MUERE EL CRONISTA OFICIAL DE CANJÁYAR (ALMERÍA), EMILIO ESTEBAN, UNA GRAN TRAYECTORIA DE COMPROMISO SOCIAL Y CULTURAL

Emilio Esteban Hanza, conocido abogado y escritor, intelectual comprometido, falleció ayer en su domicilio de la ciudad de Almería a la edad de 91 años. Su bondad, generosidad y compromiso social han sido una constante en toda su vida. Hasta sus últimos días ha estado escribiendo en prensa, acudiendo a actos culturales y debatiendo sobre los más diversos temas en los círculos de amistades y sociales.

Su amplia trayectoria profesional como abogado y su amplio currículum de publicaciones diversas le convierten en un referente para la provincia y especialmente para su pueblo, Canjáyar, por el que sentía verdadera devoción, además de trabajar constantemente en su mejora y desarrollo.

Emilio supo adaptarse a cada momento de la historia que le tocó vivir y supo elegir el mejor camino en cada momento. Tuvo una especial intuición al acertar en sus apuestas vitales, y su gran compromiso con las causas justas le llevó por los caminos de la vida a compartir tiempo con los referentes sociales.

Su profunda religiosidad, su moderación, su afán por el entendimiento en cualquier tipo de conflicto personal o social le llevó a la política, al compromiso cultural, a la abogacía de familia, al apoyo a las familias desde la iglesia abierta, a los cambios y mejoras sociales. Y en el camino, fruto de esos enfoques de mejora y cambio, tuvo que sufrir más de un desengaño y muchas presiones sociales en una sociedad atrasada y muy conservadora como la almeriense, como en su día nos contó al hablar de la transición y su papel en aquellos difíciles días. Fue, sin duda, según su testimonio, «un tiempo de mucha ilusión, cierto temor y mucho compromiso con lo que creíamos que era un futuro mejor para todos».

Por eso en los años de la Transición tomó la opción del diálogo, de la mejora social, del compromiso por el entendimiento, de la base del humanismo social cristiano y no por la confrontación y por la bunkerización que un grupo resistente del franquismo quería mantener. Su gran referente, su mentor y quien le animó a comprometerse con el momento de transformación y cambio que experimentaba España fue Joaquín Ruiz Giménez, quien tras ser ministro de Franco se fue alejando del Régimen y capitaneó la creación de Cuadernos para el Diálogo, revista y círculo de intelectuales del que luego saldrían muchos líderes de centro y de izquierda en la transición y con posterioridad. Esa vinculación a uno de los grandes críticos con el régimen, y que apostó por el cambio a la democracia le animó a vincularse en las primeras convocatorias electorales a crear en Almería la delegación del partido político Izquierda Democrática, con un fundamento democristiano de rango progresista. Esos años no fueron fáciles, precisamente aquí en Almería, donde la provinciana sociedad cerrada y bunkerizada del franquismo luchó hasta el último momento por seguir controlando el poder.

Emilio me contó con todo detalle lo ilusionantes que fueron aquellos días, pero también lo difíciles que fueron. Algunos de sus conocidos, incluso de los clientes de su despacho de abogado, interpretaron como una traición a lo que ellos entendían que eran los valores cristianos, vinculados a la derecha tradicional franquista. Entonces se produjo una verdadera revolución social. Algo estaba cambiando a gran velocidad y Emilio apostó por ese cambio, no exento de problemas y de presiones, incluso amenazas, según nos narró en su día.

Hasta tal punto fue importante su participación que Izquierda Democrática, en unión con el partido de Enrique Tierno Galván, PSP, y con el PSOE, consiguieron el primer senador socialista para Almería, en la persona de Joaquín Navarro.

