DE ENTRADA, «UNES PARROCHINES»

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Esto de nombres distintos para una misma cosa y también para diversos tamaños de esa cosa es algo que «trae de coronilla», a la vez que me resulta gracioso.

Fíjense: ese pez clupeido que los ictiólogos denominan «Sardina pilchardus Walb.» y los «de a pie» llamamos SARDINAS, y si somos asturianos SARDINES, en Galicia se conoce como XOUBA. Según el tamaño de la pieza será SARDINONA si es grande, SARDINA, si de tamaño normal entre 15 y 20 cm; SARDINETA o MEDIA SARDINA, si es de tamaño medio; PARROCHA, si «tira» a pequeña; y PARROCHINA si es pequeña.

Una advertencia: es frecuente que en las pescaderías, por el aquel de dar un tono cariñoso al producto, usen del diminutivo al nombrar el pez: «¡Anda, muyer, lleva estes parrochines tan fresques que acaben de salir de la mar!», dirán a la cliente interesada en la compra.

Un servidor, interesado en saber de donde salió eso de «parrocha», consultó el Vocabulario Dialectológico de Colunga, de don Braulio Vigón, y me encontré -¡horror, terror y furor!- con esta definición: PARROCHA: «MELETA, especie de arenque de 12 a 15 cm de longitud. Es también voz dialectal de la provincia de Santander». Como nunca oí ni leí tal palabra («meleta») consulté en el «Espasa» y, efectivamente, veo que en tiempos pasados así se llamaba también a la sardina.

La vida está llena de sorpresas.

Pues aquí me tienen ustedes cara a unes «parrochines» ya en su punto para rebozar, freír y comer «antes de comer».

Esto tiene su punto de picardía culinaria. Yo nunca salo el pescado, ya tiene él bastante sal en su cuerpo regalada por la mar. El rebozo, antes de freír, consiste en un enharinado a base de harina fuerte de trigo mezclada con un poco de harina de garbanzos. La fritura la hago en aceite de oliva en la que previamente «pasé» unas lonchas de tocino entreverado y procuro que el pescado quede «rustidín», pero no quemado.

Ya tenemos el «pescaíto frito», que dicen los andaluces. Pero, ¿cómo se come?

Les cuento: Fue en cierta ocasión el rey don Alfonso XII (finales del siglo XIX) en visita oficial a Málaga y allí le invitaron a degustar, como aperitivo, una buena fuente de «pescaíto» recién frito. El dueño del restaurante advirtió al monarca con su gracejo andaluz: » ¡Con lo deos, mahestá, con lo deos!».

Supongo que no será verdad, pero en más de una ocasión leí, atribuida al Conde de Romanones, esta advertencia: «¡A la sardina, con la manina!».

Pues eso, parrochines bien fritines y comides a manina.

¿Y de compañía? Pues eso también: unos «culinos» (¡por favor, no digan «culines») de sidra natural (otro favor: ¡no digan sidrina ni sidriña!) fresquina y escanciada con cuidadín de no manchar.

Y ¡animo!, que los vieyos, en breve, ya podemos salir a pasear y hacer deporte («saltar y bailar / y dar vueltes al aire…» como jugábamos cuando éramos nenos).

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