ENSEÑANZAS DEL ENCIERRO (XXXIV)

POR JOSÉ ANTONIO AGÚNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE MALPARTIDA DE CÁCERES

Una de las percepciones más comúnmente sentidas durante el confinamiento es que, perdidas algunas habituales referencias, no sabemos el tiempo en que vivimos. Desde el balcón, los vecinos hablan de esa carencia y abandono y apenas llegan a recordar el día que se encerraron en casa, lo último que hicieron sin las trabas de ningún estado de alarma. Claro que durante estas semanas se han hecho y dicho muchas cosas, hemos estado más o menos pendientes de lo que sucedía o de lo que nos contaban, pero existe la sensación de que cuesta hilvanarlo todo, poner en orden cómo sucedió todo. Sí, cuando todo pase, recordaremos este tiempo como el de los aplausos a las 8 con su “Resistiré”, el del desasosiego cuando tienes que pisar la calle, el de la Semana Santa atípica, el del lavarse las manos y no poder dar besos, el de los gestos de solidaridad, el de no visitar a los mayores y para muchos, ni siquiera tristemente, acompañarles en su despedida… Aunque no sepamos el tiempo en que vivimos será difícil dejar de recordar este tiempo. Sí, el tiempo pasa, aunque hoy esté nublado.

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