DIARIO DEL COVID-19: CASINOS, EL CIELO ILUMINADO POR «EL LUCERO DEL ALBA»

POR JOSÉ SALVADOR MURGUI SORIANO, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS (VALENCIA)

Plaza de Casinos.

Seamos positivos, que esa luz del cielo, potente, brillante nos alumbre y alumbre por encima de todo, a quienes más la necesitan, para que la estrella vespertina, de paso a la luz matutina, y el mundo vuelva a sonreír.

Viernes por la noche, casi las 24 horas, empiezan a entrar mensajes observando que una luz fuerte y potente se posaba iluminando la que fue Carretera Comarcal 234 a su paso por Casinos. Mi ignorancia en astrología es considerable. Pude pensar que fuera un Ovni que llegaba a deshora a degustar nuestras peladillas y turrones, o nuestros vinos.

Mande varios mensajes en referencia al asunto y era tan tarde que no obtuve respuesta, entre los dialogantes mensajeros, curiosidad y temor. Hoy sumido en los «otros» mensajes, que entran por cientos, me encuentro con una poesía que publica «El Cascabel «, Periódico para reír en su Año II Número 16 – de enero de 1864, y que nos define a su manera lo que es la calamidad:

«Autor que escribe un mal drama que se debiera silbar,
y luego escribe otros muchos, detestables a cual más,
aunque se los representen, aunque aplaudan la claqué,
aunque fecundo le llamen, ¡es una calamidad!

Inés que llegó a los treinta y no se llegó a casar,
aunque tuvo relaciones, de amor con su primo Blas,
con un amigo del primo, con un huésped militar
y con un viudo archí-cuco, ¡es una calamidad!

Viuda que cobra por el Montepío militar,
y apenas toma la paga, entera le pone a un as,
y pierde y pide prestado, para volver a jugar
y así de la trampa vive, ¡es una calamidad!

Rita que a Roque entretiene, y a Gil esperanzas da,
y coquetea con Pedro y no desaíra a Damián,
y luego con sus amigas, hablas de los cuatro mal,
aunque es por extremo hermosa, ¡es una calamidad!

Hipócrita que predica, austera moralidad,
teniendo en su vida manchas, que no se pueden borrar
y procura impenitente, corregir a los demás,
de los vicios que le afean, ¡es una calamidad!

Mujer que se casa solo para tener libertad
y a su buen esposo impone, un sistema conyugal,
en el cual él es un cero y ella es todo lo demás,
aunque parezca un arcángel, ¡es una calamidad!

(Por lo contenido en este número: F. Perezagua.)

Al leerla, he pensado en las calamidades de este mundo, pienso si estos momentos que vivimos servirán para hacernos mejores o peores. ¿Servirán para tocar los corazones ante las miserias del mundo? Lo cierto es que el mundo gira, no se detiene, si en 1864, un periódico de humor ya nos hablaba de calamidad, de juego, de chismes, de montepíos, de vida y de muerte… ¿En qué hemos mejorado?

La luz hoy sábado, al escribir estas letras, veo que vuelve a iluminar la noche, por fin un Astrónomo de aquellos que visitaban Casinos en los primeros años de 1980 agradecido, contento y emocionado en su recuerdo a Casinos,responde a uno de mis mensajes: «Se ha visto en la dirección sur-poniente, será el planeta Venus, se ve todas las noches de febrero y será visible hasta mayo…», es la respuesta que me llega desde la otra parte del mundo.

Venus es conocido comúnmente como «el lucero del alba», en el momento del amanecer o «la estrella vespertina», a la hora del atardecer, este planeta es el objeto más brillante en nuestro cielo, después de la Luna, siendo su mayor visibilidad en noche cerrada. Estos días son tan intensos, con una naturaleza tan limpia, que hemos podido contemplar sin saberlo el LUCERO DEL ALBA, ¿será el anuncio de un nuevo amanecer?

Los astros siempre han guiado la vida del hombre en el surco de la historia. Seamos positivos, que esa luz del cielo, potente, brillante nos alumbre y alumbre por encima de todo, a quienes más la necesitan, para que la estrella vespertina, de paso a la luz matutina, y el mundo vuelva a sonreír.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com/

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