SANCHO SALDAÑA, EL CASTELLANO DE CUÉLLAR

POR APULEYO SOTO, CRONISTA OFICIAL DE BRAOJOS DE LA SIERRA Y LA ACEBEDA (MADRID)

SALDAÑA

Llevo varios días releyendo con voracidad la novela histórica del Príncipe de los Románticos José de Espronceda, “Sancho Saldaña o el castellano de Cuéllar” y no se me cae ni un instante de las manos, a pesar de lo apretado y fatigoso de algunos fragmentos. ¡Qué poderío de imaginación, qué variedad de personajes retratados en cuerpo y alma, qué movimientos tan tumultuosos y desconcertantes del amor al odio y de la desesperación a la esperanza, qué opulencia y orgía de lenguaje, qué pinturas y descripciones tan brutalmente realistas de la tierra de pinares que se extiende desde Olmedo a Cuéllar!

Mi agradecimiento más entusiasta a la concejala delegada de Cultura María del Carmen Gómez Sacristán por el regalo de esta edición, prologada, corregida y anotada por el profesor José Montero Padilla, y patrocinada por el ayuntamiento de la villa. Todos los segovianos deberían empaparse de los hechos que se narran y de los sentimientos que se desbordan por sus setecientas páginas.

El almendralejense José de Espronceda Delgado llega a Cuéllar en el verano de 1833, por tanto, con solo 21 años, tras haberse formado en la Academia de Alberto Lista y haber creado la sociedad masónica “Los Numantinos”, uno de cuyos socios y amigo, el Corregidor Miguel Ortiz y Amor, le recoge en “una de las mejores casas de Cuéllar”. No, no estuvo prisionero en el castillo de los Alburquerque.

Parece que aquello fue más retiro y descanso que castigo real de destierro por haber declamado unas décimas comprometidas al término de una cena medio-secreta en Madrid. El caso es que la estancia –de prisión, nada- debió de prolongarse unos meses más, bien abastecida de libros y de paseos por el entorno, los que le proporcionaron sustancia y encaje para crear las aventuras de Sancho Saldaña (ojo a la aliteración) o el castellano de Cuéllar (otra aliteración). Espronceda no daba puntada sin hilo conductor de la historia. Fue patriota, rebelde, aventurero, combativo, amante, bohemio y sentimental. Genio y figura hasta la sepultura.

Está de moda la novela histórica. Pues a ella. Como la ficción televisiva de Isabel, se ambienta en los paisajes de nuestra tierra.

Sobre este tema estoy preparando una ponencia para el XXXIX Congreso de Cronistas Oficiales de España (RAECO), que tendrá lugar del 25 al 27 de octubre en Cáceres. Título: “El romántico Espronceda, un extremeño en Cuéllar”.

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