ENSEÑANZAS DEL ENCIERRO (XXXV)

POR JOSÉ ANTONIO AGÚNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE MALPARTIDA DE CÁCERES

Tirando a dar. Vuelvo a salir en defensa y para dar ánimos a un paisano. Hace algunos días lo hice en favor de un amigo que en su calidad de sacerdote impartía bendiciones desde el tejado de su iglesia parroquial en una localidad vecina. Hoy lo hago en pro de otro convecino amigo, que en calidad de malpartideño y amante de su pueblo quiso recordar y celebrar con varias salvas la tradición entre los cazadores locales de saludar el Encuentro de María y Cristo Resucitado el Domingo de Resurrección, manifestación este año suspendida por imposición del estado de alarma. Como no lo hice con aquél, tampoco con éste valoro ni justifico su acción, más aún en el respeto a las actuales circunstancias. Lo que sí tengo claro es que el hecho, a mi modesto entender, no reportó más riesgo que el de infringir el confinamiento al hacerlo en mitad de la vía pública, por lo que se acepta la sanción, se paga y punto. Errores cometemos todos y el que está libre de pecado… Otra cosa bien distinta es el juicio mediático que se ha hecho del caso -como se le hizo al Pater-, apareciendo su imagen y el nombre de este pueblo en diversos medios de comunicación nacionales. Y estos sí que tiran a dar, porque en nombre de la mayor audiencia, de su entretenimiento y distracción, son capaces -dando base a mentiras, medias verdades o falta de información- de situar delante del paredón de las pantallas a cualquiera con tal de acribillarle y darle donde más duele que es en el honor, el prestigio y la dignidad de las personas; y esto además con la mayor impunidad. ¿Ese Estado de derecho que tanto se preocupa por proteger a la sociedad del virus, cuándo va a comenzar a defender y proteger verdaderamente a los ciudadanos de esa otra epidemia de periodistas, programas y medios de comunicación francotiradores?

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