RAFAELA APARICIO: UN CIELO DE MUJER POR JOAQUÍN CARRILLO ESPINOSA- CRONISTA OFICIAL DE ULEA (MURCIA)

POR JOAQUÍN CARRILLO ESPINOSA, CRONISTA OFICIAL DE ULEA (MURCIA)

Era el día 10 de diciembre del año 1989, cuando Rafaela Aparicio vino a Murcia y se alojó en «El Rincón de Pepe»; como en veces anteriores.

Allí fue entrevistada por el periodista José María Galiana y se explayó a su gusto. Tenía 83 años y no paraba de trabajar; tanto en teatro como en el cine. Empezó diciendo que su madre era de Ulea y que se enamoró de su padre cuando iba al Teatro Victoria Eugenia como artista de sus obras teatrales; siendo muy joven, aunque después se enroló en la marina. Incluso, le insinuó que quería ir a Ulea a visitar el pueblo y a varios parientes de su madre que aún viven, la familia de la Concordia y el tío Cirilo Carrillo y la de los Valientes, pero que no había dormido bien y tenía que cuidarse para actuar por la noche en el Teatro Romea-

Cuando habla de su madre se le humedecen los ojos. Era muy guapa. Una vez estando en Sevilla yo iba de su mano y con la otra, enlazada a su padre y, al pasar ante un grupo de jóvenes; uno, de forma educada le dijo: Sr. le felicito «lleva usted del brazo a la Macarena». Sin embargo, las veleidades del destino hicieron que enfermara de cáncer y muriera a los 30 años. ¡Una pena! Con mis primas de Ulea me he llevado muy bien y, cuando venía a Murcia, Lorca o Cartagena, venían a verme. Pero, también, hace cinco años que murió mi última prima que vivía en Ulea, en la calle Ramón y Cajal-

Ahora, a mis 83 años me tienen menuda, regordeta y un poco desgarbada pero, saludando a mis incondicionales como en los buenos tiempos.

Mi vida es muy agitada y, a veces, no duermo bien. Las actuaciones teatrales- dos funciones diarias- las ruedas de prensa, el no disfrutar de vacaciones etc. Pero no se arredra nada. En palabras del Sr. Galiana decía que esta mujer dignifica la condición humana, recorriendo los escenarios por toda la geografía española.

De pronto, Rafaela explicó que le habían llamado de Ulea para hacerle un homenaje, el Ayuntamiento y la Asociación de mujeres. Al no poder ir en esta ocasión, hemos quedado en vernos aquí, en Murcia.

Tuve la suerte de enterarme y, como yo vivía cerca del Teatro Romea, me uní con el grupo que le colmó de obsequios y ella besó la reliquia de la Santa cruz que llevaba colgada al cuello. ¡Rafaela era un cielo de mujer!

Tiene un hijo llamado Erasmo, como su marido y, como su mujer está embarazada quiere que si es un varón le ponga el nombre de Erasmo, para perpetuar la saga.

Allí, invitados por el Ayuntamiento de Ulea, comimos en plena armonía porque, donde está Rafaela Aparicio nunca hay tristeza. Hubo aplausos y entrega de flores, por parte de la asociación de mujeres, comandadas por la maestra jubilada Dª Lola Luján.

Como colofón, Rafaela alzo su menuda anatomía y, cogiendo la cadena con la Cruz, la besó, alzó los brazos y dijo un sonoro ¡Viva Ulea!

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