LA HISTORIA SE REPITE: LA ‘CUCARACHA’ EN SEGORBE Y LA COMARCA DEL PALANCIA

POR RAFAEL MARTÍN, CRONISTA OFICIAL DE SEGORBE (CASTELLÓN)

Hospital de afectados de Kansas.

Dicen algunos investigadores que la historia se repite cíclicamente y que algunos de los hechos que ocurren en este siglo XXI ya ocurrieron en el siglo pasado e incluso en anteriores.

Sin entrar en un análisis pormenorizado que nos llevaría a emplear bastante tiempo, lo cierto es que lo que está sucediendo ahora con el coronavirus ya tuvo su antecedente hace un siglo, y para ser exacto año y medio más.

La comarca del Palancia no fue ajena a aquella “gripe española”, llamada así porque con una Europa en guerra, apenas circulaba información sobre la enfermedad en otros países europeos, sometidos a una estricta censura, pero aquí la prensa trataba el tema a diario; si bien los primeros casos se dieron en un condado de Kansas (EE.UU.)

En la comarca del Palancia, las autoridades políticas y sanitarias de la provincia confirman la presencia de la conocida popularmente como ‘Cucaracha’ a finales del mes de septiembre de 1918 y en torno a dos núcleos de población iniciales: Segorbe y Torás, si bien se señaló que la afección “no presentaba violencia”.

Pero lo cierto es que este reconocimiento minimizado coincidió con la orden dada por el gobernador civil para que “con el fin de evitar la propagación de la epidemia de grippe se prohíba en los pueblos contaminados toda clase de fiestas, espectáculos, reuniones y aglomeraciones públicas en lugares confinados donde se multiplican las causas del contagio, así como deben prohibirse las ferias, mercados y todo otro medio de relación de unos pueblos con otros que puedan facilitar la propagación de la epidemia”.

En España la enfermedad se había detectado en el mes de mayo, remitió durante el verano y al finalizar este alcanzó especial virulencia en algunas localidades de la provincia de Castellón, con procesos de bronconeumonía.

Las autoridades provinciales visitaron Segorbe el 10 de octubre y se mostraron satisfechos con los servicios sanitarios y el estado moral del vecindario; todo lo contrario de la visita girada a una población próxima como Almedíjar.

Pero era solamente la impresión inicial. 18 días más tarde la gripe se había cobrado un buen número de víctimas. No hubo datos concretos de la cantidad total de afectados ni de fallecidos a nivel local, pero la situación comenzó a ser preocupante y así se consideró por parte de las autoridades.

Los médicos se veían impotentes para atender los numerosos requerimientos de los enfermos que se multiplicaban día a día a pesar de las medidas sanitarias adoptadas. Por si esto fuera poco, el médico de Altura se encontró afectado por la enfermedad y los enfermos de la vecina localidad fueron asistidos por un médico de Segorbe. Algo parecido ocurrió con otro facultativo de Segorbe que falleció por la misma epidemia cuando sustituía a un compañero en la vecina localidad de Algar.

El ayuntamiento y la junta municipal de Sanidad solicitaban todo tipo de ayudas para los afectados. En este sentido es de destacar el acuerdo adoptado por el cabildo catedral, previa autorización del obispo, Fray Luis Amigó, de aportar la cantidad de 1.500 pesetas primero y 6.400 reales posteriormente para aminorar los efectos de la epidemia. También se designó al canónigo Marcelino Blasco para que se asociara en representación del mencionado cabildo, al ayuntamiento y junta de sanidad al efecto de interesarse en la asistencia y socorro de los enfermos. Igualmente se acordó que, del mismo fondo y con los mismos fines, socorrer con 100 pesetas al Círculo Católico de Obreros de Segorbe.

Los casos de gripe seguían produciéndose. El parte del día 24 de octubre, por ejemplo, habla de 3 invasiones y 1 fallecimiento en Almedíjar, 3 y 1 respectivamente también en Altura, 4 y 0 en Bejís, 3 y 0 en Navajas, 37 y 1 en Segorbe, 1 y 5 en Soneja, 3 y 1 en Viver. Así fueron aumentando las cifras día a día hasta el punto que el 4 de noviembre el cabildo de la Catedral, a petición del alcalde, Saturnino Guillén, decidió prescindir de los toques de difunto para evitar el pánico del vecindario.

Finalmente Altura y Bejís, resultaron con Segorbe las más afectadas. En el total provincial enfermaron 65.648 personas y fallecieron 1979. Se dice que la mortalidad media fue del 3’01%. La gripe española, considerada como la pandemia más devastadora en la historia de la humanidad, acabó con la vida de entre 20 y 40 millones de personas en todo el mundo (hay autores que elevan la cifra a 50 millones) y en tan sólo un año.

A finales de marzo de 1919 y con la epidemia en regresión en Segorbe, el ayuntamiento decidió reconocer la labor realizada por algunos segorbinos durante la epidemia. En el transcurso de un pleno municipal se tomó el acuerdo de hacer constar en acta un expresivo voto de gracias a los señores Manuel Garcerán Bordón, inspector municipal de Sanidad y subdelegado de Medicina del distrito; don Ángel García Morro y don Francisco Bases Santos, médicos titulares; don Carlos Tenas Aznar, vicario de Santa María; Vicente Bases Carreres, Bernardo Lázaro Zarzoso y Recaredo Ros Beser, vicario de San Pedro, pasando a cada uno de ellos certificación con los sellos de la ciudad y de la alcaldía, en términos laudatorios.

En las crónicas de la época se dice que, “al hacer constar el ayuntamiento la gratitud de Segorbe a beneméritos hijos que bien merecida la tienen, el municipio y la ciudad se honran también con ellos”.

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