LAS PANDEMIAS EN NAVALMORAL DE LOS ÚLTIMOS SIGLOS: TIPOS, CONSECUENCIAS Y MEDIDAS ADOPTADAS

POR DOMINGO QUIJADA GONZÁLEZ, CRONISTA OFICIAL DE NAVALMORAL DE LA MATA (CÁCERES)

Las Pandemias, o enfermedades epidémicas que afectan a un elevado número de población, afectaron a Navalmoral a través de los siglos; al igual que al resto de la comarca, región, país, etc. En unos casos fueron transmitidas por seres vivos (piojos, pulgas, mosca, etc.), mientras que en otros los transmisores fueron bacterias y virus. Como no existían vacunas y la ciencia médica estaba muy atrasada, las consecuencias fueron a menudo catastróficas.

Aunque no existe documentación antigua que lo confirme, es evidente que le aquejarían los graves episodios de peste y otras enfermedades graves de siglos pasados. Pero, desde que existen pruebas escritas en nuestro Archivo municipal, vamos a citar algunos ejemplos:

1.- Por ejemplo, la del «cólera morbo asiático, que hizo acto de presencia a finales de agosto de 1855 que, entre el día 30 de ese mes y mediados de octubre, ocasionó la muerte directa de 70 moralos/as. Cifra jamás alcanzada en la localidad, y esperemos que no se repita…

Pero, antes de que hiciera acto de presencia, y dado que ya lo había en pueblos limítrofes, el 12 de agosto se alarma la población y se dirige al Ayuntamiento, para que interceda ante el Obispo y el Ministro de Gracia solicitándoles un sacerdote –al primero– y un médico más –al segundo–, así como ayuda económica y sanitaria.

En septiembre, en plena pandemia, el famoso doctor D. Anastasio García López (del que ya hemos escrito en otros trabajos) publica 250 opúsculos de la «Instrucción Popular sobre el Cólera», que entrega a la municipalidad para que los distribuya gratis entre el vecindario.

No existía Junta Local de Sanidad, y tenía que haberla de acuerdo con la Ley. Por lo que acuerdan nombrar individuos para que comience a funcionar: alcalde o primer teniente, cura párroco, médico titular y farmacéuticos. Crean una plaza más de médico.

2.- En 1884 surgen rebrotes de cólera en España: procedía de Egipto y Argelia, vía marítima. Aunque no alcanzó la morbilidad de 1855, hubo infecciones y muertes en la provincia de Toledo (con inclusión de Talavera y su tierra), que llegaron hasta El Gordo (donde murieron 11 personas), el pueblo más afectado de Cáceres. Menesterosos y enfermos transitaban por la carretera general, rumbo a ninguna parte…; por lo que el Ayuntamiento de Navalmoral construye una caseta-hospital (conocida más tarde como «Lazareto«, junto a la carretera del Cementerio actual, paraje del “Pozo Rancón”), para atender a los transeúntes coléricos que pasaban por aquí (sobre todo deambulaban por el «cordel«).

Sobre el hecho anterior, el Gobernador encarga que se tomen las medidas oportunas; a lo que responde nuestro Ayuntamiento que «ya las han aplicado, mediante bandos, fondos (500 ptas., más las que hagan falta), etc”. Y limpian los arroyos de La Quebrada y Casas. A la vez que aprueban desinfectar a los viajeros que circulan por el FFCC. Y dictaminan que los pasajeros no pueden alojarse en Navalmoral: lo harán en el “Parador de la Paloma”, ubicado a las afueras del pueblo.

3.- La epidemia de Gripe de 1918

A mediados de Septiembre de ese año llega esa terrible pandemia a Navalmoral, que perduró todo el mes de Octubre de ese año.

En sí no es grave esta enfermedad, pero depende del tipo de virus que la originen y las complicaciones que se presenten. En este siglo, ha habido varios azotes (1918, 1933, 1936, 1940, 1950-51 y 1957-1958) pero ésta fue la peor, influyendo la 1ª Guerra Mundial y la Crisis de Subsistencia que se derivó de ella.

El Ayuntamiento moralo toma medidas: limpieza (contratan a un barrendero más), desinfección (compran «zotal» para aplicar en las calles y casas de los pobres), socorro a necesitados, etc.

El Subsecretario del Ministerio de la Gobernación escribe ofreciendo desinfectantes, 500 pesetas en metálico para los enfermos pobres y otros medios para combatir la epidemia (en realidad, sólo sirven para remediar las complicaciones). La Corporación se apresura a pedirlos y agradecerlo.

En total, la cifra de muertos fue de 39, y la Corporación agradece a los cinco médicos de la localidad (dos titulares y tres privados) sus desvelos: Francisco García Barroso, Pablo Luengo Marcos, Rafael Rodríguez Oliva, León Sánchez Jiménez y Urbano Casas Sánchez.

4.- Otras

Al margen del endémico Paludismo, transmitido por la mosquita Anopheles, que no es mortal en sí mismo pero sí si el enfermo tiene otras patologías (como le pasó a Carlos V en Yuste), que no se erradicó hasta 1960 (y gracias a la labor desarrollada por el Hospital Antipalúdico de Navalmoral y los diversos Dispensarios, destacaron las frecuentes epidemias de Viruela (siendo las más graves las de 1903 y 1909), contra la que vacunaban a los niños en Primavera y Otoño (con “linfa” extraído de las vacas, de ahí su nombre, abonando el Ayuntamiento la de los pobres); así como las de Sarampión, con tres pandemias muy destacadas: otoño de 1904 (falleciendo muchos párvulos), primavera y noviembre de 1910 (ese año hubo 248 muertos, de los que 149 eran niños; cifra récord del siglo XX en Navalmoral, pues tuvimos de todo…) y 1914 (marzo y abril); Gripe (frecuentemente) y Tifus.

Afortunadamente, ya existen vacunas para las tres primeras enfermedades víricas, estando erradicadas de España (aunque a veces surgen algunos casos por la inmigración). La higiene y el DDT acabaron con el tifus. Además, el comportamiento de las autoridades locales (sobre los que recaía entonces en gran medida las competencias sanitarias) fue casi siempre ejemplar, a pesar de los escasos medios con que contaban: por ejemplo: en 1920 no padecimos viruela pero, como la había en otros lugares de España, la Corporación aprobó adquirir 150 dosis de vacunas, por si acaso…

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