Compromiso social, cultural y político

Emilio Esteban ha sido una persona comprometida en todos los órdenes con la mejora social, desde el cultural, político en el momento clave de la transición, el económico y el religioso, desde una posición moderada, de cambio y de mejora. Ha sido un intelectual activo y luchador, transformador. Por eso se comprometió en la fundación del Ateneo de Almería, como elemento modernizador, amplificador de los puntos de vista de personas preparadas de los diferentes ámbitos políticos e intelectuales. Por eso se unió a Joaquín Pérez Siquier, Fausto Romero, Francisco Rueda Cassinello, Guillermo Berjón, Dionisio Godoy, Fernando Martínez, Manuel Gómez Cardeña, y un largo número de gentes comprometidas con abrir las ventanas y que entrara aire fresco a la realidad socio cultural de aquella Almería que tenía como único referente hasta entonces de la cultura oficial la Tertulia Indaliana. Era el año 1974. Emilio conocía bien la sociedad almeriense y sabía que el camino adecuado para salir adelante era la fraternidad, la ampliación de miras, el humanismo cristiano solidario, la aportación intelectual de la diversidad. Y acertó. Fue una persona que siempre apostó por el avance, por el progreso, por la modernidad, sin olvidar sus profundos valores cristianos y su religiosidad comprometida.

Siguió comprometido con la cultura con el Ateneo y después con el Instituto de Estudios Almerienses, desde su creación hasta sus últimos días de vida. Compromiso activo y continuado, tanto en la investigación y publicación como en la participación activa en todos los actos culturales, junto a su inseparable esposa Gracia. Creyó y predicó con el ejemplo.

Emilio creyó y predicó también con el ejemplo en la modernidad y transformación del mensaje cristiano. Su profunda convicción religiosa y creyente y su compromiso social le hizo estar muy vinculado a las comunidades cristianas, al apostolado social. Esa modernidad que siempre promovió le ocasionó algunas presiones sociales y distanciamientos en una sociedad muy conservadora en lo social. Junto a su esposa Gracia Navarro fundaron el primer despacho de abogados especializado en derecho de familia. Emilio nos narraba las serias dificultades que tuvieron que afrontar –sobre todo en el ámbito religioso en el que se movían– cuando se aprobó la Ley del divorcio y ellos llevaban esos asuntos profesionales. Tuvieron que explicar una y mil veces su postura hasta que aquel cambio social se fue aceptando socialmente, incluso por las áreas más conservadoras.

Emilio siempre fue un soñador de las sociedades justas y de la regeneración. Además de su amplia formación académica y su continuada ansia por seguir formándose y aprendiendo, tenía una inteligencia natural sólida y una gran intuición para apostar por el futuro. Un claro ejemplo de ese estar en el momento justo y en el lugar adecuado fue la fundación de Caja Rural de Almería, hoy Cajamar. Emilio estuvo entre los fundadores, con Juan del Águila y Emilio Durbán. Siempre hizo gala de tener la cartilla número 1 de la entidad, que fue fundamental y lo sigue siendo en el desarrollo económico de la provincia. Lo vio claro y apostó por el futuro, una vez más, igual que hizo en la transición al apostar por la democracia, igual que hizo con el Ateneo y con las nuevas organizaciones culturales como el IEA, o por una visión más humana, moderada y social de la iglesia. Siempre la mejora, siempre el compromiso, siempre la mano tendida…

Su entrañable pueblo de origen, Canjayar, lo llevaba siempre presente. Allí nació y allí volvía siempre que podía. Conocía la historia y la realidad social de forma total. Era su cronista oficial. Siempre me hablaba de temas culturales y de Canjayar. Cada proyecto lo vivía con suma intensidad. En su día, cuando creó el Museo al aire libre de Canjayar, con losetas cerámicas situadas en diferentes lugares del municipio que van explicando los momentos más destacados de su historia, insistió una y mil veces para que se le hiciera un reportaje en Foco Sur. Una y otra vez nos enviaba amables cartas a la redacción proponiéndonos temas. Hasta el último día apoyó los 24 años de la revista de Almería, dando ánimo y proponiendo temas. Una actitud que se prodiga poco en nuestra tierra, poco preocupada por la cultura.

