DORADAS «EN PELOTAS» PARA ASAR AL HORNO

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO, SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Raya interocular de dorada.

Piezas dispuestas para su asado en horno.

Yo soy «bachiller del 57». Una promoción singular que inauguramos aquellas nuevas tres etapas en la Enseñanza Media: el Grado Elemental y el Grado Superior del Bachillerato finalizando con el CURSO PREUNIVERSITARIO con listado de asignaturas comunes y específicas, pero sin contenido de programa para cada una.

En mi Colegio de la Inmaculada impartía clases de Literaura un jesuíta, excelente profesor y escritor de delicada sensibilidad poética, autor de varios libros, que se llamó Padre Victoriano Rivas Andrés, S.J.

En un trabajo-período quincenal nos explicó la importancia de la novela picaresca en la literatura española y nos encomendó, a título de trabajo individual, la lectura y comentario de una obra de ese estilo. A mi me correspondió LA PÍCARA JUSTINA, año de 1605, escrita presuntamente por el médico Francisco López de Übeda.

En esa lectura picaresca me enteré que la tal moza pícara se Llamaba JUSTINA DÍEZ, que era de Mansilla de las Mulas (en León), que era una «moza fermosa, poco casta aunque presumía de virginidad y muy conocedora del peregrinaje jacobeo y de sus peregrinos».

Pues en una de sus aventuras «peregrinas» cuenta cómo a un mozo, quizá pendenciero y alegre de bragueta, «le echaron del pueblo, así, en PELETE como estaba».

Como no era cosa de preguntarle al P. Rivas que significada eso de «estar en pelete», me fui al diccionario y vi que quería decir; estar totalmente desnudo, en cueros…

¡Vaya! Lo que ahora decimos ESTAR EN PELOTAS, quizá por degeneración de «pelete» en «pelota».

Por cierto, antiguamente los jugadores de pelota (pelotaris), y yo fui un gran aficionado a ese deporte, competían desnudos, cubriendo únicamente sus «partes pudendae» (partes pudendas) con pequeños calzoncillos a los que llamaban «paños menores».

Otra vez ¡vaya! Lo que ahora llaman «tanga»

Pues para seguir con nuestra tradición cuaresmal y nuestro «encierro doméstico-vírico» vamos a preparar unas doradas «de pisci», bien escamadas y evisceradas (es decir, «en pelotas»), que están de oferta en Alimerka (2 doradas de unos 450-450 g. cada una por el precio de 4 euros la pareja).

Advierto: no soy influencer y mi muro no es publicitario. Que conste.

¿Que por qué se llama a este pez? Muy sencillo: mírenlo de frente y verán cómo una franja amarilla (dorada) une sus ojos.

Nosotros las preparamos así:

Escamadas, avisceradas y limpias, damos a cada pieza un corte transversal y en él incrustamos una rodajita de limón. Cubrimos con aros de cebolla, rodajas de tomate, salamos y bañamos con un chorro de aceite y otro de vino blanco. Horneamos a 180-200º C bañando el pescado, de vez en cuando, con el jugo que va soltando y con un poco de caldo de pescado. A medio asado agregamos una patatas panadera medio fritas y dejamos que se terminen de hacer junto con las doradas.

Pues eso: ya tienen un plato fácil, barato y muy sabroso.

Dedico este comentario a mis amigos JORGE y CAROLINA que, en Luces-Lastres (Colunga) gozan y sufren con su clausura penitencial.

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