LISÍSTRATA Y EL G36

POR PEPE MONTESERÍN, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS)

Quizá el registro más antiguo, en este caso el primer referente literario, con el que contamos acerca de la reivindicación de la mujer venga del siglo V a. C., de la antigua Grecia, con la socorrida “Lisístrata”, comedia de Aristófanes donde la protagonista promueve una huelga sexual, un “ayuno del cipote”, para exhortar a los hombres a deponer las armas. Lisístrata significa: “La que disuelve el ejército”. Han pasado 25 siglos.

La mujer de la foto, de las Fuerzas Armadas españolas, posa con un G36, un fusil de asalto del calibre 5,56 mm, que viene a sustituir al CETME que usamos para la instrucción quienes hicimos la milicia en los años 70, con la finalidad de matar al enemigo, si hubiere, con el valor que se nos suponía y nunca pudimos demostrar a efectos bélicos. El fusil, de culata plegable, que porta la señora, gatillo en mano, puede disparar 750 balas por minuto gracias a su mecanismo operado por gas con una cabeza de cerrojo rotativa y un sistema de pistón de recorrido corto, que mantiene el cajón limpio y libre de encasquillamientos; las dos miras telescópicas, con aumento de 3x, una de ellas de punto rojo, permiten apuntar pronto y con garantías a efectos letales. Dispara granadas, si fuera menester, y para el caso de vérselas en la necesidad de atacar o defenderse cuerpo a cuerpo, fuera del alcance de un esputo o de un virus, puede acoplársele al cañón un cuchillo-bayoneta larguísimo.

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