Emilio era una persona entrañable, buena, con un humanismo de fondo inmenso, con una bondad y generosidad increíbles y con un afán infatigable por la mejora social y por el entendimiento.

Una extensa biografía

Como bien ha resumido el periodista Diego Martínez en Diario de Almería, buen conocedor también de Emilio Esteban Hanza y de su trayectoria, destaca que ha sido abogado de los Ilustres Colegios de Abogados de Almería, Granada y Madrid (en Almería desde 1957), aparte de Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación Granada (desde 1.990). Fue Medalla de Oro al Mérito a la Justicia de la Orden de San Raimundo de Peñafort otorgada por el Ministerio de Justicia por Orden de 24 de Junio de 2006.

Colaborador de las Revistas Jurídicas ‘Sala de Togas’, (Almería), ‘Revista General Derecho’ (Valencia), ‘Tapia para el mundo del Derecho’ (Madrid) y ‘Revista del Colegio Notarial de Granada’ (Granada) desde 1959. Ponente en el Congreso Internacional de la Mujer (1970), sobre la pareja problemática jurídico social. Socio Fundador y Vocal de Derecho del Ateneo de Almería (socio número 9 de los Acta Fundacional, en escritura notarial otorgada el 17 de julio de 1974).

Ha publicado múltiples monografías y artículos jurídicos, con intervenciones en prensa, radio y televisión. Asesor Jurídico desde su fundación (1964) de la Caja Rural de Almería, hoy Cajamar.

Emilio Esteban Hanza recibió el Premio Uva de Oro, otorgado por la Casa de Almería en Madrid en 1997, así como el premio Alpujarreño de Abolengo, otorgado por la Cora Alpujarreña, asociación integrada por 63 pueblos de Almería y Granada (1999). Hijo Predilecto del municipio de Canjáyar en el año 2002.

También publicó un corto libro de Poesías, ‘Versos al aire’, algunos de cuyos poemas aparecen en Revistas Literarias (‘La Fuente’ y ‘Sala de Togas’, Sección Literaria). Colaborador en el libro colectivo ‘Cuentos desde el Sur’, editado por UNICEF española en sistema Braille por la ONCE con el cuento ‘Israel, la flor y el abejorro’ (1990).

Vocal de la Comisión Mixta Diocesana que intervenía en la colaboración desarrollo del Proceso de Beatificación del Obispo don Diego Ventaja Milán, así como Vocal de la Comisión de Almería del V Centenario del Descubrimiento de América. Una calle en el municipio de Canjáyar figura con el nombre de Emilio Esteban Hanza.

Entre sus libros destacan ‘Canjáyar, pueblo alpujarreño’ del año 2000, ‘Temas humanos de mi entorno y comentarios jurídicos Universales’ (1997); ‘Crónicas almerienses’ (1989); ‘Historia de unas inquietudes culturales’; ‘Museo abierto. Historia de la villa de Canjáyar’ (en colaboración con su esposa María Gracia Navarro Oña (2006).

Coordinador y autor de tres capítulos de los Libros ‘Canjáyar. La Santa Cruz’, “Canjáyar Historia y vida’ publicados por el Instituto de Estudios Almerienses de Almería y coautor con su esposa Gracia Navarro Oña del libro ‘San Antonio Abad. Patrón Canjáyar y de Padules’.

También es autor de ‘Comercio, Agricultura, industria’, estudio del cultivo de la uva en la provincia de Almería, su situación, posibilidades y dificultades del año 1963 y ‘A la Justicia por el testimonio’, monografía donde se analizan la justicia y los testigos en el curso de la Historia y sus interrelaciones influencias publicado en 1959.

Fuente: http://www.almeriainformacion.com/ – Diego García Campos

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