LAZARETOS

Dos meses después de aquellas medidas preventivas contra el cólera morbo se le liquidaban al maestro carpintero Pedro Hernández, doscientas cuarenta y dos pesetas con veinticinco céntimos, por los gastos ocasionados con motivo de haber construido una caseta de madera situada en la parte saliente de la estación del ferrocarril con destino a lazareto. (Lazareto es una dependencia sanitaria en las que se aislaba a los infectados o sospechosos de enfermedades contagiosas).

En este sentido, Juan Barril Carrillo, arrendatario de la huerta de la ermita de Barbaño, pedía el 7 de febrero de 1886, “una indemnización por los perjuicios ocasionados con motivo de haber tenido durante el verano último destinada a casa de observación de coléricos la ermita y casa de Barbaño, contigua a la huerta del mismo nombre, no habiendo podido enajenar sus productos por no consentirle la entrada en ninguno de los pueblos limítrofes”. La Corporación, en la sesión del 28 de marzo, concedió satisfacerle la cantidad de ciento veinticinco pesetas.

En aquel estado de cosas y bajo la presidencia del alcalde, Narciso Bravo Mateo, se acordó, en la sesión del 30 de noviembre de 1884, instruir expediente para subastar las obras de un paseo que se pretende construir alrededor de la iglesia (lo que hoy conocemos como atrio de la iglesia), nombrando para ello una comisión formada por los concejales Bartolomé Bautista, Antonio Mateo y Aniceto Jerez. El día 21 de diciembre se aprobaba el pliego de condiciones para la subasta de las obras. Siendo el único licitador Jerónimo Cabezas González, maestro de obras y vecino de Montijo, (tío del maestro de obras Modesto Cabezas de la Riva) por la suma de nueve mil cuatrocientas veinte pesetas con diez céntimos.

EXVOTO PICTÓRICO DEL CÓLERA MORBO

La fotografía que ilustra este comentario corresponde al exvoto pictórico de la ermita de Ntra. Señora de Barbaño, Patrona de Montijo. En el texto se hace alusión al cólera morbo de 1854-1855. Fue pintado por el zafrense José Antonio Álvarez en 1863, por encargo del presbítero don Toribio Bautista. En 1939 fue copiado por el autodidacta montijano Francisco Antolín Rodríguez.

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